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La soltería de Hollande trastoca el protocolo de la Casa Blanca

Más allá de un tema atractivo para la prensa del corazón, el affair de Fraçois Hollande con una joven actriz y la separación de Valérie Trierweiler no deja de ser un asunto de Estado. Y no es que a los franceses les escandalicen los líos de faldas como a los demás (digamos que en el amor, son más libres o menos cínicos), pero sí que les incumbe el gasto público invertido en la figura de la primera dama. Y es que solo en asesoría para la pareja de Hollande, los franceses se gastaban 20.000 euros mensuales (con Carla Bruni, la cifra hay que triplicarla) algo que hace que se planteen prescindir de esta figura anacrónica. Sin embargo, mientras en Francia debaten sobre el asunto, el nuevo estado sentimental de François Hollande ha provocado numerosos quebraderos de cabeza en los responsables de protocolo de la Casa Blanca.  El principal inconveniente de la soltería del presidente galo afectaba al sitting durante la cena de gala: ¿quién iba a sentarse junto a Obama? Aunque no habría mucho problema para encontrar candidata o candidato, la disposición de las sillas de los comensales se resolvió colocando a Hollande en medio de la pareja presidencial. Quizá fuera una buena solución para protocolo, pero para el presidente francés debió ser incómodo estar toda la noche de vela y a Obama tampoco pareció agradarle el alejarse mucho de su mujer (cualquiera deja a su chica con Hollande;). Por otro lado, también se resolvió cancelar el tradicional baile de gala ofrecido en las cenas de Estado para no evidenciar la “soltería” del socialista francés. En definitiva, otra actividad vetada para los “singles”.

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Michelle Obama recibió al presidente francés para la cena de gala con un vestido azul de Carolina Herrera.

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Los caballeros también acataron el dress code correspondiente. Y, por favor, atención hombre españoles: cuando se viste un smoking los botones de la camisa se ocultan y para ello se puede optar por la opción de Hollande (la propia camisa oculta el botón con una banda de tela) o la de Obama (cubrebotones). Y esto lo recalco porque en la pasada gala de los Goya creo que el único que lo hizo bien fue José Coronado.

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Hollande = vela. El presidente estadounidense o está controlando que su homólogo no se pase un pelo con Michelle o está aburrido porque no puede hablar con nadie al otro lado.

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Entre los 300 invitados a la cena en honor al presidente francés se encontraba la directora del FMI, Christine Lagarde. Desde que al ex ministra de economía de Sarkozy se broncea en exceso ya no desprende ese halo tan chic de antaño. A ciertas edades y cuando no se trabajan lo suficiente los brazos, mejor prescindir de los vestidos sin mangas.

 

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José Mujica desafía los gustos del monarca

Debo reconocer que sólo el morbo me ha llevado a retrasar un poco más mis horas de sueño y, tras un largo viaje, entretenerme a buscar las instantáneas del presidente de Uruguay cenando con el rey. Y sí, José Mujica llevó traje, el traje que se compró al inicio de su mandato para cumplir con el protocolo, pero no la corbata. Conociendo lo pesado que se pone el monarca español con la utilidad del nudo, el gesto no es poca cosa.

PD. Mi sobrino de seis años, que me acaricia el cabello mientras escribo esto, acaba de dejarme blanca al exclamar “Rajoy, ¿qué coño haces?”. Al regañarle (por el taco, claro) me asegura que sólo se trata de una canción… Tengo demasiado sueño para entretenerme…

Obama se deja flequillo

Un año más, el hotel Hilton de Washington se visitió de gala para celebrar la cena de la Asociación de Corresponsales que cubren la información referida a la Casa Blanca. Un evento en el que el presidente se puede permitir un tono jocoso en su discurso. En esta ocasión, la broma de Obama se refirió a la posibilidad de imitar a su mujer y dejarse crecer flequillo para aumentar así su popularidad.

Aunque sea una broma, ¡¡¡Arghhhh!!! Me recuerda a Gollum en el Señor de los Anillos...

 

La primera dama se lo pasó en grande y estaba preciosa con un vestido de Monique Lhuiller.

 

 

 

Hollande y Trierweiler, anfitriones en el Elíseo

Hollande y Trierweiler hicieron de anfitriones en la cena de estado celebrada en el Elíseo para homenajear al presidente italiano, Giorgio Napolitano.

La primera dama imitando a la Preysler en el anuncio de Ferrero Rocher (desde aquí pido que se retire ya el de Judith Mascó y volvamos a Ambrosio)

 

 

Hollande no cambió nada de su vestuario diario ni, por supuesto, su famosa corbata. El presidente italiano acertó con el fular blanco (no apta para todos los hombres).

 

Aquí tenemos al Wert (Vincent Peillon, ministro de educación) y la Pajín o la Aído (Najat-Vallaud Belkacem, ministra de los derechos de la mujer) franceses... ¿Por qué? ¿Por qué los españoles no tenemos estilo?

 

Para Romney, el tamaño sí importa

Ya se sabe: la mayoría de hombres anda obsesionado con eso del tamaño. En el caso de Mitt Romney, parece que el republicano ha considerado que cuánto mayor sea su pin patriótico, mejor. Y sí, si lo comparamos con el de Barack Obama, el presidente queda en evidencia. Sin embargo, intentar exagerar el volumen de la insignia de EEUU (igual que ocurre con el miembro viril o el coche) no es garantía de nada; más bien, lo contrario.

 

Obama y Romney separados por el arzobispo de Nueva York en una cena benéfica de gala (lo siento, pero estos dos conceptos juntos no los acabo de entender). Los dos candidatos vistieron frac con pajarita blanca. Obama se atrevió con botones negros en su camisa.