No me mires

(…) Pero ahora, gracias a nosotras, reivindicar un atuendo masculino en política está más que superado. De hecho, un carmín rojo, una sonrisa, un estilo (carácter definido) o ejercer la empatía es lo que se presenta a día de hoy transformador. Rosa Díez y sus fachas ya son pasado. SEGUIR LEYENDO

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Qué no hacer en un debate electoral

1. Sé tú mismo Típico consejo de último minuto por parte de tu equipo para intentar tranquilizarte, que se añade al tan recurrente “ o vas a hacer genial, lo sé» y que propicia que haya aspirantes a la presidencia de la Generalitat repanchigados en sus asientos como si estuvieran en el sofá de ca la sogra o en el bar de la esquina. Porque, ¿qué «tú mismo» debes ser? ¿El «tú mismo» que eres con tu mujer, amante, hijos, compañeros, amigos, enemigos, vecinos, contigo mismo? A no ser que seas Obama, ni caso. La improvisación y la naturalidad son artes reservados a los semidioses. Que sí, a todos (incluida la propia moderadora, Ana Pastor) nos enamoró que Antonio Baños sacara un abanico en mitad del debate de las elecciones del 27S o nos divirtió que Gabriel Rufián abandonara el plató de Tv3 para ir al baño; pero es mejor caer en gracia que ser gracioso. SEGUIR LEYENDO 

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Písalo que lleva chanclas

“L’imbècil del meu jefe m’ha demanat que deixi d’assistir a les rodes de premsa amb xancletes, què en penses?”, me preguntó ayer al mediodía un amigo y conocido periodista. Tras dedicarle una mirada inquisitiva, juzgar si aquel tío era consciente de a quién le estaba pidiendo opinión y replantearme seriamente levantarme de la mesa y no volver a dirigirle la palabra en la vida; inspiré profundo y traté de hacer pedagogía indumentaria: 1. Ese calzado jamás debió salir de la playa y la piscina -allí, por lo menos, cumple con su función original: facilitan que el agua (antes, en un ambiente campesino, barro) resbale- porque es perjudicial para la columna vertebral (sería más sano andar descalzo); 2. recoge toda la mierda del suelo urbano (echa un vistazo al color con el que acaba las plantas de tus pies al final de la jornada); y 3. obliga a caminar como si uno fuera chafando huevos (postura poco favorecedora para un bípedo). SEGUIR LEYENDO

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