Ya no queremos ser Claire Underwood

Una blusa de algodón blanco con una falda beige. La melena suelta y su sempiterno labial rouge. Pendientes de perlas que en ella, más que un símbolo conservador, se antoja como un regalo familiar poco comprometido con su estilo pero que prometió ponerse en su día más especial -¡noticia! nadie nos obliga ya a que sea el de la boda. Observo la dulzura y delicadeza de Alexandria Ocasio-Córtez y siento su triunfo como algo mío. SEGUIR LEYENDO

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¿Por qué no convence el retrato de Melania Trump?

“Modelo desde los 16 años”. Este es el único dato de la breve biografía de Melania Trump que se comprueba con el retrato oficial de la nueva primera dama estadounidense. La esposa del presidente Donald Trump posa vestida de negro (también lo hicieron Michelle Obama y Hillary Clinton), mira a cámara (como le enseñaron en las campañas publicitarias que ha protagonizado durante su carrera), con los brazos cruzados, pero con las manos perfectamente colocadas para que sus dos joyas (la alianza de casada y el impresionante anillaco de pedida de 25 quilates valorado en 3 millones de dólares del que jamás se desprende) tomen protagonismo. LEER MÁS

 

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Inés Arrimadas (la niña, la nena)

Tiene 35 años pero sus facciones dulces, su constitución frágil, su timidez y el machismo que aún nos condiciona en pleno siglo XXI hacen inevitable que la candidata de C’s a presidir la Generalitat de Catalunya sea para muchos “la niña”/ “la nena” de esta campaña. Después de años en que la única representación femenina recaía en la figura de Alicia Sánchez Camacho, todas  deberíamos celebrar la mejora (con independencia de la inclinación política que nos gobierne).

Consistencia Un líder debe transmitir seguridad (cualidad socialmente, todavía en el siglo XXI, vinculada a la fuerza del hombre) y es ahí donde precisamente flaquea Arrimadas precisamente y simplemente por ser mujer, joven, tímida y delgada. A través de la indumentaria, este aspecto se corrige con prendas de texturas y formas que aporten consistencia a la persona. Si bien la candidata de C’s lo intenta, las hombreras exageradas y los tejidos sintéticos toscos no son la solución porque lo único que logran es desproporcionar zonas concretas del cuerpo.

Señorona En su equipo (porque el mismo problema tuvieron con Albert Rivera) son conscientes de que la otra cualidad que precisa un líder para resultar creíble es la seriedad (madurez). Pero una cosa es trabajar la imagen aniñada de Arrimadas y otra vestirla y maquillarla como una señorona. En el cartel de campaña, casi no se la reconoce… Es un “así será dentro de 15 años”.    

Low Cost Los vestidos tubo son uno de los mejores estilismos para una política de derechas -bueno, de centro, lo que tú quieras- es perfecto porque conjuga en una sola pieza elegancia, profesionalidad y poder de seducción. Pero puede darse el caso de que te los enfundes pretendiendo emular a Claire Underwood en la Casa Blanca y no pases de ser la bella secretaria de un aburrido notario en un triste pueblo de Cáceres. ¿Qué es entonces lo que falla? Cuanto más sencilla es la prenda, mejor debe ser el patronaje y la calidad del tejido. Si te vas al Lefties o eliges modelos de Mango (o pseudoderivados) que acabarán pisoteados a final de temporada en el burro de saldos, es complicado hallar un ápice de sofisticación. Así que o te vas de pijishopping madrileño con Begoña Villacís (Purificación García, Adolfo Domínguez, Hoss Intropia, Bimba&Lola, Uterqüe…) o aprendes a comprar (seleccionar) en Inditex y Asos sin que se note (que es lo que consigue la estilista de House of Cards con muchos de los maravillosos atavíos de Robin Wright).

Naranjitos El hecho de que tu formación se haya decantado por el naranja como color corporativo debe afectar. Y es que muchos de los miembros más visibles de C’s están empeñados en incorporar toda la carta de pantone al uniforme político como reflejo de su supuesta modernidad y heterogeneidad (y hay tonalidades que en la ropa se dan de hostias, con perdón). Este chute de colorinches, por muy xupi optimista que pueda antojarse, infantiliza (algo que precisamente en este caso concreto no conviene) y provoca cansancio visual en el espectador (so much y desconecta… es lo que sucedía con Mª Teresa Fernández de la Vega).

Los Otros Pero del exceso de color pasamos (más en invierno) a rosas empolvados, beiges, grises tristes, burdeos y jerséis negros de cuello cisne. Con esa timidez que la caracteriza, un cutis de porcelana y tonos y texturas deprimentes en la vestimenta, podría funcionar como la doble de Nicole Kidman en la película de Amenábar.

Russian Red En general, jamás se le recomienda a una mujer política que utilice un carmín de un tono subido porque resulta demasiado agresivo -amenazador- en diplomacia. Pero en su caso, al tener unos rasgos y unas facciones dulces e incluso algo aniñadas, le ayuda porque la fortalece. Siempre que usa el rouge para los labios, acierta.

Y yo con estos pelos… Sabes que tu pelo (pobre, fino y débil) no da para más pero insistes en llevarlo largo. Más de una vez, te ocurre que te miras al espejo y parece que te haya relamido una vaca… Por eso, le favorecen muchísimo los recogidos. Tiene una cara y unas facciones preciosas; así que como si le da por raparse, estará guapa igual. Pero aunque la solución más sensata sea cortarse un palmo la melena -se verá más abundancia de cabello (lo que transmite solidez)-, yo de ella me enteraba antes de dónde se vende esa fantástica “pastilla fortificante de pelo” con la que el departamento de prensa de C’s pretendió justificar en su día el milagroso renacimiento capilar de su líder, Albert Rivera

 

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