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El nerviosismo de Rajoy con sindicatos y patronal

reunión1Ayer el presidente español, acompañado por la ministra de empleo, recibió en Moncloa a los interlocutores sociales. La reunión no se dio a conocer hasta horas después del encuentro y fue el propio gobierno el que facilitó material fotográfico y audiovisual sobre el mismo. Allí se encontraron los presidentes de la CEOE, Juan Rosell, CEPYME, Jesús Terciado, y los secretarios generales de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y UGT, Cándido Méndez. Analicemos, a través de las imágenes, el resultado del diálogo mantenido. VER VÍDEO

1. El tembleque de Rajoy. Al despertar hoy con el incidente de Santos y su vejiga, podría pensar cualquier cosa. Sin embargo, opino que el permanente y desquiciante temblequee de piernas de Rajoy tiene más que ver con una actitud nerviosa. Las piernas descontroladas son una señal evidente de nerviosismo y estrés muy común pero un presidente del gobierno debería saber disimular mejor su estado anímico. Más que nada porque es imposible crear un clima favorable para el entendimiento entre sindicatos y patronal cuando el que lidera la reunión está proyectando nerviosismo y transmitiendo un infantil «me aburro y me quiero ir de una maldita vez de aquí». Por otra parte, el departamento de prensa y comunicación de Moncloa debería intentar no mostrar tan evidentemente las debilidades del presidente por muchas que esas sean (¿no había otro plano?).

2. Blue collar. Los americanos siguen considerando que el cuello azul (este puño, a diferencia del blanco inmaculado, permite cierta roña sin ser vista) le pertenece a la clase obrera y el white collar a la burguesía. Inconscientemente, todos abrazamos esa idea aún. Quizá por ello, tanto Méndez como Toxo escogieran ese tono para combinar con sus trajes y diferenciarse de la patronal. Por desgracia, Rosell tuvo la misma idea.

3. Corbatas.  Cándido Méndez, siguiendo la pretensión de que, aún con traje, parezca un sindicalista, dejó esta vez la corbata en casa. No así el líder de CCOO, que a pesar de su «moderno» modelo gafapasta, se ciñó el nudo. Y ya que uno se ata al sistema protocolario masculino, mucho mejor si la corbata no se engancha con el botón de la camisa… ¡Menudo cuadro!

4. Bolso. Ya hemos comentado numerosas veces que en Moncloa no saben dónde colocar los bolsos femeninos. El de Fátima Báñez se abandonó en una mesa auxiliar de la misma sala. Es preferible que el bolso, que se supone es también donde se guardan herramientas de trabajo (documentos, bolígrafos…), quede a buen recaudo de la interesada pero sin tomar protagonismo (nunca sobre la mesa o el regazo). Debajo de la mesa o en el suelo junto a la silla (desmitifiquemos eso de que por dejar la cartera en el suelo se escapa el dinero), está bien.

Toxo y Méndez, Mortadelo y Filemón

Si hace unos años (2007, 2008, 2009, 2010, 2011) hubieran dado el cayo, ahora quizá no harían tantas horas extras (Dios, qué comentario más capitalista…). Porque desde hace unos meses, los dos líderes sindicales mayoritarios se han convertido en auténticos Filemones. Hoy se han solidarizado así con los mineros aragoneses.

Con esas gafas, a Toxo solo le falta el palillo.

El pantalón largo chandalero con parches en las rodillas de Méndez me tiene fascinada.

Política y Moda en el 1 de mayo, ¡manifiéstate!

Manifiesto del vestir de izquierdas o cómo vestir para ir a una mani. Por ahí van los tiros (largos o cortos) y quizás el año que viene algún líder político y/o sindical tome nota de qué llevar o no llevar durante la jornada del 1 de mayo, el día de los trabajadores (desgraciadamente, pocos quedan ya).

Mientras Cándido Méndez opta por un look más obrero desde que surgiera la polémica por sus Rólex, Fernández Toxo aún se atreve a llevar americana en actos como éste. Por muy comunista que sea el rojo, el pañuelo así atado me recuerda a los San Fermines (como al toro, quizá sea su única manera de provocar al PP).

 

Soraya Rodríguez tampoco ha entendido que existe una vestimenta para cada ocasión. El traje de chaqueta con la camisa de color rosa palo y el collar estará muy bien para lucirse en el hemiciclo (o para disfrazarse de Sarah Palin) pero hoy no tocaba.

 

Rodríguez podría pedirle consejo a Elena Valenciano. Jeans, rebeca de punto, mochila y botella de agua (imprescindible). La camiseta hiperajustada es una seña de identidad de la socialista.

 

Pero si alguien sabe vestirse de izquierdas cuando toca, ese es Tomás Gómez. Para hoy, cazadora de ante marrón combinada con jersey de punto verde y camisa blanca.

Sindicatos, Rólex y cosas importantes

A horas intempestivas -nada exagerado pero yo, como los niños o la Preysler, necesito nueve horas de sueño para ser- me entrevistaban esta noche y me preguntaban por el Rólex de Cándido Méndez. El presentador explicaba a sus oyentes que los representantes del sindicato no habían querido entrar en antena por considerar que «tenían cosas mucho más importantes que hacer». «!Qué gran verdad!», consideré yo. Con cinco millones de parados habría que ser muy desgraciado para acicalarse por las mañanas (todos sabrán que si dedicas tres minutos a peinarte, pierdes toda capacidad para desarrollar cualquier trabajo intelectual o físico). Así que, por favor, UGT y CCOO urjan a hacer algo por los trabajadores antes de que la masacre ya no tenga remedio. Salir a protestar cuando la reforma laboral ya está aprobada, verán que no soluciona nada. Por eso, corran. Dejen el solomillo en el plato, el vino en la copa y el peluco en casa. Salgan desnudos a la calle y acaben con este despotismo mediocre que nos atosiga. Y, por favor, no insistan enviando a colegas que aseguran que los Rólex no son Rólex, como si el ser una copia pudiera tener justificación. Oiga, Fidel Castro los llevaba a pares (originales, por supuesto. Se puede ser un dictador y tener clase). Mª Teresa Fernández de la Vega también niega haber pasado por el quirófano. Sepan entonces, queridos míos, que la palabra siempre es más engañosa que la imagen.