Duran i Lleida y Erkoreka, dos forofos más

Como cada vez que el Barça y el Bilbao se juegan un título de fútbol, ahí están sus forofos Duran i Lleida y Erkoreka para vestir a los leones del Congreso con sus respectivas camisetas y banderas. Dos de los diputados mejor vestidos de la Cámara Baja se dejan llevar y escenifican sus pasiones más primarias. En fin, más allá de la anécdota, me quedo con la crítica de los Indignados que han presenciado el espectáculo: «Menos fútbol y más derechos».

El Congreso prepara un código de vestimenta

Como cada verano, el Congreso de los Diputados no sabe qué indumentaria es la correcta para acudir al hemiciclo. El año pasado se les pidió a los ujieres que impidieran la entrada de todo aquel que no vistiera de forma “apropiada”. Pero el problema persiste. Por eso, se estudia crear un libro de estilismo para los diputados. ¡Me muero por leerlo!

El pasado miércoles dos personas que habían sido invitadas a la tribuna del hemiciclo no pudieron presenciar la sesión de control por no vestir de modo “adecuado”. Y se preguntarán ustedes qué es adecuado y qué no. En este caso, lucir pantalón corto y chanclas fue suficiente motivo para la expulsión.

En julio de 2008 el presidente de la Cámara Baja,José Bono, se enzarzó en una disputa con su compañero y ministro de Industria, Miguel Sebastián, por la obligación de asistir a las sesiones parlamentarias con o sin corbata. Pese a todo, no hay ninguna medida escrita –a excepción de lo que diga el sentido común- que dictamine cómo hay que uniformarse para ser diputado.

Si a día de hoy los diputados del Congreso tuvieran que pasar un filtro de corrección indumentaria para entrar en el hemiciclo, los escaños estarían vacíos. En serio, me muero por saber lo que la política española considera “una vestimenta apropiada”.

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Spanish politics will write  a code dress to work

 

 

Like every summer, the Congress do not know what is the right clothingto go to the floor. Last year he asked the ushers to prevent the entry of anyone not dressed in an «appropriate». But the problem persists. Therefore, we study a dress code for the politics. I’m dying to read it! 

On Wednesday two people who had been invited to the rostrum of the Chamber could not attend the session control so not to wear «adequate.» And you might ask what is appropriate and what is not. In this case, wearing shorts and flip-flops was sufficientgrounds for expulsion.

In July 2008, Jose Bono was involved in a dispute with his partner and industry minister, Miguel Sebastián, the obligation to attend parliamentary sessions with or without a tie. Nevertheless, as there is no written -except for what I say common sense- to rule on how to uniform to be deputy.

If today the members of Congress had to pass a clothing correction filter to enter the chamber, the seats are empty. Seriously, I’m dying to know what the Spanish politics considered «appropriate style».

 

«Ropa indecorosa», what do you mean?

Si sus señorías tenían problemas cada mañana para escoger el uniforme político que vestirían en su sesión en el Congreso, el presidente de la Cámara Baja, José Bono, se ha propuesto que la ropa indecorosa no desfile por los pasillos. Pero ahora los porteros tienen un problema, definir qué se entiende por “estilismos indecorosos”. Imitando a sus colegas en las discotecas, nada de zapatillas deportivas ni calcetines blancos. 

Cada vez que el calor aprieta, la indumentaria de los políticos en el Congreso de los Diputados acaba teniendo un espacio entre las páginas de la prensa. Hace un año, el ministro de industria, turismo y comercio, Miguel Ángel Sebastián, fue reprimido por el presidente del Congreso, José Bono, por no llevar corbata. Sebastián justificó entonces  la customización de su uniforme político debido al agobio que supone ajustarse la corbata con 30º de temperatura. Incluso, el ministro animó a todos los empresarios españoles a que en verano permitieran a sus empleados unas políticas indumentarias más relajadas y así no tener que abusar tanto del aire acondicionado y a su vez, de la energía. Bono, en sus trece, no quedo muy convencido con las razones que le ofreció  su colega de partido y optó por obsequiarle con una corbata.

Hoy, según informa El Mundo, conocemos que el Congreso ha dado órdenes a los ujieres de la Cámara Baja de no dejar entrar a nadie con «vestimenta indecorosa», sea quien sea. La orden se ha hecho llegar, de forma verbal (es decir, no escrita para que no se filtre a los medios), a través del portero Mayor del Congreso, lo que lógicamente implica una decisión previa del secretario general que, previsiblemente, debe conocer el presidente de las Cortes, José Bono.

El problema es que varios trabajadores de la Cámara Baja han comentado que su duda está en qué se entiende por «vestimenta indecorosa» y, más allá de la broma, han manifestado su malestar por obligarles a tener que enfrentarse con la forma de vestir de periodistas, familiares de miembros de la Cámara o, incluso, hasta diputados o diputadas. Y es que, ¿qué se entiende por indumentaria indecorosa?

Si echamos mano del diccionario de la RAE, la definición “que carece de decoro, o lo ofende”, no aporta demasiado. Se trata de un adjetivo, como tantos otros, totalmente subjetivo. Porque quizá a Bono le moleste que los diputados se olviden la corbata en casa, pero, a otro, quizá, le preocupa el escote de las diputadas o las bermudas y las chanclas con la que últimamente visten los periodistas. El estilo casual o informal es cada vez más usual, incluso, para los menores de 30 años, es lo ideal y correcto (el vestir de traje es interpretado con desconfianza para el público más joven). Por todo ello, la cruzada que pretende emprender Bono es como mínimo delicada. En todo caso, me presto a redactar, junto a otros colegas, el libro de estilo del uniforme político (y ya que estamos, dictaminar el estilismo de mis colegas periodistas cada vez más descuidado, que no casual).