Se va

Al final no se queda. Y aunque duela, es preferible. Quedarse porque sí (por dinero, los niños, porque España es indivisible…) no alberga grandes expectativas de futuro en casi ninguna relación (profesional, sentimental o territorial). Saber irse a tiempo es de agradecer. Porque los hay que dudan y se pasarían media vida con la puerta entreabierta sin saber si desean comprometerse o desistir, permitiendo el acceso a todo tipo de bich@s y confundiendo al personal. Entraríamos en la categoría de relación tóxica: eres absolutamente consciente de que el vínculo resta más que suma pero te resistes a que nada cambie. Pero eso no es amor, se llama obsesión. SEGUIR LEYENDO

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Rajoy, Felipe, Barcelona

La separación debe entreverse tan inminente (o, por lo menos, tan intimidante) que no sólo ha aparecido por casa el marido ausente con un enorme ramo de rosas (“lamento haberte ignorado durante décadas: venga, aquí tienes 1.900 millones de euros para que te compres los trenes que quieras»), también amenaza con instalarse la suegra («hija, en la convivencia siempre hay que aguantar cosas»). Según apuntan algunos medios, Felipe VI planea aumentar su presencia en Barcelona y recuperar el Palauet Albéniz como residencia oficial. Ya durante la celebración del Mobile World Congress, el actual rey hizo noche por primera vez en sus reales aposentos. Aprecien aquí toda una declaración de intenciones: “Esta es mi casa”. SEGUIR LEYENDO

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Encuentro entre Sáenz de Santamaría y Junqueras

Lenguaje corporal

Passar de puntetes Juegas en territorio enemigo y eso se refleja enseguida. Junqueras estaba replegado (encogido): apoya la planta del pie en la silla (tocar planta del pie en el suelo=asentado) y sólo las puntas tocan el suelo (inseguridad). La número dos del gobierno español mantiene una posición mucha más chulesca. Un pie está apoyado en la silla (incomodidad) pero el otro se adelanta (este es mi territorio).

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Análisis visual de «la defensa de la unidad de España» por parte de Rajoy y Sánchez

Lo siento, estos días voy muy, muy liada… Quería esperarme a tener las fotografías correspondientes de Rajoy con Rivera e Iglesias de mañana pero estaré de viaje, así que aquí va un muy resumido análisis de la imagen que el presidente del gobierno y el líder de la oposición acordaron difundir ayer como respuesta al acuerdo secesionista (cada vez que escucho esta palabra y la de «federalista» me entra la risa) de JxSí y la CUP.

1. Transición. Más allá de las corbatas indicando el bipartidismo de nuestro sistema político (la azul PP y la roja PSOE), Rajoy viste un traje azul agrisado y Sánchez, uno azul marino. Son tonalidades, cada uno en su estilo, muy Cuéntame cómo pasó. No creo que a ninguno de ellos, ni a las formaciones que lideran, les favorezca el estilo vintage cuando están empeñados en vender modernidad y nuevos tiempos de cara al 20-D. Si la respuesta al pulso secesionista de los catalanes es defender una estética retrógrada sacada de la Transición, adelante. Eso sí, la estampa predispone a que la lectura del encuentro (más desde los medios de comunicación del primer mundo) vaya acompañada de un cierto tufillo a rancio. Hubiera sido más conveniente apostar por un gris marengo. 

3.  Columna. Muy bien encontrado el elemento escenográfico de la columna dórica -apoyo, sujeción, cimiento del estado (las de Hércules aparecen en el escudo de España), la constitución…- entre Rajoy y Sánchez, aunque el resto de la localización (sí, el exterior del palacio de La Moncloa) aparezca pobre y desangelada.

4. Banderas cortadas. No es conveniente recortar símbolos cuando lo que pretendes justamente es defenderlos. Pensé que quizás la prensa habría ajustado la imagen y por eso no se veían ondear enteras la bandera española y la europea (hasta la fecha, las imágenes que existían de la entrada de Moncloa las incluían completas)… Pero si entramos en prensa de Moncloa comprobaremos que la fotografía se difundió así desde Presidencia. #bigfail

4. «Coordinadamente». El presidente del gobierno y el secretario general del PSOE acordaron actuar «coordinadamente» en defensa de la Constitución, la unidad nacional, la soberanía nacional y la igualdad de los españoles. Para demostrar su grado de sincronización, adoptaron idéntico posado ante la cámara. Sin embargo, podían haber elegido otro gesto con las manos. Cuando nos retorcemos los dedos -generalmente lo hacemos a la altura del estómago (emociones)-, es porque nos sentimos ansiosos, nerviosos, dubitativos  y/o preocupados por lo que estamos tramando en nuestras cabecitas. Entiendo que como líderes, y en tan importante momento para la unidad de la nación, pretendían expresar justamente lo contrario: convicción, firmeza y serenidad.

rajoy-sanchez