La representación gestual del 155

Bob Pop confesó esta semana en Late Motiv que cuando algún individuo o temática lo incomoda decide travestirlo. Así, en vez de referirse a “el 155″, habló de “la 155″. He procurado seguir la recomendación, pero como analista del lenguaje corporal se me hace imposible. El 155 es macho, el típico machito ibérico español tardofranquista. Y no importa si quien lo justifica es una mujer: la representación gestual del 155 supura testosterona.

Fue evidente la bravuconearía con la que Soraya Sáenz de Santamaría (S3) salió ayer por la tarde a defender el 155 en el Senado. Quizá, la afonía -no se sabe si de taberna o por tanto gritar el “a por ellos”- facilitaba visualizar esa arrogancia tan característica en la vicepresidenta cuando se enfrenta al adversario. Porque gestualmente intentó estar contenida (las manos ancladas en el atril para evitar tentaciones, pero los brazos separados para expandir su espalda y presencia). Todo se concentró entonces en su rostro: altivez (levantar barbilla=soy superior a ti), mirada desafiante (ojos dilatados=te tengo ganas) y exhibición innecesaria de los dientes (ataque inminente). Aunque lo más llamativo fue cuando se relamió al imaginar el hecho de que Puigdemont hubiera acudido finalmente a la cámara alta (menos mal que el president no lo hizo, lo hubieran devorado). SEGUIR LEYENDO

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La foto “privada” de Puigdemont

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Humanizar Este parece ser el argumento favorito para defender la publicación en redes sociales de esta fotografía. Es imprescindible que un líder empatice con el pueblo, pero también que proyecte una imagen de seguridad y seriedad. Sea por sus melenas (progres), profesión (periodista) o anterior cargo (alcalde), la cercanía no es precisamente la cualidad que más deba preocupar a Puigdemont en su papel como president de la Generalitat de Catalunya. Si algún amigo o asesor desea ayudarlo que cuelgue instantáneas que lo institucionalicen.

Menorquinas Pese a mi adversión a las bermudas, el conjunto que luce el president podría salvarse de la quema en un acto privado -siempre y cuando esa estampa no la vaya a contemplar más tarde todo el país. Uno debe adecuar su estilismo pensando también en los anfitriones;  y sabiendo los gustos estéticos de la organizadora, estaba más que garantizada la horterada. Ahora, las menorquinas y el modo de calzarlas (con la pulsera en el empeine) estarían de aplauso si él no fuera el president de Catalunya. Porque aunque queráis incluirlas en el armario de països catalans, la familia real las luce desde ha décadas cada verano en Mallorca. Si es por reivindicar cultura catalana, mejor decantarse por la espardenya de set vetes.

Estelada Ese empeño por insertar una bandera en la foto pudiendo simbolizar los mismos valores con unas elegantes espardenyes no lo entenderé en la vida. En fin… ¿Por qué la estelada que sostiene el president está roída por todo el filo? ¿Se la han comido los ratones? Y que conste que el deterioro de la tela no es debido por las inclemencias externas (entonces estaría descolorida).

Tengo dos dedos” ¿Sabrá la dama de blanco que el gesto que realiza tiene su origen en los arqueros ingleses? Para un arquero, el peor castigo (más que la muerte) era que le cortaran los dedos para disparar las flechas. Por eso, al acabar una batalla empleaban este gesto: “aún puedo matar”.  Más que celebración, era una amenaza hacia el enemigo. Si uno pretende expresar victoria lo hace con la palma hacia el exterior.

Laporta se toca. A sabiendas del currículum sentimental de Laporta, normal que la esposa del president se agarre a su marido buscando protección o que le cambie el sitio. Pero Puigdemont no percibe la incomodidad de su esposa teniendo a un pulpo al lado. Hombres…

La del sombrero Creo que se os ha colado una prima del rey (estoy dudando entre sí es Simoneta o María Zurita).

