La flor de Mariano Rajoy

Alucino estos días con mi repentino optimismo. Después de que a mi perra casi le tuvieran que amputar una oreja por culpa de una picada de abeja (solo queda que se le cierre la herida o poner puntos, así que ya estamos fuera de peligro), se me borrara toda la información del portátil (incluida documentación recopilada para el próximo libro) y me enfrentara a un reventón de cañerías, creo que hoy (a pesar de estar a  14 de agosto y que nadie me haya confesado un resquicio de melancolía) aún puede suceder algo bueno. Así que siguiendo ese halo de esperanza, hasta el encuentro entre el rey y el presidente del gobierno español, no ha estado del todo mal. Sí, la crencha de Rajoy cada vez es más pronunciada, la americana sigue teniendo vida propia, la camisa se arruga a su antojo, la corbata no puede ser más fea, las gafas algún día se arrodillaran ante él y le suplicaran que las jubile de una maldita vez (en serio, no hace falta llegar a los 67), la diferencia entre la barba y el color de su pelo resulta cada vez más insalvable y su insistencia en sostener siempre algo entre manos para calmar los nervios ante la prensa (hoy, papeles) desquicia a cualquiera, pero el jefe de gobierno español tiene de su parte a la naturaleza. Observen esa preciosa flor blanca detrás de él. Encontrarán también muchos capullos a su alrededor, pero aún les falta madurar. Este ya está aquí. Como dicen los catalanes: «Té la flor al cul». Por nuestro bien que así sea. Rosario – Muchas Flores

 

La corbata del rey daba un buen rollo… naranja y con lunares

Cospedal se rinde a los floripondios populares

La llegada de la primavera ha propiciado aún más la aparición de floripondios XXL en las chaquetas de las féminas populares (Esperanza Aguirre y Ana Botella son las reinas). La última en apuntarse a esta costumbre ha sido la secretaria general del partido, Mª Dolores de Cospedal. La presidenta de Castilla – La Mancha lució esta fin de semana una versión en tonos lilas -le debe agradar el color porque también fue el elegido para su pañuelo palestino. Primero lo llevaba en un abrigo tipo gabardina y cuando se lo retiró, lo pasó a una chaqueta de punto. Para seguir la moda del floripondio PP es necesario encontrar un broche de tamaño exagerado (como si el peso del complemento pudiera tirar a una al suelo en cualquier momento), también debe ser raro de narices (los kitsch son los más buscados) y colocarse lo más arriba posible para impedir el movimiento natural de la cabeza.

Con un vestido y una chaqueta de punto en tonos piedras hasta la rodilla, Cospedal decidió estropear el estilismo con el floripondio.

 

Solo de verla me pesa a mí el hombro izquierdo...

Esperanza Aguirre le pone el broche

Mientras esperaba para participar en el programa de Marta Robles, me tragué entera la inauguración del Hospital Rey Juan Carlos de Madrid. Pero no hay mal que por bien no venga. Esperanza Aguirre, de rojo, repitió el abrigo de cuello lazo que ya había llevado en la toma de posesión de Ana Botella como alcaldesa. Y otra vez estropeó el look con un broche de proporción y brillo desmesurados. Pero, por supuesto, no es la única que se coloca el floripondio.

A la presidenta le conviene pasar ya por la peluquería. Habrá que cortar o peinar, según.

En la toma de posesión de Ana Botella, ya llevó este bello abrigo. Y otra vez, el floripondio. En Navidad, como adorno, tiene un pase pero ayer para dar la bienvenida a la primavera...

 

A Ana Botella también le gustan los floripondios

 

Este es uno de sus preferidos

 

Incluso a veces lo lleva (o lo veo) doble

 

Pero volvamos a Esperanza Aguirre. ¿Ese sol no lo lleva muy alto?

 

La estrella de mar se le ha caído del árbol de Navidad…

 

Y todos los moscardones a ella... A la flor, digo.

 

No comments... Arghhhhh

 

Las libélulas son preciosas. Pero si fueran de ese tamaño, más que paz, nos darían miedo... Arghhhh!

 

El de la renuncia a las primarias socialistas de Carme Chacón también dio mucho que hablar

 

Pero vamos, la responsable de los broches feos fue Letizia cuando aún no atinaba con qué ponerse. El floripondio hecho por su hija, muy mono como recuerdo pero nada más...