La república de Colau i Valls

Mientras los demás se aclaran de cara a las municipales del próximo mayo, Ada Colau i Manuel Valls van per feina. La alcaldesa y candidata a repetir por Barcelona en Comú se decidió el lunes, por fin, a intervenir en El Raval. Tras años de suplicas de los vecinos claudicando para que alguien pusiera fin a su guerra en solitario contra los narcopisos, tuvo que sonar la alarma del calendario electoral para que el consistorio se pusiera las pilas. SEGUIR LEYENDO 

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La corbata blaugrana de Felipe VI en la Copa del Rey

El pasado sábado se disputó la Copa del Rey. Felipe VI, en un gesto sin precedentes, se presentó al evento que enfrentaba esta vez al Sevilla y al Barça con una corbata de franjas blaugrana. Nadie le dio importancia al accesorio: simple casualidad, no hay que darle mayor importancia a algo tan insustancial y superfluo, ¿verdad? Y a los pocos o muchos que percibieron un mensaje oculto y subliminal en la elección estilística del monarca, como si éste tomara partido por uno de los equipos y fuera rey sólo de unos y no de todos, los tacharon de “enfermos”… Pero eso no fue lo que en realidad ocurrió, claro. La polémica se generó porque Felipe VI optó por una corbata de rayas blancas y rojas. ¿Lo comprendes ahora, querido Jordi Cañas? SEGUIR LEYENDO

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Qué no hacer en un debate electoral

1. Sé tú mismo Típico consejo de último minuto por parte de tu equipo para intentar tranquilizarte, que se añade al tan recurrente “ o vas a hacer genial, lo sé” y que propicia que haya aspirantes a la presidencia de la Generalitat repanchigados en sus asientos como si estuvieran en el sofá de ca la sogra o en el bar de la esquina. Porque, ¿qué “tú mismo” debes ser? ¿El “tú mismo” que eres con tu mujer, amante, hijos, compañeros, amigos, enemigos, vecinos, contigo mismo? A no ser que seas Obama, ni caso. La improvisación y la naturalidad son artes reservados a los semidioses. Que sí, a todos (incluida la propia moderadora, Ana Pastor) nos enamoró que Antonio Baños sacara un abanico en mitad del debate de las elecciones del 27S o nos divirtió que Gabriel Rufián abandonara el plató de Tv3 para ir al baño; pero es mejor caer en gracia que ser gracioso. SEGUIR LEYENDO 

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Carles Riera, lo peor que le podría pasar al 155

“Los radicales, extremistas, etarras, agitadores, violentos, perroflautas y la reencarnación de Satán” presentan a este hombre -sosegado, dialogante, formado, buen orador, educado y perfectamente aseado- como candidato a presidir la Generalitat de Catalunya y dejan nuevamente en evidencia a la derecha y la izquierda más casposa de este país. Ames u odies a la CUP, sería honesto reconocer que actualmente no hay aspirante mejor (vestido).

Consciente Carles Riera es terapeuta Gestalt. ¿Qué quiere decir eso? Según los trogloditas de twitter, la Gestalt es una secta o una pseudociencia. Según la psicología (ciencia), la terapia Gestalt consiste en tomar conciencia de lo que pensamos, sentimos y hacemos. 

Seco Como buen psicoterapeuta, emocionalmente reservado: “Dime tú cómo te sientes y yo sabré cómo enfrentarme a esa actitud sin perder mi equilibrio existencial”. Lo describen como un hombre “tranquilo”. Más que tranquilo, se antoja algo seco de carácter (si lo comparas con alguien tan adorablemente sensible como David Fernàndez o alguien tan adorablemente payaso como Antonio Baños). Le cuesta sonreír y entusiasmarse con lo que expone, así que también le cuesta enojarse en un debate (aunque mantener la calma siempre lo hace a uno ganador). Del mismo modo, ninguno de sus gestos es gratuito. Cuando habla, inclina su cuerpo hacia delante (= me dirijo a ti, préstame atención). Cuando escucha, vuelve a su posición normal y lleva su mano a la barbilla o frente (juicio y análisis). Y uno de sus gestos más repetidos es el de pedir calma con las manos (control sobre los demás).

Coherente Camachas, americanas de cheviot, camisas blancas de algodón, jeans, parkas, boinas, jerséis de lana gruesa, piercing (discreto, nada que ver con el pendiente de quinqui que luce Xavier Domènech) … Todas las piezas que viste este señor, incluyendo esas preciosa gafas, son de una coherencia absoluta con la ideoestética de izquierda. Y aunque hubiera lucido un terno (traje de tres piezas: pantalón, americana y chaleco) con corbata, como Antonio Baños, sería coherente (el traje burgués lo crearon los sans culottes en la Revolución Francesa). ¿Por qué? Porque casi toda la indumentaria que usamos hoy es de origen obrero o militar (incluso las piezas más icónicas de los nazis o de la guerra de Vietnam perdieron su antiguo significado cuando los jóvenes pacifistas las adoptaron como señal de protesta). La incoherencia ideoestética vendría si se enfundara un smoking, frac o chaqué (prendas de origen aristocrático y que históricamente la izquierda -la izquierda de verdad, no Pablos Iglesias y Felipes González- ha rechazado por considerarlas un símbolo oligárquico) o escogiera marcas que no fueran ecoéticas (no sostenibles e irrespetuosas con los trabajadores y la creatividad). La única vez que ha tenido un resbalón estético fue el último día que intervino en el Parlament con una sahariana de manga corta (prenda colonialista).

Sencillo Dada la gran pluralidad ideológica que conforma la CUP surge una gran pluralidad estética. El estilo de David Fernández nada tiene que ver con el de Baños o Riera. Aún así, los tres cabezas de lista que ha presentado la CUP tienen dos cosas en común: coherencia (explicado en el punto anterior) y estilo (carácter, personalidad definida) y, por lo tanto, pueden dar lecciones de estética (ética indumentaria) al 98% de los políticos de este país (incluyo a toda España). Otra cosa sería hablar de elegancia. David Fernàndez no es elegante y no viste bien. Tampoco, aunque lo intente, lo consigue Baños. Carles Riera viste bien (harmonía del conjunto resultante) y es elegante (que esa difícil sencillez parezca algo fácil) aunque vista casual. 

Intelectual Aunque lleve jerséis de algodón negros de cuello alto, Carles Riera no es un bohemio. Su peinado (tupé delicadamente domado) y el pulido recorte de su barba (ha lucido sin, pero está mucho más interesante con ella) hablan de una persona de ideas fijas. Y así te lo imaginas: sentado en su vieja butaca, disfrutando de un café en su taza preferida y devorando millones de libros. Sin duda, esta bella y sofisticada estampa de la CUP sería lo peor que le podría pasar al 155. 

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