La ambigüedad de Ada Colau

La Ada Colau activista disfrazada de Supervivivienda para denunciar la especulación inmobiliaria; la Ada Colau con camiseta verde de la PAH que mira fijamente a cámara mientras un policía la desaloja; la Ada Colau desmelenada que “nunca entrará en política”; la Ada Colau que presenta la candidatura de Barcelona en Comú ataviada con una levita de inspiración militar y el pelo mucho más corto; la Ada Colau con un agujero en la manga del suéter con el que canta el pegadizo Run-Run; la Ada Colau con el blazer gris que llevó durante toda la campaña municipal; la Ada Colau con camiseta de rayas por la rodilla que viajó en metro para acudir a su primer día en el consistorio; la Ada Colau que se pasea en ropa holgada y amorfa calzando sandalias por el Ayuntamiento; la Ada Colau, con corte garçon y chaqueta de terciopelo dorada, que le pone ojitos al rey Felipe cuando éste le toma la mano para saludarla; la Ada Colau que viaja con fulares y zapatones con plataforma a Nueva York; la Ada Colau que, mientras estuvieron acampados los medios internacionales en la plaza Sant Jaume por el procés, no pierde un día de pelu para que cada mañana le den forma a las puntas de su media melena; la Ada Colau de blusa y americana con hombreras de señorona que exige a los del 155 que excarcelen al govern de la Generalitat para pedirles explicaciones…  SEGUIR LEYENDO

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Mira, la foto de Joan Socies

Dicen que los ojos ven y las cámaras observan. Pero, al final, siempre es la mirada la que aprecia. Leer una fotografía tiene mucho, o todo, de intuición. Por eso es tan fascinante cuando una instantánea logra emocionar a tantos individuos a la vez como ha ocurrido con la del periodista Joan Socies.

Es en ese momento, cuando la fotografía deja de narrar un episodio concreto y será capaz de cobrar significado en cualquier otro momento. Y aunque la escena que me dispongo a analizar ocurrió a finales de enero de 2012 en Felanitx (Mallorca); bien podría haberse dado el pasado sábado 9 de septiembre en Valls (Tarragona) cuando se le ordenó a la Guardia Civil que registrara dos sedes del semanario El Vallenc en busca de papeletas… SEGUIR LEYENDO 

 

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