Las perlas de Hillary Clinton

Anoche se celebró un nuevo debate entre los aspirantes demócratas a convertirse en candidato a la presidencia de EEUU: dos hombres y una mujer. Y sí, antes de que algunas supuestas «feministas» me acribillen a insultos por mi supuesto «machismo», me autoinculpo. Porque sí, porque en esta ocasión voy a hablar de ella y no de ellos. ¿Razones? 1. Quiero que Hillary Clinton (no sólo porque compartamos género también porque me costaría muchísimo apoyar a un republicano) ocupe la Casa Blanca. Lo reconozco #ImWithHer; 2. Es la que tiene más opciones de ser elegida candidata; 3. Así como es más complicado vestir a un político de izquierdas que a uno de derechas , también resulta mucho más difícil ocuparse del estilismo de una mujer (es más rico) que el de un hombre. Y como profesional, no puedo negar que me atraen los retos; 4. La evolución estética de Hillary Clinton (primero fue first lady, después secretaria de estado de EEUU y, ahora, nuevamente aspirante a candidata…) me resulta mucho más atractiva que la de todos los demás; 5. Para normalizar y mejorar el atavío femenino en política hay que hablar sobre ello con naturalidad. Evitar criticar (recuerden que las críticas no siempre son negativas) a una mujer sólo por el hecho de ser mujer se me antoja una traición para las de mi género; 6. Admito que creo en el feminismo galo (que la mujer, defensora y orgullosa de sus diferencias como fémina, sea lo que quiera ser); no en el germano ni el anglosajón (que, renunciando y avergonzándose de su feminidad, la máxima de una mujer sea competir y emular al varón); 7. Hillary Clinton siempre ha sido consciente de la importancia de su apariencia y, en esta ocasión, ha contratado a la asesora Kristina Schake (hasta hace unos meses colaboraba con Michelle Obama) para «suavizar y femininizar» su imagen. Me interesa muchísimo su trabajo. En fin, que voy a analizar a las mujeres políticas cuando lo crea conveniente. Y deseo que cada vez lo haga con más frecuencia porque eso será una muy buena señal para todas nosotras.

Total black. Se le critica, y mucho, que no se haya desquitado aún de esa estética excesivamente masculina que luce desde que era secretaria de estado de EEUU. Su caso es complicado porque además de «romper» con su etapa en el gobierno, tampoco debe recordar su periodo como primera dama. Se trata de buscar un equilibrio entre seguridad, seriedad y cercanía. Por el momento, sigue apostando por el traje pantalón e intentando no desmarcarse demasiado de la sobria paleta cromática de los demás aspirantes. Ayer, el negro rotundo se entendió también como una muestra de luto por los terribles atentados de París.

Bling Bling Término también acuñado para agrupar a todos aquellos políticos (Sarko, CFK, Berlusconi…) que no entienden que la ostentación en política siempre es signo de mal gusto. Aunque normalmente es bastante comedida (eso sí, siempre viste de las mejores firmas estadounidenses y no renuncia a un buen bolso de firma por nada del mundo); anoche se recargó demasiado. El collar de perlas, los pendientes, los brazaletes, los anillos… So much.

Perlas «Quien entienda de perlas sabe que con el collar de Hillary Clinton uno se paga la carrera universitaria», comentó acertadamente un espectador en twitter. Sin embargo, si el collar no lo hubiera combinado con todas las demás piezas, hubiera sido algo más llevadero. Porque aunque la idea fuera la de «empoderamiento femenino»; el exceso lo condenó a «empoderamiento económico». El hecho de que el cierre del collar quedase al descubierto (en la parte del escote) tampoco ayudó en nada: distraía. En mi opinión, las perlas están tan asociadas con Jackie Kennedy que no creo que sea lo más conveniente para alejarse de la imagen de primera dama.

Rouge Otro de los elementos femeninos que incluyó Schake fue el carmín rojo (algo poco visto en política porque normalmente resulta demasiado agresivo). El maquillaje de Clinton era muy natural y, como sus labios son poco voluptuosos, se pudo permitir esa licencia. También se le ha recomendado que sonría más (permiso para emocionarse porque dulcifica su expresión facial demasiado fría), y destacando la boca con ese tono de rojo, resultaba mucho más cálida (eso sí, sólo apto para dientes profiden).

Tacón de aguja. Otra apuesta de Schake por la feminidad fue el tacón de aguja. Ayer leía en el NYT que se han empezado a dar clases de defensa personal para mujeres con tacones. El hecho de que una mujer sea capaz de mantener el equilibrio sobre un soporte tan delicado (y que sus andares, si se sabe caminar con ellos, se asemejen a los de un felino) la empodera delante de cualquier hombre (ellos renunciaron hace siglos al tacón como a tantos otros rituales del vestir y la belleza… se siente). Me encanta que, por fin, empecemos a emplear algunas armas de mujer. La cosa pinta bien…

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Bill De Blasio Sworn In As New York City Mayor

Hillary Clinton estrena flequillo en la jura de Bill de Blasio

Como buenos amigos del nuevo alcalde de Nueva York, el matrimonio Clinton no quiso perderse la jura de Bill de Blasio. Sin embargo, fue Hillary Clinton la que atrajo todas las miradas al estrenar nuevo look. La ex secretaria de estado de EEUU lució flequillo. El peinado y las circunstancias hicieron inevitable comparar a Hillary Clinton con Michelle Obama que hace ahora justo un año también sorprendió con un tupido flequillo para la investidura de su marido, Barack Obama.

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Creo que le favorecía mucho más a Michelle Obama. Sí, la que está justo detrás de Hillary es Miranda de Sex and the City.

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Los cortes de pelo de Hillary Clinton siempre ocasionan un torrencial de comentarios políticos. Ella bromea habitualmente con la cuestión. 

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Hillary Clinton no se corta de cara a las presidenciales

«Córtame solo las puntas», le indican las féminas de medio mundo a sus peluqueros. Pero algo tan habitual tras la vuelta de las vacaciones, en Hillary Clinton tom mayor envergadura y  se antoja como una perfecta confirmación de sus ansias por representar la candidatura demócrata en las siguiente presidenciales. Y es que aunque tan solo han sido tres pulgadas más respecto al anterior corte de pelo al estilo Bob revisado, el cabello de la ex secretaria de EEUU sigue siendo el principal reclamo para evaluar sus ambiciones políticas. Quizás, entonces, sea buena señal que Clinton saliera del salón de su estilista con una amplia sonrisa, encantada con su nuevo peinado.

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La moda reniega de Ann Romney

Cada vez que Michelle Obama cambia de look es noticia. A sabiendas de que todo lo que se pone se convierte en oro (en pocas horas se agota el modelo en cuestión), las agencias de prensa de las firmas se afanan en comunicar a los medios de comunicación que el diseño les pertenece. Pero en el caso de Ann Romney no ocurre lo mismo. Podría pensarse que, de momento, no goza de la popularidad y el atractivo de la figura de la actual primera dama estadounidense, pero eso no tendría por qué eximir a los diseñadores de aprovecharse de las apariciones de la esposa del candidato republicano para publicitarse. Por eso, la posible explicación al silencio de la moda respecto a Ann Romney que más consistencia -y morbo- está generando es la que tiene que ver con un complot de Anna Wintour. Según esta teoría, la directora de Vogue, entregada totalmente a la causa demócrata, podría haber amenazado y pactado con sus anunciantes que no dieran soporte a la aspirante republicana. Aunque tampoco creo que le haya costado demasiados esfuerzos convencerlos, la mayoría de diseñadores son más bien de izquierdas.