Dress Code para los taxistas (¡por fin!)

El Instituto Metropolitano del Taxi de Barcelona (Imet) ha reformado el artículo del reglamento que regula la actividad de los taxistas en su vestimenta durante el trabajo. A partir de ahora, los conductores de taxi no podrán trabajar en bermudas, camisetas de tirantes, chándal, chancletas ni demás ropa deportiva. Una normativa que se ha tomado para mejorar la imagen del colectivo, obligados, muy probablemente, por una competencia como Cabify que sí cuida los detalles (no es lo mismo subir a un coche con un conductor que responde al “buenas tardes” con un berrido que mirar al frente y descubrir a un chófer ataviado impecablemente con un traje oscuro, camisa blanca almidonada, corbata bien anudada, zapato de cordón lustrado, que se dirige de usted, te pregunta si la música y la temperatura son las correctas y te indica que tienes agua y wifi disponible). SEGUIR LEYENDO

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La extinción de la corbata

La Cámara de los Comunes, anclada en sus ancestrales tradiciones y costumbres (hasta hace nada el speaker lucía peluca y los representantes, un sombrero de copa para según qué intervenciones), ha modificado el dress code para que ya no sea obligatorio vestir corbata. El detonante de la decisión es que Jared O’Mara, el legislador que el 8-J derrotó al ex viceprimer ministro Nick Clegg en la circunscripción de Sheffield Hallam, padece parálisis cerebral, enfermedad que le impide llevar nada atado al cuello. SEGUIR LEYENDO

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Písalo que lleva chanclas

“L’imbècil del meu jefe m’ha demanat que deixi d’assistir a les rodes de premsa amb xancletes, què en penses?”, me preguntó ayer al mediodía un amigo y conocido periodista. Tras dedicarle una mirada inquisitiva, juzgar si aquel tío era consciente de a quién le estaba pidiendo opinión y replantearme seriamente levantarme de la mesa y no volver a dirigirle la palabra en la vida; inspiré profundo y traté de hacer pedagogía indumentaria: 1. Ese calzado jamás debió salir de la playa y la piscina -allí, por lo menos, cumple con su función original: facilitan que el agua (antes, en un ambiente campesino, barro) resbale- porque es perjudicial para la columna vertebral (sería más sano andar descalzo); 2. recoge toda la mierda del suelo urbano (echa un vistazo al color con el que acaba las plantas de tus pies al final de la jornada); y 3. obliga a caminar como si uno fuera chafando huevos (postura poco favorecedora para un bípedo). SEGUIR LEYENDO

FLIPFLOP

Por respeto a Catalunya, por respeto a ustedes mismos

Últimamente peco de romántica y entusiasta, lo sé. Esta vez quise convencerme de que se nos presentaba una oportunidad única para hacer las cosas de un modo distinto, diferente. Hoy, toda esa emoción e ilusión parece que se ha volatilizado. O por lo menos, algunos nos mostramos reticentes en eso de creer y exponer nuestros sentimientos para que no vuelvan a defraudarnos y dañarnos. El espectáculo de estas últimas semanas ha sido bochornoso. Estéticamente así lo vi: Un vicepresidente con media camisa por fuera del pantalón; diputados corriendo y dando saltitos por los pasillos del Parlament; otros paseando relajadamente con los brazos detrás de la espalda y el jersey echado al hombro como quien sale un domingo a media tarde a darse un garbeo; colegas/compañeros pegándole collejas al President de la Generalitat, una portada de presupuestos posiblemente diseñada por un alumno de primaria… ¿Y aún les extraña que cunda el desánimo? Això es can Pixa! La falta de seriedad en la presencia y actitud transmite incapacidad de gestión. Por favor, por el bien de todos, no lo permitan. Sin decir ni mu, empiecen a demostrar un mínimo de respeto por Catalunya, sus gentes y sus instituciones. Será en ese momento cuando ustedes sean de nuevo dignos de respeto.

