El retrato oficial de Macronapoleón

Si algún iluso cree que este retrato es una fotografía improvisada es porque no conoce la obsesión por el mensaje no verbal de Emmanuelle Macronaopelón. Veamos…

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Lenguaje corporal

Me sorprende que la mayoría de medios y expertos que han analizado el retrato del presidente galo afirmen que Macron «apoya las manos en su escritorio» y «sonríe»… Fijemonos bien:

Esfuerzo Apoya su cuerpo en el escritorio (posado relajado/informal), separa sus brazos del tronco (ocupo más espacio = transmito más poder) y sus manos tensas agarran con fuerza el tablero del escritorio (=yo solito voy a levantar este país, este continente, este imperio). Ese gesto con las manos podría originarse por el nerviosismo del momento (la foto), pero sabemos que durante la sesión ese no fue el único disparo. O se trata de un descarte (las otras opciones finales eran peores) o es una pose estudiada (conociendo el carácter del personaje es lo más probable).

¿Sonrisa? Como siempre repito, para saber si una persona sonríe no hay que observar su boca. Sus labios y las arrugas de sus mejillas dibujan una sonrisa diplomática (mensaje optimista: soy agradable, confía en mi) pero si tapamos su rostro y sólo nos centramos en los ojos… Su mirada y expresión se vuelve penetrante y decidida (=os conduzco).

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Jordi Pujol, ¿desnudo?

Hay veces que una alucina con el morro y la poca vergüenza que acompaña a la clase política de este país. Sin embargo, incluso para tomarle el pelo a los ciudadanos hay que tener gracia y Jordi Pujol, pese a la edad y las circunstancias, todavía la conserva. Ataviado con sus habituales tonalidades en azul claro, reforzando la sensación de hombre humilde, abatido, débil, anciano y cercano (el gris marengo o el negro son totalmente desaconsejables para este tipo de comparecencias porque aportan dureza y distancia), al principio casi convence a parte de la oposición de que él era la víctima y no el verdugo.  Por eso, cuando el líder de la CUP, David Fernàndez, acusó a Pujol de ladrón «de cuello blanco», la camisa azul del ex president relució e incluso sonrió en tono de satisfacción. Ahora bien, aunque con el pin de la Generalitat en la solapa de su americana el ex president pretendiera frenar las críticas del Parlament -una especie de «¿no saben con quién están hablando?»-, una vez empezó a agitar los brazos sobresalieron los gemelos de oro: el mismo accesorio que hace unos meses retrataron a Rodrigo Rato. Y pese a toda a esta armadura indumentaria, Pujol exigió que se le reconociera que se había desnudado ante la opinión pública.

 

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