Pedro Sánchez: guapo, sin más

Desde hace unas décadas, la socialdemocracia española tiene poco sentido. O eso es lo que se desprende de sus vacuos atavíos. La misma desidia les persigue al vestir traje que unos jeans y una camisa. La corbata roja parece ya su último reconocimiento social (el tono aleja del azul de la derecha pero la pieza también los aparta de la rebeldía de la izquierda). No hay nada nuevo, ni nada que decir. Vestirse por sistema, votar por tradición. Pedro Sánchez representa esta triste máxima del socialismo inocuo del siglo XXI.

Guapo, que no atractivo. Hay personas que cumplen los cánones establecidos de belleza pero que no transmiten nada. En cambio, otras de «belleza más discreta» se convierten en grandes seductores. Obviamente, en política es preferible un candidato atractivo (con carisma) que guapo. En España, muchas veces, los medios de comunicación se empecinan en comparar el físico de Sánchez con el de Obama. Pero el presidente de EEUU no es especialmente guapo (Michelle Obama incluso animó a todas la féminas a admirar a su marido por partes, «empezando por las orejas de soplillo»), pero resulta muy atractivo (también para los hombres heterosexuales). En la capacidad de atraer al otro no interviene tanto el físico, sino el carácter y la actitud. Y precisamente es lo que le falta a Sánchez.

El armario de los errores (horrores) Posee percha pero no le saca provecho. Consigue estropear cualquier look, aunque sea de aquellos que se recomiendan porque es imposible fallar con ellos (jeans y camisa).  Tiene un problema serio con los bajos (los trajes deben confeccionarse a medida) como pudo observarse en los Premios Príncipe de Asturias. Y como la mayoría de la clase política de este país, sufre una notable incapacidad sensitiva hacia cualquier equilibrio estético. ¿Pruebas? La cazadora al estilo Ahmadineyad (ex presidente iraní), esa americana con botones de señora que incomprensiblemente aún sigue en su armario, o la corbata verde botella que usa en las grandes ocasiones…. Arghhhhh…

El hombre de Estado. Cada atavío precisa un protocolo distinto. Si uno no es capaz de defender un traje o una corbata, es mejor prescindir de este tipo de indumentaria porque la seriedad y seguridad que se supone que estas prendas pueden aportar, desaparecen cuando no están bien gestionadas. Pocas veces recuerda que la americana, cuando uno se pone de pie, debe abrocharse.

Soy joven, soy cercano.  Los que van de «soy un nuevo rostro en la política del siglo XXI» deberían replantearse algunos de sus códigos estilísticos… Los calcetines de colores (no eres Boris Izaguirre) o la mochila deportiva al hombro (no eres un sherpa) no te hacen más cercano pero sí más inmaduro. Camisa blanca Uno de sus estilismos preferidos es una camisa blanca o azul (podría mejorar bastante la calidad del algodón) con unos Levi’s (acierta en el tono añil de los tejanos ya que es el color original del tejano y transmite seriedad pero los lleva demasiado ceñidos) o con unos chinos claros (un atavío más bien conservador de niño piji). Suele arremangarse (ni de coña como lo hace Obama) y tiene cierta obsesión por llevar suéteres (la calidad vuelve a ser pésima) bajo la americana como si eso le prestara una imagen de académico (y lo que consigue, cuando tira de rojos y azules trasnochados, es un aspecto repelente en plan Zipi y Zape). Es de los que sigue sin comprender que los dos botones desabrochados en una camisa (#pecholobo) es sinónimo de relax (vacacional) y, por lo tanto, nada apropiado para un político en activo.

