La foto «privada» de Puigdemont

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Humanizar Este parece ser el argumento favorito para defender la publicación en redes sociales de esta fotografía. Es imprescindible que un líder empatice con el pueblo, pero también que proyecte una imagen de seguridad y seriedad. Sea por sus melenas (progres), profesión (periodista) o anterior cargo (alcalde), la cercanía no es precisamente la cualidad que más deba preocupar a Puigdemont en su papel como president de la Generalitat de Catalunya. Si algún amigo o asesor desea ayudarlo que cuelgue instantáneas que lo institucionalicen.

Menorquinas Pese a mi adversión a las bermudas, el conjunto que luce el president podría salvarse de la quema en un acto privado -siempre y cuando esa estampa no la vaya a contemplar más tarde todo el país. Uno debe adecuar su estilismo pensando también en los anfitriones;  y sabiendo los gustos estéticos de la organizadora, estaba más que garantizada la horterada. Ahora, las menorquinas y el modo de calzarlas (con la pulsera en el empeine) estarían de aplauso si él no fuera el president de Catalunya. Porque aunque queráis incluirlas en el armario de països catalans, la familia real las luce desde ha décadas cada verano en Mallorca. Si es por reivindicar cultura catalana, mejor decantarse por la espardenya de set vetes.

Estelada Ese empeño por insertar una bandera en la foto pudiendo simbolizar los mismos valores con unas elegantes espardenyes no lo entenderé en la vida. En fin… ¿Por qué la estelada que sostiene el president está roída por todo el filo? ¿Se la han comido los ratones? Y que conste que el deterioro de la tela no es debido por las inclemencias externas (entonces estaría descolorida).

«Tengo dos dedos» ¿Sabrá la dama de blanco que el gesto que realiza tiene su origen en los arqueros ingleses? Para un arquero, el peor castigo (más que la muerte) era que le cortaran los dedos para disparar las flechas. Por eso, al acabar una batalla empleaban este gesto: «aún puedo matar».  Más que celebración, era una amenaza hacia el enemigo. Si uno pretende expresar victoria lo hace con la palma hacia el exterior.

Laporta se toca. A sabiendas del currículum sentimental de Laporta, normal que la esposa del president se agarre a su marido buscando protección o que le cambie el sitio. Pero Puigdemont no percibe la incomodidad de su esposa teniendo a un pulpo al lado. Hombres…

La del sombrero Creo que se os ha colado una prima del rey (estoy dudando entre sí es Simoneta o María Zurita).

Rollo Quiero creer que ningún asesor del president revisó estas fotografías y que Puigdemont, él solito, autorizó inocentemente a Rahola para publicarlas sin medir las consecuencias (sin asumir que ahora es el president de la Generalitat y que su imagen no sólo lo representa a él). Y entiendo que no pasaron filtro ni retoque por parte de la periodista. Ni siquiera para evitarle a una de sus invitadas (a la izquierda) que el trasero le coincida con un rollo de papel de cocina… #malallet

Aguirre, ideal para el corralito

Gracias a Yolanda Reboreda (seguidora de PyM en Facebook) hemos recuperado el estilismo que lució ayer Esperanza Aguirre. Vestido con cremallera desde el escote hasta el ombligo, pecho y cintura drapeada y falda (por encima de la rodilla) con vuelo. Sinceramente, creo que es el mejor atuendo que la presidenta de la Comunidad de Madrid pudo escoger para hablar de «corralitos, subsidios,  subvenciones y mamandurrias en general».

Por el recorrido de la cremallera parece como si el diseñador del vestido pretendiera abrir en canal a la modelo (mejor no doy ideas)...

 

El hombre de seguridad prefiere mirar hacia otro lado.

 

Con lo brazos cruzados y las piernecitas descubiertas, me recuerda a las niñas de las escuelas de la época de Franco. Por cierto, Cospedal, muy momento "Hola, soy tu menstruación", ¿no? os prometo que entre Arias Cañete y Soledad Becerril (en el micro) está la vice. Una suerte ser bajita en esta ocasión porque supongo que su estilismo también traería cola.

La camacha

Nos van quedando pocos. Personajes que, más allá de sus ideas, son respetados por todos.  Se lo han ganado a pulso. Hoy, la chaqueta de lana gruesa con cremallera – apodada en honor al líder sindical de CC.OO como «la camacha»- vuelve a estar de moda. Porque sólo los grandes como Marcelino Camacho logran crear, sin siquiera planteárselo, tendencias. La peluca de Carrillo, los tirantes de Fraga, el corte de pelo de Suárez, el no uniforme militar de Gutiérrez Mellado, la pana y las coderas de González, el luto de La Pasionaria… Sin personalidad no hay imagen. Sin imagen no hay líder.

Nunca dejó de usar su chaqueta y, así, la pieza recibió su apellido.

Con su mujer, quien le tejía sus chaquetas