Rollo Quiero creer que ningún asesor del president revisó estas fotografías y que Puigdemont, él solito, autorizó inocentemente a Rahola para publicarlas sin medir las consecuencias (sin asumir que ahora es el president de la Generalitat y que su imagen no sólo lo representa a él). Y entiendo que no pasaron filtro ni retoque por parte de la periodista. Ni siquiera para evitarle a una de sus invitadas (a la izquierda) que el trasero le coincida con un rollo de papel de cocina… #malallet

Iglesias limpia a Errejón

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Humillación pública Los medios de comunicación, inocentes o tímidos, han tildado el gesto de Pablo a Iglesias a Iñígo Errejón en el desayuno de prensa de “paternalista”. Creo que no han valorado del todo la brutalidad de la imagen. Cualquiera que se ponga en el lugar de Errejón comprenderá cuán humillante es que alguien -aunque sea tu querida madre- se disponga a limpiarte nada en público. Menos, lógicamente, cuando has superado los tres años de edad (aunque tu edad física e indumentaria diga lo contrario) y te encuentras en un desayuno (reunión) de trabajo con compañeros, enemigos (puede, y parece, que sean los mismos) y decenas de cámaras fotográficas y de televisión apuntándote. La incomodidad del momento sólo es comparable al que deben sentir los santos varones que soportan que sus novias los sometan a una limpieza de cutis o espalda improvisada (ese deseo irrefrenable de algunas féminas de proceder a una extracción de espinillas con su hombre es la “sofisticación” de un gesto primitivo lleno de amor: desparasitar a los de su manada) en mitad de una playa o piscina repleta de gente.

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Gesto de amor Sí, cuando eras pequeño (o no tan pequeño) y tu madre te limpiaba la nariz o la mejilla porque te habías embadurnado media cara con el puré aquello se antojaba un acto de amor y ternura. Aún así, si os fijáis, los niños apartan la cara (molestos) cuando sus padres o seres queridos se acercan e invaden su espacio vital armados con un pañuelo o una servilleta. A sabiendas de la reacción natural del crío, los progenitores cogen con una mano a su cachorro por la nuca (lo bloquean/lo someten porque “esto es lo que te conviene”) para poder asearlos. Y exactamente esa ha sido la estrategia de Iglesias y la reacción de Errejón. Sin embargo, a Dios gracias, que al secretario general de Podemos no se le ha ocurrido servirse de su salivilla como desincrustante espontáneo a la manchas más rebeldes… #madremía

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¿Cómo proceder? He visualizado varias veces el vídeo y no percibo mancha alguna en el rostro de Errejón. Aún no habían probado bocado por lo que no podía haberse manchado de comida. Si se debiera a la marca traicionera del café o el zumo de naranja, la mancha aparecería alrededor de la boca y no en la mejilla o la nariz. Si había mancha (cosa de la que no estoy segura) quizá fuera de pintalabios tras saludar a alguna asistente (porque no quiero pensar que sea lo que algunos aseguráis que es…). Cuando te encuentras en una situación así, debes avisar a tu compañero: se lo comunicas verbalmente “tienes una cosa aquí” y no verbalmente (le indicas en tu rostro -para que en el otro funcione como un espejo- dónde). Nunca, ni que seas su madre o su esposa (si eres su mujer o amante y el gesto es en privado, funciona como gesto de seducción), lo harás por ella porque estás sugiriendo a los demás que aquella persona no es suficientemente madura o está discapacitada para valerse por si sola… #yahívamos

Broma Casualmente, hace poco más de un mes, en una pequeña intervención de Errejón en el programa Late Motiv, Andreu Buenafuente le gastó esa misma “broma” (2.35): quiso secarle la babilla con un pañuelo. Pero hoy, no era el lugar ni el momento para que su colega y secretario general eternizara la parodia del eterno adolescente. Más que nada porque alguien podría entrever cierta maldad y estrategia por parte de Iglesias para desacreditar a su número dos. Después de apartar a Errejón de la mesa de negociación con el PSOE y cesar a su mano derecha, Sergio Pascual; la broma de paternalismo (o humillación) puede que no tenga tanta gracia (para prueba, la mandíbula tensa -agresividad frustrada- de Errejón). 

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Albert Rivera, vestido

En la campaña electoral catalana de 2010 les pregunté a los seis candidatos a presidir la Generalitat qué significaba la moda para cada uno de ellos. Me llamó especialmente la atención la respuesta del joven (y amabilísimo) líder de C’s: “La moda nos permite exteriorizar nuestra personalidad”. Pues bien, 5 años después y para su salto a La Moncloa, eso mismo vamos a tratar de descubrir mediante su estética y su lenguaje corporal.