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Presupuestos Catalunya 2016-17. Si te dicen que es un almanaque cutre de los que “regalaban” antes los bancos te lo crees. Ya sólo por el diseño, enmienda a la totalidad.

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Presupuestos 2016 EEUU. ¿Hace falta que comente la sutil diferencia entre un ejemplar y otro? #aañosluz

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Y en Australia te los entregan con una bolsa de tela super mona.

 

Respeto Les recuerdo que cuando pisan el Parlament no sólo se representan a ustedes mismos, personalizan a todo el pueblo de Catalunya. La responsabilidad, por lo tanto, es enorme. Su cometido es que con sus actuaciones, decisiones y presencia nos y se honren. Soy consciente de que entretenerse en buscar un estilismo con el que sentirse mejor e identificarse (emociones, pensamientos y esperanzas que nos inundan durante el día o la vida) se antoja desde hace unos treinta años como un lujo egocéntrico. El acto de amor (respeto) que conlleva el hecho de cuidar los sayales (sean ostentosos, humildes o excéntricos) que nos echamos encima de la única propiedad física con la que nacemos se ve que ya no lo valora casi nadie. Aún así, comprobar tanta desidia estética en el Parlament no sólo me provoca estupor por la ofensa (falta de respeto, de amor) a la institución y al país (a los demás); me causa pena, preocupación y asco por la falta de autoestima, motivación y dignidad que se aprecia en los que nos conducen (ustedes mismos). 

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Fiel reflejo de la sUciedad. Intentan convencerme de que esta batalla -la de exigir sensibilidad estética (el reflejo externo de una coherencia ética, moral e intelectual) en los cargos públicos- es banal. “Nuestra dejadez estilística es un reflejo de la sociedad que representamos”, me repiten con cierta sorna. Pero la degradación educativa y cultural que sufrimos actualmente no debería ser excusa para nuestros gobernantes. Un líder debe dar ejemplo. Debe proponer, indicar y señalar un camino de mejora, no camuflarse y acomodarse entre la mediocridad.

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CUPable  Desde hace días recibo mensajes retándome a que culpabilice de esta negligencia estilística que nos amenaza a la CUP. No lo voy a hacer porque no es cierto ni es así de simple la cosa. Si bien, reconozco que ha llegado un momento en que es difícil, incluso para mí, seguir defendiendo la coherencia de los cupaires. Sonará a broma pero no lo es y sé que algunos entenderán perfectamente la siguiente reflexión: la CUP cada vez es menos cuqui y los cuquis que no han sido seducidos (aducidos, convencidos) por el nuevo canon de belleza dictado por el Politburó no se atreven a alzar la voz (léase, revelarse contra el nuevo pero ya caduco uniforme de dejadez impuesto: camiseta pancarta y jeans). Porque es sospechoso que en una formación tan plural y rica impere un único estilo. El tema no es baladí: la defensa de la uniformidad (estética e ideológica) anula (mata) los valores de la izquierda y la democracia. Las t-shirts de David Fernàndez fueron una revolución estilística: consciente y coherente. Pero hoy apostar exclusivamente por esa tendencia es tan carca como las feas corbatas de cuadros que se atan los #convergentlovers. El objetivo (llamar la atención, comunicación de guerrilla) ya ha perdido fuelle: visualmente ya no impresiona, aburre y cansa. Para que nos entendamos, “la moda pasa de moda”. Así que si quieren impresionar, progresar, concienciar, revolucionar o asustar a alguien deben ser un poco más arriesgados (valientes) con sus elecciones. Más que asistir a un pleno del ayuntamiento en bañador, atrévanse a defender una falda de caballero (¿hay huevos?). Más que llevar medio cuerpo tatuado, ¿por qué no utilizan maquillaje masculino y se pintan los ojos como los piratas o los bereberes? Más que insistir en que las mujeres podamos vestir como los hombres (feministas del mundo, mensaje captado y superado), ¿qué tal si defendemos también otros patrones femeninos? ¿Qué, hay ovarios? Hoy por hoy, el desarreglo ya no es subversivo (si es que alguna vez, con excepción de las guerras, lo fue). Acudir al Parlament vestidos como cuando tenían 15 años sólo confirma un grado de inmadurez estética supina. Se llama complejo de Peter Pan. Para más información consulten a sus terapeutas.  

