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Elena Valenciano dispuesta a desnudarse por un voto

Ay, el verano. Lo mismo una airea su cuerpo que sus ideas. Y en esas estaba este fin de semana la vicesecretaria general del PSOE. En una entrevista para el diario El Correo, Elena Valenciano ha confesado que sería capaz de «desnudarse para pedir el voto». Y aunque la ocurrencia se la proponga la periodista a raíz de que un día Rublacaba dijera que escogería a su número 2 como portada de la revista masculina FHM, sobre su consabido problemilla con los escotes (más con las transparencias) se hace la sueca: «Procuro vestir con sobriedad y decoro, pero en una foto te pueden pillar en una mala postura».

 

Angela Merkel la vuelve a liar en la ópera

Os juro que estoy con un ojo en la pantalla de la tele para ver si enfocan a Kate Middleton en la inauguración de los JJOO y otro investigando la advertencia que Yolanda Reboreda me ha comunicado a través del facebook de PyM. Angela Merkel la ha vuelto a liar en la ópera. Si aún está muy presente el escotazo de la canciller alemana en la Ópera de Oslo de 2008 (que tuvo que justificar incluso el portavoz del gobierno germano), hoy es noticia por su estilismo en la apertura del Festival de Bayreuth. Se trata de un vestido largo que ya había lucido en la misma ocasión (algo que ha molestado mucho a los medios de su país) pero en 2008. Pero eso no es lo peor…. no, no. El tema es que la mujer pensó que se ahorraba el calor de los pantys y optaba por los calcetines media que viste a diario bajo sus pantalones (sopeso también la posibilidad de que como ya no usa falda no tenga pantys). Pero al dar los primeros pasos, el secreto de Merkel se descubrió. ¡Apoteósico!

¡Momentazo! Y esos zapatos de tacón medio... Pobre mujer... Ya, ya lo sé que la odiamos pero me da pena en este tipo de situaciones.

 

A la derecha, en la edición de 2008. Ha cambiado el calzado.

 

Esta es, sin duda, la fotografía más comentada del libro de Política y Moda, la imagen del poder. El escotazo lo vimos en el año 2008 para la ópera de Oslo.

 

 

 

 

 

 

 

 

A Rubalcaba no le favorece la informalidad

Alfredo Rubalcaba es el nuevo secretario del PSOE. Aunque ya no lleve los jeans, la informalidad sigue sin ser uno de sus puntos fuertes. Ayer, para convencer por última vez a los suyos, escogió un traje oscuro (si era azul marino se podía confundir con el negro) y una camisa blanca. Un look ideal para transmitir seriedad y seguridad pero poco recomendable para sugerir cercanía (algo con lo que su rival, Carme Chacón, sí contaba). Por eso, para darle un aire algo más distendido (actual) al asunto, el ex vicepresidente prescindió de su corbata. La técnica era válida pero el cuello de la camisa no. El cuello era demasiado grande y abría demasiado, otro tipo de camisa más apropiada para no llevar corbata hubiera resultado mucho mejor (y nos hubiera evitado ver las rojeces de cuello y pecho del candidato). Otra posibilidad, haber optado por la corbata y haberse deshecho de la americana. En fin, que aún nos queda mucho por mejorar. (Por cierto, WordPress se resiste a publicar la foto de Rubalcaba en la portada… ¿Serían de los que apoyaron la candidatura de la catalana?)

¿Un camarero en su tiempo de descanso?

La cazadora roja y el pin de la rosa fueron los amuletos en los que confió la ex ministra de defensa.

 

No pude ver a Elena Valenciano, vicesecretaria, pero ese corte en su vestido a la altura del pecho, no sé yo…

 

Zapatero ha mejorado con su marcha. En la primera jornada del Congreso llevó una americana de terciopelo negra con unos chinos tostados y una camisa blanca.

 

Si el ex presidente hubiera vestido así durante su mandato.... Ayer acertó con una chaqueta de lana fina en café, camisa azul cielo y tejanos oscuros.

 

El vestido «escotado» de Trinidad Jiménez

En este país no existe la prensa especializada (es decir, periodistas especializados), y mucho menos de moda. Por eso, ocurren cosas como las publicadas hoy en los medios de comunicación. Hoy se habla de lo inadecuado que fue el vestido que la ministra de exteriores utilizó en la entrega de cartas credenciales a los embajadores extranjeros al rey. Nadie comenta el color (poco favorecedor), ni el diseño (el modista no se rompió la cabeza), ni siquiera los brazos de Jiménez (lo realmente bochornoso del look -solo tú, Pablo-); el único inconveniente del modelo para los mass media parece ser el escote. Afirman que el estilismo no es «el normal» en este tipo de actos, y digo yo que quizá sea porque los anteriores ministros de exteriores eran hombres. En este tipo de ceremonias, el Rey Juan Carlos viste el uniforme de gala del Ejército de Tierra. Por su parte, los embajadores también deben llevar el uniforme de diplomático: frac con corbata y chaleco blancos o el traje nacional de su país, y lucir las condecoraciones. Por su parte, las mujeres deben buscar el equivalente a esa etiqueta en versión femenina (y ahí, lo siento, caben muchas posibilidades). Hoy no seré yo quien me meta con Trinidad Jiménez: por lo menos, a ella con cambiar de estilista se le soluciona el problema. Lo de los retrógrados no tengo ni idea de cómo tratarlo.

El escote de una parlamentaria canadiense

Voy a crearme una enemistad más en este mundo. Esta parlamentaria canadiense de 29 años se retrató para la posteridad de la Cámara con una blusa blanca de escote considerable (considerable para ese contexto, si fuera para acudir de fiesta como anónima yo no estaría hablando de nada de esto). Alguien con vista se fijó en la imagen de Rathika Sitsabaiesan y decidió (por cuenta propia) que utilizaría el Photoshop para evitar babosos en la web institucional. Pero a las asociaciones feministas no les ha hecho ninguna gracia que se retocara la imagen por resultar «sugerente». Eso sí, la única responsable de esta polémica es la propia parlamentaria. Será machista, pero a mí tampoco me apetece verle el pecho lobo a ningún político hombre.