“No nos importa qué ropa vistes”. Para ilustrar el eslogan del cartel de presentación de C’s a los comicios catalanes de 2006, un yogurín llamado Albert Rivera aceptó posar desnudo. Sin embargo, no tardó nada en empezar a importar lo que sí se vestía (por lo menos lo que él vestía). Fue uno de los primeros diputados en entrar al Parlament con jeans y en reconocer cierta animadversión hacia la corbata (aunque por aquello de parecer mayor y acatar las costumbres de antaño se acabara atando el nudo). Por aquel entonces, las americanas de terciopelo (pijo) y pana (progre) -siempre en terreno intermedio (el centro)- eran piezas clave en su armario. Informal y jovial, también se lo podía ver con cazadoras de cuero y suéteres de cuello alto. Pero conforme el partido ganaba fuerza, la estética de Naranjito fue cambiando: de los trajes de raso negro de la sección de inflamables (infumables) de Zara a los de Hugo Boss.

Regeneración. El secreto del éxito de C’s es haber acatado la estética ordinaria del bipartidismo pero presentarla como novedosa.  Con entallar el traje, hasta una americana azul Luis Aguilé se puede antojar de lo más vanguardista. Pero por ahora, a nadie le preocupa que las coderas de la Transición (parches para piezas deterioradas o rotas) sean hoy puros ornamentos en prendas recién estrenadas…

¿Con quién lo comparan? Existe la creencia generalizada de que Albert Rivera es “un hombre elegante que viste bien”. Esta afirmación (que incluso suscriben alegremente revistas de moda de este país) se sostiene porque Rivera posee un buen físico (esculpido a brazada de natación), lo comparan con lo “mejorcito” de nuestra casa (Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias…) y él se lo cree (básico para interpretar cualquier papel en la vida). Si bien es de agradecer que un político español en la actualidad reconozca la importancia de su imagen para transmitir su mensaje y se cuide, el líder de C’s no sería en ningún caso paradigma de sofisticación (por Dios, que lleva los pañuelos de bolsillo de pecho cosidos de fábrica…). Para empezar, debería hacerse los trajes a medida (los de confección no le encajan en sus anchas espaldas y le embuten los brazos), aprender a hacerse el nudo, renunciar al pecholobo (¡sólo un botón!)…

Vestirse para la capital. Basta con pasear por el centro de Madrid y Barcelona para comprobar las divergencias estilísticas. Las mismas, o más, se dan entre el Parlament y el Congreso. A sabiendas, Rivera anda adaptándose a la caspa que parecen exigir unas generales en este país sin renunciar al arquetipo de ex alumno de ESADE que vende filosofía de Excel y Power Point. Esperanzada de que se resista a los botones dorados; por el momento, sorprendieron los pantalones burdeos a lo Marichalar en el Hotel Eurobuilding y los chinos de color camel (más intensos que los beige) en el Templo de Debod, combinados con blazers entallados azul marino.

Tomadura de pelo.  Tres soluciones para hacer frente a la calvicie: (1) Recortar el cabello proporcionalmente al grado de alopecia e ir manteniendo; (2) raparse; o (3) someterse a un injerto. Sin duda, la tercera opción es la más costosa y dolorosa. Además, necesita tiempo. Por eso, primero las entradas y luego la coronilla de Rivera se fueron poblando, poco a poco, de espesos mechones rizados. Pero pese a la evidencia, el gabinete de prensa de C’s prefirió atribuir el milagro capilar a unas “pastillas fortificantes”. O intentaron tomarnos el pelo o la formación naranja lleva la receta del remedio en su programa y arrasará el próximo 20-D.

Su punto débil: el lenguaje corporal. Nadie pone en duda las habilidades discursivas de Albert Rivera. Sin embargo, aunque controle perfectamente el arte de la oratoria (palabra, tono, ritmo…), su talón de Aquiles es el lenguaje corporal (no es por alarmar pero el 93% del mensaje lo constituye la comunicación no verbal). Cuando la situación le incomoda o se pone nervioso, sus gestos lo delatan. Así pudo comprobarse en el famoso debate con el secretario general de Podemos. Pese a dominar el formato y mostrarse más ágil que un decaído Pablo Iglesias, el líder de C’s no paró de acariciarse, rascarse, tocarse los brazos, la cara, la nariz (ansiedad). También, el pasado 12-O, exaltado por el besamanos, se le escapó una palmadita al rey que Letzia condenó con su mirada (“menos confianzas en público con mi marido”). Pero su imagen cuidada (que no acertada) y su agradecida empatía con el interlocutor (siempre procura buscar nexos de unión con el contrincante para llevarlo a su terreno) hacen que ni siquiera su eterno y más enigmático gesto haya sido percibido aún por ningún analista político…