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Supuesta izquierda radial les presento a Yohi Yamamoto (uno de los hombres más elegantes, sofisticados del mundo). Cuando averigüen quién es y qué ha hecho, valoren si su armario es tan rupturista como ustedes se creen.

Izquierda radial, les presento a Yohji Yamamoto (uno de los hombres más elegantes y sofisticados del mundo). Cuando averigüen quién es y qué ha hecho, valoren si su armario es tan rupturista como ustedes se piensan.

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Año 1983 (el año que nací yo). Katherine Hamnett se presenta en una cena de gala en Downing Street con esa camiseta reivindicativa (algodón ecológico). Thathcer grita horrorizada pero rectifica: “Por fin algo original”. Ahora de sorprendente ya no tiene nada…

 

Algo mejor No mal interpreten ni utilicen esta reprimenda a su antojo electoralista (no salvaría a más de cinco de los 135 diputados que se sientan en el Parlament). El problema aquí no es que se vistan con camiseta o con corbata. La sugerencia es que dentro de sus posibles y de su estilo, en lo que ustedes crean (modelo alternativo o clásico), lo hagan de la mejor manera posible. Vaya, que se aprecie un cierto esfuerzo en representarnos y en representarse. “La gente nunca había lucido tan fea como ahora. Simplemente consumen demasiado. Estoy hablando de toda esa basura desechable… lo que estoy diciendo es que compren menos, elijan mejor. No se limiten a chupar ropa, porque todo el mundo se ve como clones. No solo coman McDonalds, consigan algo mejor. Coman ensalada. Eso es la moda: algo un poco mejor”, defiende Vivienne Westwood, creadora de la estética punk e impulsora de los Sex Pistols. Sinceramente, creo que este pequeño pero gran país se merece algo mucho mejor. Deseo que ustedes también así lo convengan.  

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Les presento a Vivienne Westwood, otra de las diseñadoras más relevantes del s.XX. Hizo una colección apoyando el “Sí” en el referéndum escocés. También apoyó el catalán. Ustedes, como siempre, en la inopia.

 

La corbata de Romeva en la cena del MWC

Dress Code Liceu  Así como en el parlament (y en el Congreso) el protocolo en el vestir es tácito (no existe documento alguno que regule explícitamente el estilismo), en el Cercle del Liceu el dress code exige “americana y corbata”. Dado que se trata de un evento privado (se ha alquilado el espacio para la cena del MWC), todos estos requisitos indumentarios quedan inmediatamente suspendidos (el código estilístico se convierte en tácito… Y de ahí, su vulnerabilidad), sujetos a la política estética que determine el MWC (entiendo que esta debe ser bastante flexible teniendo en cuenta que uno de sus invitados es Zuckerberg… ).

Mi libertad acaba donde empieza la tuya…  Volvemos con el tema espinoso del protocolo… Pese a estar en un grupo heterogéneo que aúna diversas sensibilidades ideológicas, Raül Romeva no ha renunciado nunca verbalmente a su vinculación con la izquierda (más bien, pese a la duda de algunos excompañeros de ICV, la ha reivindicado). ¿Debe o puede cumplir la izquierda con el protocolo regulado por el establishment? La izquierda ha respondido de distintas maneras a la imposición del protocolo aristocrático (eclesiástico, castrense, burgués…): 1. Acatar (sumisión que genera pérdida de credibilidad, muy propio entre los socialdemócratas. Sin embargo, en tiempos de clandestinidad, es una estrategia imprescindible para salvar la vida y/o adentrarse en el poder y cambiarlo) 2. Ignorar (rebelarse: me presento como me dé la gana  y pongo de manifiesto mis principios estéticos antisisistema = resuelves el problema de la imposición con tu propia imposición) 3. Declinar (respetar el protocolo del anfitrión u organizador pero poner de manifiesto que no puedes renunciar a tu propia estética (ideales) simplemente por obedecer los de otro, declinar la invitación si no te permiten saltártelo). Ciertamente, si hacemos un repaso histórico, la opción que mejor ha funcionado ha sido la tercera (tan ofensivo e irrespetuoso es saltarse el protocolo del anfitrión como negarle a un invitado, después de solicitarlo previa y amablemente, que pueda acudir con las ropas que considere).  ¿Ejemplos? Existen cantidad pero hoy me quedo con Mandela y Lula da Silva que pasaron de enfundarse frac para la cena de gala del Buckinham Palace (y ya os digo yo que acojona más Isabel II que Felipe VI) y la visita de Evo Morales a España con la chompa.

