El pesebre más transgresor

La alternativa al pesebre tradicional que los comuns han encargado para decorar este año la plaza Sant Jaume es una escenificación de una mesa de Navidad cualquiera. Sillas vacías alrededor de una mesa, donde entre los 12 comensales se identifica el asiento de Jesús por el babero, la de la Virgen por un manto, la de San José por las herramientas de carpintero y la del Caganer porque está agujereada y hay una barratina y las patas llevan lazadas de espardenyes. El musgo hace de mantel y en los platos hay nidos con los deseos de los comensales. La obra es de Sebastià Brosa y le ha costado al erario público 60.000€.  SEGUIR LEYENDO 

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Pisarello, apaga el maldito móvil

Cada vez tenemos más ansias por comunicar pero cada vez nos comunicamos peor. El éxito de la comunicación depende de que estemos presentes en la conversación. El oír no implica escuchar y el atender precisa observar (sentir) al emisor. Para empezar, porque las palabras sólo representan el 7% del impacto total de un mensaje frente al 55% de información que aporta el lenguaje no verbal (corporal, estético, escenográfico, protocolar…). Para continuar, porque el hecho de no tener a la persona enfrente, no tener la obligación o posibilidad de mirarla a los ojos, facilita el engaño y la mentira (de ahí el tremendo éxito de aplicaciones refugio como whatsapp, pese a la cantidad de malinterpretaciones que genera). Para acabar, porque no es lo mismo que nos declaremos o pidamos disculpas a la cara (valentía) que enviar un mail o un emoticono con un corazón o unas manos de súplica (cobardía). SEGUIR LEYENDO

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