Suplantación de la identidad Una cosa es inspirarse (aprender de los aciertos de los demás) y otra pretender ser otro (adoptar la identidad de otra persona). En el caso del líder del PSOE es complicado saber quién es él en realidad porque a veces va de Obama; otras, de Cameron; de Suárez; de Rivera; de Iglesias; incluso de Rajoy… «Tengo un estilo pero no me preguntes cuál es porque no lo sé», ha admitido Sánchez recientemente. Lejos del empecine de algunos por querer atribuir cierta frivolidad al estudio de la apariencia, cuando nos referimos al estilo de una persona estamos hablando de su personalidad. En este sentido, es sumamente inquietante (peligroso) que alguien que aspira a conducir un país no se conozca ni siquiera a sí mismo.

Exteriorizar Un buen asesor de imagen es aquel que logra que los rasgos de su candidato (incluso los negativos) se conviertan en un valor (lo identifiquen, lo hagan especial). Por ahora (y faltan tres semanas para las elecciones), los consultores de Sánchez no han logrado exteriorizar o crear un candidato propio y todas sus estrategias están enfocadas a emular el modo de proceder de los demás: aunque sea reproduciendo la fotografía de un actor.

¿Por qué les gritas? Se puede sonreír con la boca o con los ojos. Sánchez abusa de la sonrisa en la boca, hasta cuando la situación no requiere tal gesto. Eso provoca que, aunque no lo sea, se lo perciba como una persona un tanto bobalicona. Quizá por ello, para combatir esa obsesión suya de gustar a todo el mundo (objetivo imposible) y resultar encantador, se empeña en parecer «duro» en los mítines (frunce el ceño y grita). Alguien debería explicarle que terminar cada frase subiendo el tono de voz de modo exagerado no lo convierte en un líder fuerte. De hecho, el silencio (las pausas en el discurso) resultaría más contundente que intentar convencer al electorado chillando.

 

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Ramon Espadaler, el estilo del seny

Aprovechando su onomástica, hoy nos ocupamos del candidato de Unió a los próximos comicios del 27-S. No se precipiten a tacharlo de «insulso» porque los estampados de sus últimas camisas y ese deje al echarse la americana a la espalda adivinan que Ramon Espadaler atraviesa una especie de lucha interna entre seguir siendo un remilgado o soltarse la melena; entre seguir imitando al jefe o averiguar quién es. En fin, ¿por qué lo llamarán «seny» cuando quieren decir miedo?

 

Hoja de parra Será un homenaje al primer ropaje que diseñó Dios para cubrir las miserias del hombre pero existen pocas fotografías en las que no pose con las manos protegiéndose la entrepierna. Tranquilo, sólo son cámaras no le van a chutar una falta.

Ambición Otro de los gestos más característicos de Espadaler es apuntar con el dedo. No es que tenga complejo de Colón ni de E.T. y anhele indicar amablemente a sus compatriotas como hallar el camino a Ítaca pasando primero por Barajas, no. El candidato de Unió siempre apunta hacia arriba declarando así (inconscientemente) su deseo de seguir escalando posiciones. Si lo hiciera con la mano, el significado sería más neutro (esperanza de conseguir el ascenso) pero con el dedo resulta más agresivo (inconformismo: quiero más poder).

Seny Es de ese tipo de hombres que antes de dejarse ver como personas te saturan con supuestas evidencias estilísticas de que son la integridad personificada. Alianza de oro tradicional, raya en los pantalones, chinos beige con camisa blanca como look informal, escribe con pluma… Todo como Dios (según su interpretación) manda. Y claro, tanto remilgo te hace desconfiar

Rumbero Pero no nos precipitemos en el juicio y lo cataloguemos de desaborido. El estampado de sus camisas (desde que se postuló como aspirante a presidir la Generalitat de Catalunya) y ese deje de echarse la americana a la espalda a la que se presenta la mínima ocasión, descubren un lado oculto (normalmente, el verdadero). Eso o es su particular apoyo al proyecto de candidatura de la rumba catalana como patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO…

Imitar al jefe Duran i Lleida ha sido uno de los políticos mejor vestidos del panorama nacional y estatal. Además de ir impoluto, lo que más destacaba en su estilo era esa facilidad para incorporar las últimas tendencias a un uniforme clásico (las gafas de varilla de color, las corbatas alegres, calcetines de colores, deportivas…). La mayoría de diplomáticos catalanes, incluso los más jóvenes, han intentado emularlo pero sin mucho éxito. Y aunque Espadaler se esfuerce a ser como «el jefe» (chinos verde agua, jeans, cordones calzado de color…), le pasa como a Quico Homs con Artur Mas: siempre es un error pretender imitar a alguien porque lo único que evidencias es que careces de personalidad.

