Falta de diplomacia (Rajoy) y postureo (Sánchez)

 

Saludo vs. acuerdo El acto de estrecharle la mano a alguien puede darse como saludo inicial o final en un encuentro (hola/adiós), con el que le deseas al otro salud, o para suscribir visualmente un acuerdo (antiguamente se entregaba un guante como símbolo de convenio = te doy mi mano = compromiso). El saludo, obviamente, se produce cuando te encuentras  o despides de alguien. Fuera de ese espacio/tiempo (recepción/despedida), el mismo gesto se interpretará como una señal de entendimiento.

Falta de diplomacia y postureo Ayer, Rajoy y Sánchez llegaron a la sala juntos. Esto quiere decir que el encuentro (saludo) ya se había producido (o no) en privado. Una vez toman lugar en la escenografía -se dirigen a sus respectivos asientos-, el presidente en funciones opta por sentarse pero el líder socialista se queda de pie esperando la foto (como si el encuentro o el desencuentro no tuviera validez alguna sin una cámara delante). Sánchez reclama a Rajoy el posado. Éste se levanta y, como el protocolo indumentario estipula, abrocha su americana. Sánchez, sin concederle a su interlocutor unos segundos para recolocar su ropa, le alarga inmediatamente la mano. Cierto que Rajoy se entretiene y se hace el longui para no darle la mano (falta de diplomacia y muestra evidente de mal perder), pero Sánchez retira inmediatamente el saludo (no era sincero, postureo).

Según el protocolo… Vamos a analizar un ejemplo internacional muy parecido… Reunión bilateral entre Barack Obama y Raúl Castro en septiembre de 2015. Misma escenografía (bueno, con mejor gusto) y prácticamente mismo contexto (Guerra Fría), los dos presidentes llegan juntos (el saludo ya se ha dado en privado) y se sientan (no se quedan de pie). Obama le ofrece la mano a Castro (para que las cámaras puedan registrar que la intención y seguramente la resolución de esa reunión vaya a conllevar un acuerdo), pero el cubano lo interpreta como un saludo (inicio o final) y se levanta (desconocimiento del protocolo). Obama no quiere soltar la mano de su homólogo (respeto, diplomacia, educación) pero sabe que no debe posar con la americana abierta. Para no desprenderse de Castro, Obama intenta abrocharse con una sola mano. Al advertir el gesto, Castro se da cuenta que él también lleva la chaqueta abierta pero se ve incapaz de recolocar sus vestimentas con una sola mano y suelta al estadounidense (visualmente, ha perdido). Obama ya está listo, alarga la mano y la mantiene (sinceridad=realmente quiere ese saludo y por eso espera pacientemente) hasta que Castro está preparado.    

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Segundo round no verbal Felipe VI – Mas

El rey ha coincidido de nuevo esta mañana con el president de la Generalitat de Catalunya, seis días después del tenso encuentro que mantuvieron en Zarzuela, con motivo de la entrega, en Barcelona, de los despachos a 35 nuevos jueces. Y aunque Felipe VI venía dispuesto a remontar la derrota de la pasada semana, otra vez Artur Mas -aunque visiblemente más cansado- lo ha acabado dejando K.O.


1. Ignorar. Artur Mas espera a que el rey salude primero a Lesmes (presidente CGPJ). Cuando llega su turno le ofrece una sonrisa al monarca a la vez que alcanza su mano pero el rey aparta la mirada y el saludo dura 3 segundos (menos de 5 segundos, desprecio; más de 7 segundos, agrado). El president, con gesto molesto por la ofensa, se gira airado y le indica por dónde hay que entrar al recinto («que no se te olvide que hoy estás en mi casa»).

2. Nervios. El president de la Generalitat trata de entablar una vez más conversación con el monarca -necesidad diplomática de acercar posturas e intentar frenar de cara a la opinión pública la demonización del proceso soberanista- pero este se muestra reacio. La situación es incómoda. Mas empieza a recolocarse las mangas y a apretar sus manos (lo hace siempre que está nervioso). Se sientan, y pese a estar uno junto al otro, evitan mirarse. La comunicación se da por concluida. El rey continúa con los labios apretados (enfado fingido porque el resto de su expresión facial es afable) y al president se le contagia el malestar (cejas subidas y ceño fruncido).

