Hoy ha venido a blanquearse…

A sabiendas de las críticas recibidas y las que se sumarían, Pablo Motos trató de ser duro, incluso borde, con el invitado. Por su parte, Santiago Abascal llegó con la lección aprendida: sonrisas y gestos afables para rebajar el fascismo de su mensaje y partido. Lo peligroso es que Abascal no es Ortega Smith y cuando lo desea su apariencia no asusta ni disgusta. Así fue como el presentador acabó regalándole a un hombre con #pecholobo (#alertacaspa) un “hasta pareces bueno”. El líder de Vox recogió el piropo y sacó pecho: “lo soy, soy bueno”. SEGUIR LEYENDO 

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Rosa Díez en El Hormiguero

Pese a que la risa y el levantamiento de ceja de la líder de UPyD me dan mucho miedo, ayer me gustó el jersey de colores que llevó a El Hormiguero. También me llamó la atención el anillazo que era casi más grande que Pablo Motos y, por supuesto, la laca de uñas fucsia en honor al color corporativo de su partido.