Doble moral Por un lado quieres ir de retrógrado y por otro, de modernillo… Total, que acabas combinando ese corte de pelo con esa barba (antes perilla). Y no casa. No tiene sentido. Para poder defender una incongruencia ideoestética, primero hay que definirse, aceptarse y creérselo.

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Por fin Peña Nieto se mojó

Si hace unos días criticábamos la exagerada pulcritud que presentaba el presidente mejicano para manejarse en las zonas arrasadas por Manuel, hoy celebramos que Enrique Peña Nieto se haya ensuciado los zapatos en las inundaciones que han afectado a Guerrero. Con una camisa a cuadros en tonos verdes y unos chinos camel, paseando en mitad del fango, finalmente Peña Nieto se mojó. Sin embargo, entiendo que esa no era su intención. Vamos que lo de mojarse fue impuesto o un castigo divino porque sus ropas tampoco eran en esta ocasión las más convenientes: ¡un chubasquero y unas botas de agua o unas chirucas para la próxima vez!

PD. Muchas gracias a Kevin Orlando Romero-Díaz que, vía Facebook, me ha hecho llegar esta información.

peñanieto

Cospedal, ¿homenaje a la II República?

Entiendo perfectamente que al escuchar las declaraciones que se le atribuyen a la secretaria general del PP (como bien acaba de resumir Lucía Etxebarría en twitter, algo así como «comer es de rojos»), nadie le haya prestado la más mínima atención al estilismo que lucía Mª Dolores de Cospedal cuando supuestamente soltó eso de que  «los votantes del PP se pueden quedar sin comer pero pagan la hipoteca». Yo, bicho raro, me he quedado pillada también con su look  porque conjuntaba morado y rojo. Tonalidades muy republicanas -muy propias para el día después del aniversario de la II República- y con las que, por el momento, sólo se atreve Cayo Lara. Los que ya me conocéis, adivinaréis que me he ido a buscar el mostaza en la presidenta de Castilla La Mancha. Pensaréis que ni de coña… Pues chicos, ¡¡¡lo he encontrado!!! ¡¡¡La goma del pelo!!! Un coletero, por cierto, de esos que sueltan hilillos y que una compra en los chinos para luego, arrepentirse de por vida (¡¡¡¡Arghhhhh!!!!).

Los chinos sí creen que Kim Jong Un es «el hombre más sexy del mundo»

El periódico oficial chino, Diario del Pueblo, se hizo eco de la selección de Kim Jong Un como «el hombre más sexy del mundo» y publicó una serie de nada menos que 55 fotografías para argumentar esa tesis, sin haberse dado cuenta de que ese nombramiento era lógicamente tan sólo una broma de una popular revista satírica estadounidense, The Onion.

En su nota, el periódico oficial chino recogía citas del artículo de la revista estadounidense en el que se afirma que «con su tremendamente hermosa redonda cara, su encanto infantil y su silueta resistente y fuerte, este rompecorazones nacido en Pyongyang es el sueño de toda mujer hecho realidad».  Además, «bendecido con un aire de poder que enmascara un aspecto inequívocamente abrazable y encantador, Kim ha hecho que el consejo editorial de esta publicación se haya quedado impresionado con su sentido impecable de la moda, su corte tan chic de pelo y, por supuesto, su famosa sonrisa». El Diario del Pueblo -en el que supongo dentro de la redacción no hay ninguna mujer- que se tomó en serio el artículo quiso incluir una serie de fotografías de 55 imágenes que, en su opinión, corroboraban lo que decían los americanos.