3. Manos sobre la mesa. Una vez sentados, Artur Mas reposa sus manos (las armas humanas) sobre la mesa (sinceridad). Felipe VI oculta las suyas bajo la mesa…

4. Foto de familia. El rey y Mas miran cada uno hacia un lado. Es Mas el primero en salirse del posado y en informar a los demás que la sesión ha concluido. Otra vez el president de la Generalitat acaba de tomar el control.

 

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Posturas adoptadas para «la unitat»

unitatNueve personas me han preguntado hoy qué opinaba sobre la foto de «la unitat» que ayer se escenificó en la galería gótica del Palau de la Generalitat. Más allá de la indumentaria (no comments), creo que la posición corporal que adopta cada uno de ellos es verdaderamente significativa.

Lectura rápida del lenguaje corporal en la foto de «la unitat«:
Protagonistas:

Poder. La posición de poder (lo hacemos cuando ocupamos más espacio) la tiene el president con las piernas ligeramente abiertas. Oriol Junqueras, por el contrario, aunque acepta el apretón de manos que le ofrece Mas («el dominante»), mantiene las piernas cerradas (cuando nos sentimos «débiles» o «sometidos», nos recogemos).

Intromisión. Las mujeres (por maltrato histórico) normalmente nos sentimos, en comunicación no verbal también, más débiles que el hombre y solemos recoger nuestra posición mucho más que un hombre. Sin embargo, Carme Forcadell tiene las piernas entreabiertas y el pie que está junto a Junqueras está bastante adelantado respecto al otro que se sitúa por detrás de los pasos del president.

Personajes secundarios:

Contemplación. Llama especialmente la atención el líder de l’Associació de Municipis per la Independència, Josep Maria Vila d’Abadal. Las manos sujetas delante (señal de acato) y contemplando la escena desde un extremo apartado con la cabeza agachada (obedece). Es un actor secundario que cede, prima y nos indica con su actitud quiénes son los verdaderos protagonistas.

Desinterés. En el otro extremo y de la acción protagonista y también apartada, Joana Ortega está girada ligeramente hacia fuera (huida) y con una mano en el bolsillo (incomodidad, impaciencia=quiero irme de aquí).

Inacción. Francesc Homs tiene recogidas las manos detrás de su espalda (inacción) y mira hacia fuera del cuadro (nada ha tenido que ver).

Fin. La presidenta d’Òmnium Cultural con los brazos en los costados y relajados (ha acabado su cometido).También se permite retirar la mirada de la escena principal.

 

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Gana Dilma de rojo, blanco y gafas

Aunque el rojo del Partido de los Trabajadores fue la tonalidad escogida para citas tan importantes como el cara a cara contra su adversario o para depositar su voto ayer a primera hora, para celebrar su triunfo junto al electorado, Dilma Rousseff apostó por el que se ha convertido -por oposición y por todo lo que representa-en el color del poder político femenino: el blanco.

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Pese a los considerables esfuerzos estéticos que se tomó la presidenta brasileña para alcanzar el poder en 2011 (y después de superar un cáncer en 2009), me llamó la atención que la imagen -ilustración- que utilizara su equipo de campaña para celebrar la victoria fuera una fotografía de Rousseff de joven como presa política. Obviamente, la reivindicación de la estampa está clara pero puestos a elegir una imagen podían haberse decantado por esta otra, durante el juicio militar en el que fue condenada. Aunque entiendo que las gafas retro tienen hoy un fuerte tirón ;)

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Censuran una foto de Hollande por salir con cara de tonto

Esta instantánea del presidente galo ha sido censurada por las agencias de comunicación AFP y Reuters al considerar que el mandatario no queda favorecido. La fotografía se tomó ayer cuando François Hollande acudió a un colegio para dar el pistoletazo de salida al nuevo curso escolar. Delante de una pizarra donde se podía leer «Hoy es la vuelta al cole», el socialista sonreía. La imagen siguió su proceso normal y al rato llegó a los medios de comunicación. Pero hoy las agencias han pedido a sus clientes que no utilizaran este material enviando la misma fotografía pero esta vez tachada con la leyenda «borrado obligatorio». Aunque se ha desmentido que el Elíseo tenga nada que ver con la decisión, yo me pregunto: ¿Cómo haremos para destruir todas aquellas imágenes de nuestros políticos en las que salen con cara de tontos?

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