Nick-Clegg-

Tonto es el que no mira la etiqueta

Cuando insisto en que los políticos deben estar totalmente informados sobre la prenda que visten (aunque se la ofrezca una persona o asociación de absoluta confianza), me refiero a esto. La pasada semana, David Cameron provocó un gran revuelo al negarse a lucir una camiseta en apoyo al feminismo. El primer ministro británico poseía un excelente motivo para rechazar la t-shirt con el lema «Así es como se ve a una feminista»: se sospechaba que la pieza había sido producida en una fábrica de Isla Mauricio en la que se explota a 16 trabajadoras. Otros, en cambio, no estuvieron nada atentos al origen de la camiseta (de coste 11€ y se vendía a 58€) y aceptaron posar con ella para la revista Elle inglesa en un reportaje en apoyo a la mujer.  Entre ellos, el vice primer ministro Nick Clegg -ya ha pedido disculpas- y el líder de los laboristas Ed Miliband -lejos de pedir perdón, cree que los únicos culpables son los responsables de la campaña. Lógicamente, el asunto ha enfadado mucho a la opinión pública que ha tildado a sus políticos de «tontos».

En fin, lo de siempre. Antes de comprar nada, no olvidéis darle la vuelta a la etiqueta (o lo que es lo mismo, no os olvidéis de la conciencia).

Nick-Clegg-

Ed-Miliband-Lo-Res-Logo[2].jpg

tshirt

cameronmerkel

Cameron y Merkel hablan entre fogones

Es la casa más famosa de Inglaterra pero más allá de la fachada poco se sabe de lo que esconden sus muros. Así que ayer, cuando el primer ministro británico accedió a que los fotógrafos entraran a su apartamento privado (en el 11 de Downing Street) para inmortalizar su encuentro -amistoso- con la canciller alemana, más de uno se emocionó al poder chafardear cada recobejo de la cocina-salita de los Cameron. Y es que si con la ropa adivinamos la personalidad del líder, si entráramos en sus alcobas acabaríamos conociéndolos más que ellos mismos -bueno, como último ejemplo el de Yanukovich en Ucrania . De hecho, hay un libro que se llama Las casas de los dictadores. Vamos, un Política y Decoración. En fin, centrémonos ahora en el hogar de los Cameron.

Antes de que os decepcionéis con la distribución del apartamento, que sepáis que la misma desilusión le produjo a Cherie Blair y luego, a Samantha Cameron. Sí, el tamaño de la cocina es propia de los minipisos de 50 m2 que en Barcelona te alquilan por medio pulmón y parte del otro (total, en un espacio tan reducido quién necesita respirar).

cameronmerkel

El primer ministro británico colgó en Twitter esta instantánea del encuentro con Angela Merkel en el sofá mostaza Fancy Nancy de su salita de estar. Mientras el primer ministro británico se decantó por su corbata lila (o lo lleva azul o la lleva malva), la alemana hizo un guiño a su colega escogiendo el azul Thatcher para su tres botones. Por cierto, pesa más Merkel que Cameron. Comparen como se hunde el cojín del sofá.

Una imagen casi idéntica a la de Cameron con Merkel se produjo en 2011 con Samantha Cameron y Michelle Obama como protagonistas. La verdad es que aunque la instantánea ya fue en aquella ocasión original -pocas veces los mandatarios acceden a que se puedan fotografiar sus estancias privadas, a no ser que estén metidos en campaña electoral-, fue aceptada como una propuesta amable propia de primeras damas (mujer, cocina, machismo….). Si en aquella ocasión, ya los medios británicos se volvieron locos escrutando cada detalle de la decoración de los Cameron, hoy con la nueva imagen se ha hecho un estudio comparativo. Si la primera vez nos enteramos de que a los Cameron les gustaba cocinar (electrodomésticos de alta gama y mucho libro de cocina), que eran amantes del buen café (cafetera italiana) y que muchos utensilios de cocina (cuchillos y sártenes) ya los tenían en su antiguo hogar en Nothing Hill, ahora sabemos que o David o Sam siguen o se propusieron seguir un método de dieta para perder unos cuantos kilos en 2 semanas.

cameronmichelle

En 2011, el Daily Mail detalló cada elemento de la estancia de los Cameron. Muy divertido curiosear en su librería.

hollande1

El efecto Hollande

En su visita a Inlgaterra, el presidente francés volvió a dar muestras de su efecto embriagador. Y esta vez no me refiero a su encanto con las más bellas mujeres, no. Os hablo del otro efecto Hollande por el que las corbatas de sus interlocutores se contagian de la característica torcedura de su lazo azul marino. Ayer le tocó el turno a David Cameron. Y eso que, a diferencia de otros mandatarios europeos y españoles,  es complicado cazar al primer ministro británico con el accesorio masculino por excelencia mal colocado ya que su secretaria se encarga personalmente de que no ocurra. En fin, el encanto de Hollande es igual de efectivo con las mujeres como con las corbatas de sus homólogos.

hollande2

Es curisoso que en el presidente galo la corbata siempre se tuerza hacia la derecha. En cambio, la de David Cameron tomó la izquierda ;).

hollande1

El nudo del primer ministro británico está bien, simplemente se ha torcido el lazo. Es lo que le ocurre permanentemente a Hollande. Mientras que Cameron prefiere las corbatas en tonos azules y morados corporativos, el galo es fiel a la azul marino.

cameronpor

David Cameron logra camuflar su coronilla

Una de las mayores preocupaciones estéticas varoniles es la alopecia. Cuesta asumir la pérdida de cabello y ya hemos visto que incluso líderes hechos y derechos no saben muy bien cómo afrontar el problema. Esta semana ha sido la calva posterior del pelo del primer ministro británico la que tiene entretenida a los medios ingleses. Y es que David Cameron ha logrado que su peluquero le disimule la coronilla. El estilista asegura que sólo se debe a un cambio de dirección del peinado pero muchos sospechan un Hilario Pino.

camerontupe

cameronpor

theresamaypor

La ministra de interior británica con botas

Aunque este look en concreto no es que me apasione, la ministra de interior británica va a acabar siendo una de mis preferidas. Mientras que lo normal sería que las mandatarias de izquierdas revolucionaran la indumentaria política femenina (yo hace tiempo que empecé a esperarlas sentada), Theresa May hace caso omiso a los principios conservadores y tradicionales de su partido y sorprende en cada una de sus apariciones. Si hace unas semanas comentábamos el atrevimiento de May al lucir el sastre de tartán de Vivienne Westwood en el congreso de los tories, ayer, para asistir junto a David Cameron y la reina Isabel a la ceremonia de bienvenida del presidente surcoreano, Park Geun-hye, lo hizo de esta guisa: mosqueteras acharoladas negras hasta el muslo -eso sí, planas; cualquiera que haya vivido en Londres sabe lo que se sufre con los adoquines- y un abrigo estampado de colorines de lo más llamativo. Por supuesto, también llevó uno de sus voluptuosos collares.

theresa may