Contracrónica de la Diada

No es la cantidad. Como cada año, y como en cada manifestación, baile de cifras sobre los asistentes. Un millón o 350 mil personas, según a quién le preguntes. Así como hay ciegos que logran ver nítidamente, tampoco hace falta ser ciego para estar ciego. A vista de humano que sólo quiere ver para después analizar y opinar con humildad (la objetividad no existe, a no ser que uno decida dejar de ser sujeto), mucha gente. O por lo menos, la suficiente para que nadie con un mínimo de inteligencia crea que ignorando la presencia (causa y mensaje) de la multitud (una parte importante de la sociedad) el problema desaparece. SEGUIR LEYENDO

 

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Más presumido que nacionalista

Si ya estaba convencida de que Artur Mas no se unía a la cadena humana, no por falta de convicción, por pura coquetería; esta fotografía ha acabado de confirmar mi sospecha. Atención a la cara con la que el president estudia la prenda amarilla que le acaban de regalar.

mascamiseta

«Que se la ponga, que se la ponga…».

La psciodelia de Artur Mas

En el primer mensaje oficial con motivo de la Diada Nacional de Catalunya por parte de Artur Mas destacaron los accesorios: corbata y gafas. No es habitual que Mas aparezca públicamente con las lentes y, aunque hace tiempo que le vengo recomendando que juegue con ellas (para evitar esa imagen de perfección tan irritante), ayer los cristales invitaban a una gran pregunta: «ja hi veus bé?» (¿ya ves bien?).  Y pese a que el traje y la camisa (blanca Ariel y quizá, incluso, almidonada) fueron una buena elección; la corbata negra con estampado psicodélico blanco inquietaba bastante. Quizá habría sido preferible decantarse por una negra como símbolo de luto por la economía (y los recortes sanitarios), la lengua (eso de equiparar el castellano con el catalán parece ser de lo más humillante…) y por la fiesta (aunque empezó su discurso desmintiéndolo, el 11 de septiembre celebra una derrota). Por cierto, la próxima vez, planchen la senyera.

Las fachas de Catalunya

Catalunya está de fiesta. Se conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas durante la Guerra de Sucesión española, el 11 de septiembre de 1714 (aseguran los psicólogos que celebrar algo en un día triste ayuda a superar la tragedia…). Nosotros nos quedamos con los looks más inverosímiles que ha lucido la política catalana en su día. Read More