El muro de las emociones. Si aún no se habían percatado, a partir de ahora les aseguro que no verán en él otro gesto. Cuando posa o reposa, inconscientemente, sus manos se colocan paralelamente a la altura del estómago (emociones) con las palmas hacia el interior (intimidad). A veces, las manos pueden estar más o menos juntas,  acariciarse un meñique, levantar levemente uno de los pulgares o dar la impresión de que se está colocando bien los puños de la camisa… Pero lo que crea es una especie de muro (protección, aislamiento) con todo lo que le rodea. Equivaldría, en refinado, al gesto que adoptan los niños cuando se retuercen las manos (inseguridad, vergüenza, miedo…). Hace unas semanas, cuando en una fotografía de El Mundo decapitaron a Inés Arrimadas y se centraron en su torso, Albert Rivera quiso mostrar su solidaridad con su compañera reproduciendo la instantánea. Pero mientras la hoy líder de la oposición catalana posaba con los brazos cruzados; Rivera fue fiel (no lo puede evitar) a su persistente gesto de apoyo. 

Mimetismo. Como líder de la formación, influye en sus seguidores. Si Arrimadas ha acabado imitando (de un modo más femenino) hasta el gesto típico de Rivera, con Jordi Cañas también parecían estar perfectamente sincronizados. Estilísticamente, todos los naranjitos (con mayor o menor gracia) pretenden imitar al jefe lo que permite que en mitad del aeropuerto de Bruselas identifiques a uno de sus parroquianos sólo por las pintas (un saludo para mi nuevo conocido y felicidades por el cargo).

 

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Análisis visual de “la defensa de la unidad de España” por parte de Rajoy y Sánchez

Lo siento, estos días voy muy, muy liada… Quería esperarme a tener las fotografías correspondientes de Rajoy con Rivera e Iglesias de mañana pero estaré de viaje, así que aquí va un muy resumido análisis de la imagen que el presidente del gobierno y el líder de la oposición acordaron difundir ayer como respuesta al acuerdo secesionista (cada vez que escucho esta palabra y la de “federalista” me entra la risa) de JxSí y la CUP.

1. Transición. Más allá de las corbatas indicando el bipartidismo de nuestro sistema político (la azul PP y la roja PSOE), Rajoy viste un traje azul agrisado y Sánchez, uno azul marino. Son tonalidades, cada uno en su estilo, muy Cuéntame cómo pasó. No creo que a ninguno de ellos, ni a las formaciones que lideran, les favorezca el estilo vintage cuando están empeñados en vender modernidad y nuevos tiempos de cara al 20-D. Si la respuesta al pulso secesionista de los catalanes es defender una estética retrógrada sacada de la Transición, adelante. Eso sí, la estampa predispone a que la lectura del encuentro (más desde los medios de comunicación del primer mundo) vaya acompañada de un cierto tufillo a rancio. Hubiera sido más conveniente apostar por un gris marengo. 

3.  Columna. Muy bien encontrado el elemento escenográfico de la columna dórica -apoyo, sujeción, cimiento del estado (las de Hércules aparecen en el escudo de España), la constitución…- entre Rajoy y Sánchez, aunque el resto de la localización (sí, el exterior del palacio de La Moncloa) aparezca pobre y desangelada.

4. Banderas cortadas. No es conveniente recortar símbolos cuando lo que pretendes justamente es defenderlos. Pensé que quizás la prensa habría ajustado la imagen y por eso no se veían ondear enteras la bandera española y la europea (hasta la fecha, las imágenes que existían de la entrada de Moncloa las incluían completas)… Pero si entramos en prensa de Moncloa comprobaremos que la fotografía se difundió así desde Presidencia. #bigfail

4. “Coordinadamente”. El presidente del gobierno y el secretario general del PSOE acordaron actuar “coordinadamente” en defensa de la Constitución, la unidad nacional, la soberanía nacional y la igualdad de los españoles. Para demostrar su grado de sincronización, adoptaron idéntico posado ante la cámara. Sin embargo, podían haber elegido otro gesto con las manos. Cuando nos retorcemos los dedos -generalmente lo hacemos a la altura del estómago (emociones)-, es porque nos sentimos ansiosos, nerviosos, dubitativos  y/o preocupados por lo que estamos tramando en nuestras cabecitas. Entiendo que como líderes, y en tan importante momento para la unidad de la nación, pretendían expresar justamente lo contrario: convicción, firmeza y serenidad.

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