La estampa de los alcaldables

Cuando analizas las candidaturas políticas en modo ‘mute’ no hay programas o propuestas electorales que te distraigan del contenido y que una vez en el gobierno te defrauden al ser (¡oh, sorpresa!) incumplidas. Las elecciones, más las municipales, a menudo se plantean (y no es poco) como un proceso de selección de personal por parte de la ciudadanía para que alguien gestione nuestra vida administrativa en comunidad. SEGUIR LEYENDO 

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Pisarello, apaga el maldito móvil

Cada vez tenemos más ansias por comunicar pero cada vez nos comunicamos peor. El éxito de la comunicación depende de que estemos presentes en la conversación. El oír no implica escuchar y el atender precisa observar (sentir) al emisor. Para empezar, porque las palabras sólo representan el 7% del impacto total de un mensaje frente al 55% de información que aporta el lenguaje no verbal (corporal, estético, escenográfico, protocolar…). Para continuar, porque el hecho de no tener a la persona enfrente, no tener la obligación o posibilidad de mirarla a los ojos, facilita el engaño y la mentira (de ahí el tremendo éxito de aplicaciones refugio como whatsapp, pese a la cantidad de malinterpretaciones que genera). Para acabar, porque no es lo mismo que nos declaremos o pidamos disculpas a la cara (valentía) que enviar un mail o un emoticono con un corazón o unas manos de súplica (cobardía). SEGUIR LEYENDO

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Un Rajoy inerte anima a la participación

“Y empezamos…” Si el objetivo del presidente en funciones es animar a la participación de los españoles en las elecciones del 26J, incluso con el trillado truco de que “viene el demonio (comunismo)”, su mensaje no verbal expresa todo lo contrario. Se ve a un individuo excesivamente relajado, desmotivado, desgarbado e inactivo.“Se que esto puede cansar, y es lógico que lo haga, a mucha gente”, advierte verbalmente. Ahora, con la comunicación no verbal, demuestra que el que está fatigado es él. Pero el momento más desalentador es cuando Mariano Rajoy termina el vídeo verbalizando un (¿ilusionador?) “y empezamos” y se queda quieto, inmóvil e inactivo. Bastaba con que el presidente se hubiera levantado del asiento para abandonar el plano (= me voy a trabajar, a empezar algo…).

Descorbatado Incluso, la ausencia de la corbata que suele recomendarse como un gesto de cercanía, resulta aquí deprimente. En los carteles de la campaña del 20D, fue el único candidato que se sirvió de este accesorio y acertó porque le servía para diferenciarse del resto y vender un perfil más clásico (u aburrido, lo que se quiera). En una persona de derechas y conservadora que además se atreve a realizar un vídeo electoral desde La Moncloa (institucional), no tiene ningún sentido este estilismo desahogado. Una opción intermedia, entre la seriedad de la localización y el dinamismo que supuestamente deseaba transmitir el vídeo, hubiera sido una camisa con corbata pero sin la americana.

Mira, ¡sin manos! Para poder comunicar un mensaje que resulte creíble, honesto y sincero es imprescindible emplear la mirada y las manos -de ahí que muchos prefieran el mail, el whatsapp o incluso una llamada telefónica para intentar intimar. En este vídeo, el plano elegido no permite que veamos las manos del líder popular. Seguramente sea una decisión intencionada para camuflar el descontrol del lenguaje corporal de Rajoy (evitar las incongruencias entre el mensaje verbal y el no verbal), pero es peor el remedio que la enfermedad. Sin manos, y al haber elegido un formato audiovisual, el mensaje verbal queda huérfano.No hay ningún elemento que apoye la palabra. Ni siquiera los ojos ya que estos sólo se emplean para leer el telepronter (la dirección de la mirada va todo el rato de izquierda a derecha. Este efecto queda disimulado generalmente en el orador porque al gesticular nos centramos más en las manos…).

Tic ojo Habitualmente, es uno de los gestos propios de Mariano Rajoy que mejor delatan la mentira o la incomodidad sobre un tema en concreto. En esta ocasión, el presidente en funciones guiña el ojo cuando dice: “Los españoles estamos convocados a unas nuevas elecciones generales”. En principio, a no ser que él tenga otra información, es un anunciado cierto. Con lo cual, en esta afirmación no habría margen para la falsedad. Sin embargo, y pese a que no podamos analizar el resto de microgestos que confirmarían la falta de sinceridad, sí que tiene sentido si mantenemos la teoría de que al PP no le interesa una gran movilización en estos comicios ya que le beneficia la abstención.  Si se hubiera referido y delimitado -o en el momento de verbalizar la frase hubiera visualizado a los votantes populares- a su electorado; tal vez el guiño no se hubiera producido.

La Moncloa Dejando a un lado si la Ley electoral permite grabar un vídeo partidario desde tal localización (legalmente no sé, pero moralmente es absolutamente cuestionable); analicemos la escenografía. Cuando el plano es frontal, advertimos una ventana y media planta de esas que nunca sabes si es de verdad o de plástico, ni siquiera cuando la tocas. Obviamente, no sería la mejor opción decorativa para transmitir vitalidad y entusiasmo. Cuando el plano es de perfil, otra ventana y la sensación de claustrofobia/centro médico mental se agudiza por las rejas. El minimalismo -por describir “la idea de nada” que provoca el espacio- relaja y crea un clima sofisticado. Ahora, es como un look sencillo (que no simple), precisa mucho más trabajo e inteligencia que el recargue. Como diría Margallo, “nos hemos pasado de austeros”. 

Perfil En una conversación, a las personas más próximas o afines, las escuchamos (escrutamos) muchas veces de perfil. En ese momento, las palabras pronunciadas toman mayor significado (importancia). Pues bien, estas son las que resalta Mariano Rajoy: “Cansar”, “imperfecciones”, “apostamos”, “extremista”, “disolvente”, “progreso”, “mejor decisión”. Seguramente, “cansar” e “imperfecciones” no eran conceptos para resaltar todavía más…