Hollande y Trierweiler, anfitriones en el Elíseo

Hollande y Trierweiler hicieron de anfitriones en la cena de estado celebrada en el Elíseo para homenajear al presidente italiano, Giorgio Napolitano.

La primera dama imitando a la Preysler en el anuncio de Ferrero Rocher (desde aquí pido que se retire ya el de Judith Mascó y volvamos a Ambrosio)

 

 

Hollande no cambió nada de su vestuario diario ni, por supuesto, su famosa corbata. El presidente italiano acertó con el fular blanco (no apta para todos los hombres).

 

Aquí tenemos al Wert (Vincent Peillon, ministro de educación) y la Pajín o la Aído (Najat-Vallaud Belkacem, ministra de los derechos de la mujer) franceses... ¿Por qué? ¿Por qué los españoles no tenemos estilo?

 

Hollande también huye de Sarko en su retrato oficial

François Hollande ya tiene su retrato oficial como presidente de Francia. El socialista ha querido romper con la etapa anterior de Sarkozy también con la realización de esta fotografía. Para ello ha escogido al fotógrafo y cineasta Raymond Depardan (Sarko prefirió a un fotógrafo de estrellas) que lo ha capturado relajado, nada serio y con poca pretensión de solemnidad en los jardines del Elíseo (el anterior presidente aparecía en la biblioteca de palacio con una gran bandera francesa y europea y con un plano contrapicado). ¡La corbata de Hollande, por suerte, esta vez sí está en su sitio!

Hollande sigue apostando por la normalidad incluso para sus retratos oficiales. La seriedad se la da el traje oscuro y la camisa blanca.

 

El plano algo contrapicado (para ganar altura) y la presencia de las banderas francesas y europea fue lo más comentado de la foto de Sarko

 

Chirac ha sido el único presidente junto a Hollande que prefirió los jardines a la biblioteca del Elíseo

Mitterand con un libro abierto...

 

Giscard con la bandera como fondo

 

Pompidou en la biblioteca y con las medallas colgando

Libros y medallas combinó también De Gaulle

 

 

 

La investidura de François Hollande

François Hollande se acaba de convertir oficialmente en el séptimo presidente de la V República. La ceremonia ha tenido cuatro claros protagonistas, el jefe y la primera dama saliente y la nueva pareja entrante. Si ellos, escudados en la discreción de la vestimenta masculina no han levantado demasiados comentarios (iban más que correctos), ellas se han decantado también jugar al blanco y negro. Con la informalidad que últimamente caracteriza a Carla Bruni, un traje pantalón con una camiseta blanca y la melena suelta ha sido su look para abandonar el Elíseo. En cambio, Valérie Trierweiler, después de pasarse horas en la peluquería (se la ve más bella cuando va más natural), ha optado por un abrigo blanco a juego con el sobre de mano y un vestido negro. Hoy mismo, Hollande visitará a Angela Merkel en Berlín… A ver qué tal… Jaques Brel – Ne Me Quite Pas

 

Como buenos franceses, es francamente difícil encontrarles un pero a sus atuendos (a ver si aprenden los de aquí) pero ya es la segunda vez que le pillo la corbata torcida a Hollande desde el pasado 6 de mayo. En su caso, no es un problema de nudo mal hecho. Es que se despista y no recuerda colocarla bien antes de la foto.

 

Sé que la informalidad de Bruni quizá es pasarse pero tampoco le favorece a Trierweiler ir tan marcada por la peluquería.

Carla Bruni vuelve por Navidad

Con una actualidad repleta de negatividad, teníamos unas ganas locas de que Carla Bruni nos obsequiara con la luz que emana. Fue ayer cuando la primera dama francesa, que no aparecía públicamente desde antes de dar a luz, se reunió junto a su marido para celebrar la fiesta de la Navidad en el Elíseo. Con un poncho camel, la melena suelta, apenas maquillaje y unos pantalones negros, Bruni -a diferencia de sus excompañeras modelos y de Soraya Sáenz de Santamaría- prefirió mostrar su imagen más maternal y no obsesionarse por presumir de figura tan solo dos meses después de dar a luz. Sin duda, fue ella la estrella de la jornada. Los niños invitados a la cita estaban entusiasmados con Bruni y era a ella a quien le pedían todos los autógrafos. Sarkozy se limitó a admirar el poder de su mujer.

 

 

Giulia Sarkozy Bruni ya está en el Elíseo

Mientras Nicolas Sarkozy alababa los esfuerzos de España para apretarse el cinturón en el Consejo Europeo, Carla Bruni y su pequeña Giulia abandonaban el hospital para dirigirse a casa. Aunque la madre, como ya adelantó, ha preferido no mostrar la cara del bebé a los medios, Giulia se intuía dentro de una bonita mochila portabebés de la firma holandesa Lodger  (66,90 euros).  La ex modelo ha optado por un look oscuro y  muy cómodo:  pantalones anchos, botines planos y abrigo.