La foto real de una familia no real

Con motivo del 80 cumpleaños del rey emérito, Casa Real compartió una instantánea de la familia durante el almuerzo de celebración que tuvo lugar en el Palacio de la Zarzuela el pasado 5 de enero. La fotografía -todo un despropósito visual-, además de representar la ridiculez de una institución anacrónica, debió provocar la carcajada del resto de monarquías que aún sobreviven en Europa del mismo modo que lo hizo la imagen del gabinete de crisis de Zoido entre los españoles. Pues el retrato de familia es tan excesivamente real (cutre) que demuestra la falta de realeza (majestuosidad) de la misma. SEGUIR LEYENDO 

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A Cifuentes se le subió el fucsia a la cabeza

A la delegada del gobierno de Madrid se le debió subir ayer el fucsia de su blazer a la cabeza. Otra explicación no encuentro para la barbaridad que se le ocurrió soltar en una entrevista para RNE: «La señora Ada Colau (portavoz de PAH) y otras personas de la plataforma han manifestado su apoyo a Bildu y Sortu y estos grupos tienen mucho que ver con ETA». Colau estudia denunciar a Cristina Cifuentes por sus palabras. Yo estoy por llamar personalmente a Thierry Mugler (el diseñador preferido de la popular) y que la desahucie de todos los vestidos que de él guarda en su armario. ¡Y si Cifuentes se queja, la acusamos de proetarra y listos!

La infanta Cristina prefiere el pantalón para saludar a los Obama

Con motivo del mes latino en EEUU, el matrimonio Obama presidió el primer acto de la celebración anual. La primera dama estadounidense estrenó un vestido de cóctel en palabra de honor verde y negro y optó por recoger su cabello para lucir unos pendientes largos a juego. Entre los invitados, asistieron los duques de Palma. La infanta Cristina rompió la pauta femenina del vestido al combinar un pantalón azul marino con una camisa blanca de manga larga y cuello desbocado.

La infanta Cristina saluda al presidente estadounidense

La gran boda griega

Letizia homenajea a la tierra de su suegra con un vestido de clara inspiración helénica. Felipe vuelve a dejarse barba –como cada vez que desaparece unos días con su esposa- y combina el color de su corbata con el del estilismo de su princesa. El resto de invitados, horrendos. Pero tranquilos, esto no es una boda real: lo atestigua las pintas de las damas de honor…

El segundo hijo de los reyes Constantino y Ana María –y sobrino carnal de la reina Sofía- ha contraído matrimonio esta tarde en Grecia ante la presencia de representantes de todas las familias reales europeas. No ha sido una Boda Real –como confirma la indumentaria de las damas de honor (o esa especie de sirenitas de playboy)- ya que la familia real griega tuvo que exiliarse en 1974 cuando fue abolida la monarquía en el país heleno.

La princesa Letizia, en sintonía con la tierra de la familia de su suegra, ha lucido en la ceremonia un vestido de inspiración helena, en gasa de color azul, con un solo hombro y una cinta en plata que rodeaba el cuerpo. El príncipe, por su parte, lleva la barba que tanto le debe gustar a su esposa -siempre que la pareja pasa unos días de descanso, aparece- y una corbata a juego con el color del vestido de Letizia.

La infanta Cristina ha elegido un vestido-túnica en blanco y negro mientras que no le favorecía demasiado y Elena, uno en tonos pastel (con un estampado más propio para una niña de 7 años) con una chaqueta en rosa palo.

De Urdangarín no diré nada. Sólo os animo a observar su sobaco derecho en la siguiente fotografía que corresponde a una cena en la noche previa a la boda.  Como diría el Cuore: «¡Arrrgh!» (Tranquilo. A tu cuñada Letizia le pasó lo mismo el día antes de convertirse en princesa y a Sarkozy, hace una semana)

Aunque el cónyuge de la infanta Cristina se salva en esta ocasión del gran «Arrrgh» porque estas eran las pintas de las damas de honor durante la boda. Y sí, así iban vestidas durante la ceremonia. «¡ARRRRGHHHHH!»