Analizando los carteles electorales

Analizando los carteles electorales de los cuatro principales partidos a las elecciones generales del 28A, he acabado por convencerme de que votaré a Pacma (por cierto, partido que presenta a la única mujer candidata a la presidencia). Es broma, ya estaba decidido de antemano (desde hace años para ser más exacta), pero está claro que en España la innovación, creatividad o distinción de un cartel electoral no determinará el voto. ¡Habrá que valorar los brillantes programas electorales de cada formación! Va, esto último sí es coña. Al lío: SEGUIR LEYENDO

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Yo soy la Arrimadas

“Creo que es mucho más inteligente y efectivo ser contundente con el fondo y exquisita en las formas”, presumía Inés Arrimadas hace poco menos de un año en su polémico posado para la revista Telva. Aquella manifestación la hacía la líder de un partido que se comporta como hooligans en cada sesión del parlament, que recomienda a sus diputados no cantar el himno de Els Segadors o que duda en aplaudir (por no quererle reconocer al enemigo ningún gesto) cuando el president de la Generalitat homenajea a las víctimas del terrorismo o Jenn Díaz (ERC) condena al machismo que también afecta a muchas de las diputadas naranjas… Las formas, en el fondo, son el fondo; y en C’s faltan (muchas, pero que muchas) formas. SEGUIR LEYENDO

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El fachaleco

Abrigan mucho, son ligeros y abultan poco. Hasta ahí las ventajas, porque estéticamente los plumíferos no deberían haber descendido jamás de las montañas a la ciudad; y mucho menos como prenda viral entre empleados administrativos que trabajan en cómodos despachos con calefacción. Si ya como chaqueta era un horror-error visual, al recortarle las mangas se convirtió en chaleco y parapeto para públicos tan dispares como pijos y/o cazadores. Es decir, Rodrigo Rato entró en prisión vistiendo uno.  SEGUIR LEYENDO

 

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¿Por qué el PSC no aplaudió a los presos?

Dudo que alguien se sorprendiera de que el PP se largara nada más empezar el pleno del sábado; al igual que dudo que alguien se asombrara cuando C’s no se levantó a aplaudir a los familiares de los presos. Y a la que aquí escribe, sintiéndolo mucho, tampoco le impactó lo más mínimo que no lo hiciera el PSC. Porque aunque minutos antes el líder de los socialistas catalanes había insistido en verbalizar su afecto y empatía hacia los sentimientos a flor de piel que experimentaba medio parlamento (y media Catalunya), sólo eran eso: palabras. A nadie se le escapa que en el caso de las emociones positivas dirigidas hacia otro u otros no es nada meritorio declararlas sino demostrarlas. SEGUIR LEYENDO

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