Corbata “La corbata es un trapo miserable que se transformó en coquetería masculina, y andamos ahí con esa servilleta bien incómoda, con el calor”, apunta siempre José Mujica. Sin embargo, aún sigue siendo el accesorio por excelencia de la vestimenta masculina. Se supone, si se usa bien (nudo bien seleccionado y ejecutado, cuello camisa y americana correspondiente…), que le aporta al hombre seguridad y seriedad. Ahora bien, eso no quiere decir que sea imprescindible para transmitir esos valores. Romeva es uno de los mejor vestidos (siempre que evite el #pecholobo) del panorama político catalán, español y europeo. Ayer, no fue una excepción: tanto el traje, como la camisa y el lazo eran los adecuados y dejaba en evidencia a todo aquel que pasara por su lado (incluido el rey). La calidad de las piezas que suele vestir (estuvo años en Bruselas y supongo que debió sucumbir a la filosofía de los Seis de Amberes) ya le presta fortaleza y credibilidad suficiente para no tener que atarse, si no lo desea, nudo alguno ni siquiera para enfrentarse a Felipe VI. 

Compromiso Ya sea por principio ideológico -algunos sectores de la izquierda han llegado a vincular la corbata con una soga al cuello impuesta por el capitalismo y prefieren evitar el nudo- o gusto personal -no le agradan, considera que no le favorece o le provoca dolor de cabeza (no es una tontería, si está convenientemente anudada, impide que la sangre llegue al cerebro…)-, Romeva nunca ha aparecido públicamente antes con corbata. Así, ayer, estaba irreconocible (en general, algo no muy positivo para la imagen de un político). El compromiso estético (ideológico) se juzga (se mantiene o se anula) permanentemente.En mitad de un proceso en el que se está invitando al pueblo catalán a desobedecer las normas y leyes que vengan del Estado “opresor”, choca que el conseller d’exteriors acate el protocolo de otros. Seguramente la CUP no hubiera asistido pero imaginemos que lo hacen… Supongo que David Fernàndez no hubiera renunciado a sus camisetas reivindicativas y que Antonio Baños lo hubiera hecho con corbata. Ambos casos hubieran sido coherentes, pues Antonio Baños sí que nos tenía acostumbrados a compaginar estilismos formales e informales.  Si al conseller d’exteriors simplemente le apetecía vestir, por un día, una corbata, podía haber elegido otra ocasión para hacerlo: por ejemplo, en el homenaje a Muriel Casals (corbata negra=luto) del pasado jueves.

Malentendido Seguramente no quiso provocar un conflicto con el protocolo del Liceu, pero la imagen que queda es la del conseller d’exteriors saludando al rey de España con una corbata que nunca lleva = respeto/sumisión. Como siempre repito, lo importante no es lo que uno cree decir sino lo que el otro acabará entendiendo. Y en el mensaje de la imagen de Romeva de ayer hubo una incongruencia personal que generó un malentendido (¿por qué a los catalanes no nos respeta igual que a Felipe VI?). Es decir, el mensaje no verbal fue equivocado.

 

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