Eulàlia Reguant, ni monja ni soldat

«Però com pots dir que l’Eulàlia Reguant és cuqui? T’has begut l’enteniment? L’has vist com anava avui? Ho fas per fotre. Què hi ha d’atractiu en aquesta tia? Tu mai vestiries com ella! (…)», la conversación sube de tono cuando me reafirmo en mi convicción. Escucho, reviso el atavío del crítico estético improvisado que tengo delante, sonrío y, si considero que allí hay señal alguna de vida inteligente (sensibilidad), argumento mi respuesta. Sin embargo, reconozco que a pocos convenzo. Y en estas, leo ayer un perfil sobre Reguant en el que el periodista de El Nacional Enric Vila recogía, consciente o inconscientemente, algunos de los clichés indumentarios que se le asignan a la diputada de la CUP y que me va de perlas para desmentirlos. Uno por uno. SEGUIR LEYENDO

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Free the Nipple!

Hay mujeres que tienen menos pecho que algunos hombres. Sin embargo, los pezones de ellos pueden exhibirse -dentro de un contexto- pero los de ellas, no. La hipocresía y el cinismo que enferma a esta sociedad occidental influenciada por el machismo y la religión patriarcal han acabado provocando actitudes tan surrealistas como la de que hasta el bello y natural acto de dar de mamar a un hijo sea visto como algo pecaminoso. Y mientras a algunas aún les molesta que la revolución de Femen se libre a pecho descubierto, otras participan en la campaña #FreeTheNipple para que el mundo deje de censurar, por una maldita vez, el cuerpo femenino. Por el momento, la única mujer política que se ha atrevido a mostrar su pezón ha sido esta diputada islandesa, Björt Ólafsdòttir.

Crystal Tovar, «la diputada con la falda más corta»

Un artículo en Yahoo México titulado «Crystal Tovar, la diputada con la minifalda más corta» está generando una gran polémica en el país. La joven Crystal Tovar, de 23 años, natural de Chihuahua y diputada federal de izquierdas, cometió la temeridad de acudir a una de la sesiones del Congreso con una ceñida minifalda color carne y ahí se armó el lío. Tovar, indignada, no ha dudado en escribir una carta defendiendo su derecho a vestir libremente, además de denunciar la situación de acoso sexual y discriminación que sufren las mujeres. Y aunque le doy la razón convencida de que cualquier comentario sobre su prenda procede de una herencia social machista, también le disculpo la inocencia por su juventud. Si una no quiere llamar la atención, mejor acatar el protocolo: dos centímetros por encima o por debajo de la rodilla. Porque claro que todos tenemos derecho a vestir como queremos, podemos o sabemos… pero un polític@, tanto es un representante público, tiene el deber de saber muy bien lo que se echa encima. Y de momento, la minifalda aún no ha logrado el calificativo de «políticamente correcta». Obviamente, no será el espantoso modelo de Tovar el que le procure credibilidad al atuendo. Si hay que publicitar la minifalda en política me quedo con la opción de la ministra francesa Fleur Pellerin (hipercriticadísima también por la misma razón, pero con otro aire). Insisto, Tovar sólo tiene 23 años.

PD. Muchísimas gracias a @asesorpolitico por la información!

No es una modelo, es una diputada tory

Dichosa manía la que tienen las mujeres políticas de convertirse en modelos por un día. La última en sumarse a la lista de «yo también quiero ser primera dama pero sin perder mi poder político» ha sido una colega de David Cameron, Louise Mensch. La diputada conservadora ha posado para la revista GQ enfundada en una falda de secretaria de cuero de Dolce & Gabbana (590 euros) y una camisa lazada de L’Agence (330 euros). De todos modos, no es la primera vez que Mensch, escritora, ha dado la nota. Se sabe que en su juventud consumía coca y que para conseguir ese estupendo cuerpo y bello rostro se ha sometido a diversas operaciones de cirugía estética. De hecho, en The Guardian ya presumió de ello con un reportaje gráfico de ello (de las intervenciones, no de la coca…). En las instantáneas del tabloide apareció con un vestido de Stella McCartney con transparencias. Vamos, hiper recomendable todo ello para una representante pública. Y encima se queja en la entrevista de que el primer ministro británico no le haya dado un cargo más relevante… jajajjajaja…