Comunicación de crisis: la serenidad

Que las lágrimas y las sonrisas sinceras (no las diplomáticas) dejaran de significar debilidad y pasaran a considerarse vulnerabilidad (autoconfianza) se lo debemos a Barack Obama. El día que el presidente de los EEUU lloró por primera vez en un acto público y oficial fue en 2016 cuando suplicó controlar las armas de fuego y, rodeado de familiares de víctimas de tiroteos, recordó a los niños que habían sido asesinados cuatro años en una escuela infantil. Porque cuando hubo el atentado, cuando la crisis todavía estaba viva, el presidente se mantuvo públicamente sereno. Una cualidad, la serenidad, más humana que cualquier otra. Pues la serenidad no es sólo empatizar (algo que hacen también otras especies animales), es gestionar las emociones y sensibilidades para que ninguna domine a otra y nos evite la parálisis o la agresividad en momentos en que debemos responder rápidamente; y eso, sólo lo podemos llegar a alcanzar los humanos. La lucidez mental depende de la inteligencia emocional. SEGUIR LEYENDO 

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El mensaje (no verbal) del rey

Escenografía

Localización De Zarzuela al Palacio Real. Si el rey necesita justificar el cambio de escenario  durante su mensaje (es decir, quitar tiempo a otros asuntos más importantes de los que hablar en su discurso) es porque la localización es totalmente errónea. Cierto es que el momento precisa de seriedad e institucionalidad pero, precisamente por tal razón, es conveniente no hacer experimentos. En vez de haber utilizado el salón (cercanía) del pasado año, la mesa del despacho (incluso haber aparecido de pie frente a una biblioteca, junto a la bandera) lo habría proyectado como una figura aún útil (activa, sabia, comprometida y preocupada por las dificultades del país).

Solemnidad/austeridad Eclipsados por la «inestabilidad» política que ha dejado el 20D y el 27S, los asesores han errado al considerar que la ostentación (decoración, derroche energético…) del Palacio Real podría aportar en este momento (de crisis aún exasperante para demasiados españoles) solemnidad a la figura del rey. Y no es que no sólo no haya logrado la solemnidad que pretendían sino que, al pronunciar la palabra «austeridad» (incoherencia entre el mensaje verbal y no verbal) en medio de ese salón, Felipe VI ha perdido credibilidad.

Soledad No está centrado en el espacio (descolocado) y la silla (pese a ser de madera noble) se antoja ridícula en un espacio tan enorme. El está ligeramente ladeado (incómodo) para obedecer al cámara (cuando debería ser la cámara la que buscara al protagonista…). Es un espacio totalmente frío e impersonal. Por mucho que se empeñe en recordar el significado del «patrimonio pasado español común», allí no hay nada que cree empatía con el espectador (un pesebre, fotos de su familia…).

Alfombras Espejos enfrentados (reflejos egocéntricos) y todo el suelo forrado de alfombras. El rey no toca con sus pies el suelo (lejos de la realidad), sólo moquetas acarosas (arcaico).

Indumentaria

Corbata Sin duda, de su vestimenta, lo más llamativo ha sido la elección del color de la corbata. Si bien el color morado es y ha sido utilizado a lo largo de la historia por los más altos estamentos de poder (aristocráticos y eclesiásticos); actualmente, en España, este tono está completamente vinculado a la formación de Pablo Iglesias. Tras los resultados de las pasadas elecciones generales del pasado domingo, sería absurdo negar la intención buscada de la prenda (nunca nada es improvisado, pero mucho menos en un mensaje tan estudiado como este). La corbata señala el fin del bipartidismo y la aceptación de la Corona a nuevas sensibilidades políticas y sociales. Un pequeño guiño con el que el rey da la bienvenida (invitación a respetar el sistema de monarquía parlamentaria) a Podemos. 

Cejas Posee unas cejas espesas y el maquillaje siempre resulta excesivo. La ceja sirve para encuadrar el ojo (sinceridad) pero no debe en ningún caso eclipsar la mirada.

 

Lenguaje corporal

De espaldas a una entrada Aunque está bien buscado el enfoque de las grandes entradas (apertura, amplitud y profundidad de miras), el efecto pierde completamente su razón cuando decides colocar al rey de espaldas a esas mismas puertas. Regla básica del Feng Shui para lograr una influencia positiva sobre el ambiente.

Autocastigo El dominio gestual de Felipe VI es bastante pobre. Durante el discurso, pese a intentar acompañar el mensaje también con las manos, tan sólo ha utilizado tres gestos que se iban repitiendo dijera lo que dijera (fuera positivo o negativo). Lo más inquietante es que empezó y acabó el mensaje golpeándose las piernas. Abría y alzaba las manos, y al reposarlas sobre el regazo, inconscientemente, se golpeaba («autolesionaba»). El hecho de golpearse uno mismo es un signo evidente de frustración: los simios también lo hacen (golpean su pecho) cuando son conscientes de que no pueden enfrentarse a su rival porque es más fuerte que ellos. Los humanos hemos sofisticado (suavizado) algo el gesto.

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Nutella para Renzi

La esposa de Matteo Renzi ha ejercido de primera y se ha comido un crepe (de origen galo) con Nutella (marca italina). La instantánea buscada por el gobierno italiano llega después de que la ministra de Ecología francesa, Ségolène Royal, declarara la guerra a este producto del grupo Ferrero. «Hay que dejar de comer Nutella porque contiene aceite de palma y este ha sustituido a los árboles y se ha producido un daño considerable al planeta», argumentó la socialista en un programa de televisión que generó polémica en el país vecino.

Yo, que he sido siempre de Nocilla (más de PC que de Mac, más de BB que de Iphone, más de Coca-Cola que de Pepsi, más de Cola Cao que de Nesquik, más de playa que de montaña…), creo que esta dulce crisis diplomática entre París y Roma debe resolverla el gran papa Francisco. En su encíclica sobre el cambio climático seguro que sale algo sobre el tema.

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Se acabó la austeridad para Letizia

La reina Letizia estrenó ayer, para acudir al 75 cumpleaños de la reina de Dinamarca, la tiara que Felipe le regaló con motivo de su 5º aniversario de bodas, valorada en 50.000 euros. La «tiara princesa» está formada por 400 diamantes y 10 perlas australianas y, hasta la fecha, la reina no se había atrevido a lucirla nunca debido al contexto de crisis. En suma, parece que se acabó la austeridad (por lo menos en palacio).

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«Un político siempre comunica»

Confieso que no pensaba actualizar el blog hasta que no acabara todo el trabajo de rediseño de la web, pero he creído oportuno compartir con todos vosotros mis impresiones acerca de la comunicación política no verbal (no) empleada en estos días de luto oficial. Ayer, la vicesecretaria de estudios del PP catalán, Andrea Lévy, me acusó a través de twitter de «frivolizar» sobre esta cuestión. Demostré, según ella, «poca profesionalidad al no saber cuando un político comunica y cuando no». Mi respuesta, como la que le ofrecí ayer y que me valió su bloqueo (quedo agradecida), «un político (consciente o no) siempre comunica».

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