Análisis carteles electorales Galiza 25S

Alberto Núñez Feijoo – PP

Acierto El acierto será si no cuelgan ese cartel en las calles #madremía
Error Resulta un pelín pretencioso (dile pretencioso, dile imperialista) que el careto del candidato (aunque sea el presidente en funciones y probablemente el vencedor de los comicios) represente al territorio de Galicia.
Incongruencia A ver, como recordatorio en su funeral podría servir. Pero entiendo que no es la idea. Que va a ser padre, por el amor de Dios.

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 Xaquín Fernández-PSdeG

Acierto  Aunque jugar con los colores de la bandera es un recurso demasiado manido, aquí tiene excusa porque combina con el azul de sus ojos.
Error La fotografía es impresionante y serviría como portada de la revista Esquire. Ahora bien, después ves a Xaquín Fernández en su día a día y te preguntas si el hombre del cartel es él. No es nada recomendable confundir al elector.
Incongruencia Lo que transmite la mirada (profundidad, dureza) no acaba de encajar con el lema (“una respuesta nueva”). Creo que la mirada tiene bastante significado para adjetivarla. Yo hubiera optado por poner sólo “una respuesta”. Los ojos ya lo dicen todo.

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Luis Villares – En Marea

Acierto #unsolobotón, eso siempre es motivo de celebración.

Error No es Xosé Manuel Beiras, el político más elegante de toda Europa. No tiene su gusto ni su estilo, ni parece que se esfuerce para poner remedio.

Incongruencia La postura, sentado de un modo informal, encaja con la imagen del partido. Sin embargo, las manos delatan cierta tensión (búsqueda de consuelo que el posar ante una cámara puede provocar a numerosas personas) y anulan parte de la serenidad lograda con la postura.

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Ana Pontón – BNG

Acierto Haber escogido una instantánea en la que además de sonreír con los labios, lo hace con los ojos (sinceridad). 

Error No son ni los tejidos ni las tonalidades que más le favorecen. La apagan.

Incongruencia No se distingue bien qué está haciendo con la mano. No sabes si te la está ofreciendo, si agarra ya a alguien o te está golpeando. Quizá con la propaganda electoral audiovisual se entienda mejor, pero el cartel no debería necesitar ningún apoyo para transmitir esa información.

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Cristina Losada – C’s

Acierto Ahorran en diseño y creatividad. La misma foto de DNI para el candidato vasco y para la candidata gallega.

Error Ya que no se hace ninguna apuesta innovadora en cuestión de escenografía o lenguaje corporal, por lo menos que el estilismo de Losada no se antoje tan parecido al del líder supremo.

Incongruencia “VOTA”, información muy útil durante la transición española cuando no había tradición de votar… 

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Reflexionando…

Me había prometido descansar y desconectar. Pero se me hace difícil viendo estas imágenes… Jornada de reflexión…

1. Un día como hoy, en que los partidos no pueden pedir explícitamente el voto, los candidatos recurren a la imagen y la comunicación no verbal para conquistar a los indecisos. Obviamente, en esa disciplina, seguimos a años luz de los americanos. #loveObama

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2. “What else?”

(Por cierto, croissant sin chocolate… )

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3. ¿Hule? No hay más preguntas. #Españaenserio

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4. Los besos de verdad se dan y se reciben con los ojos cerrados… Y si encima le haces la cobra, #yatal #pseudocuquis

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5. Y los besos de #teodiotedeseolopeor se dan así

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6. Tan, tan, tan demodé …

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7. No está mal el abrigo, no está mal el fular y no está nada mal invitar a los periodistas a unos churritos ;)

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8. Se ve que no tener cuello es muy útil en fórmula 1 (eso lo aprendimos con Alonso), pero para ondear una bandera gigante es incluso peligroso. Qué se nos ahoga el #convergentlover !

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9. Es curioso que se haya puesto de moda este tipo de confeti blanco que se asemeja tanto a como quedan los papeles tras pasar por una trituradora de documentos…

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Pedro Sánchez: guapo, sin más

Desde hace unas décadas, la socialdemocracia española tiene poco sentido. O eso es lo que se desprende de sus vacuos atavíos. La misma desidia les persigue al vestir traje que unos jeans y una camisa. La corbata roja parece ya su último reconocimiento social (el tono aleja del azul de la derecha pero la pieza también los aparta de la rebeldía de la izquierda). No hay nada nuevo, ni nada que decir. Vestirse por sistema, votar por tradición. Pedro Sánchez representa esta triste máxima del socialismo inocuo del siglo XXI.

Guapo, que no atractivo. Hay personas que cumplen los cánones establecidos de belleza pero que no transmiten nada. En cambio, otras de “belleza más discreta” se convierten en grandes seductores. Obviamente, en política es preferible un candidato atractivo (con carisma) que guapo. En España, muchas veces, los medios de comunicación se empecinan en comparar el físico de Sánchez con el de Obama. Pero el presidente de EEUU no es especialmente guapo (Michelle Obama incluso animó a todas la féminas a admirar a su marido por partes, “empezando por las orejas de soplillo”), pero resulta muy atractivo (también para los hombres heterosexuales). En la capacidad de atraer al otro no interviene tanto el físico, sino el carácter y la actitud. Y precisamente es lo que le falta a Sánchez.

El armario de los errores (horrores) Posee percha pero no le saca provecho. Consigue estropear cualquier look, aunque sea de aquellos que se recomiendan porque es imposible fallar con ellos (jeans y camisa).  Tiene un problema serio con los bajos (los trajes deben confeccionarse a medida) como pudo observarse en los Premios Príncipe de Asturias. Y como la mayoría de la clase política de este país, sufre una notable incapacidad sensitiva hacia cualquier equilibrio estético. ¿Pruebas? La cazadora al estilo Ahmadineyad (ex presidente iraní), esa americana con botones de señora que incomprensiblemente aún sigue en su armario, o la corbata verde botella que usa en las grandes ocasiones…. Arghhhhh…

El hombre de Estado. Cada atavío precisa un protocolo distinto. Si uno no es capaz de defender un traje o una corbata, es mejor prescindir de este tipo de indumentaria porque la seriedad y seguridad que se supone que estas prendas pueden aportar, desaparecen cuando no están bien gestionadas. Pocas veces recuerda que la americana, cuando uno se pone de pie, debe abrocharse.

Soy joven, soy cercano.  Los que van de “soy un nuevo rostro en la política del siglo XXI” deberían replantearse algunos de sus códigos estilísticos… Los calcetines de colores (no eres Boris Izaguirre) o la mochila deportiva al hombro (no eres un sherpa) no te hacen más cercano pero sí más inmaduro. Camisa blanca Uno de sus estilismos preferidos es una camisa blanca o azul (podría mejorar bastante la calidad del algodón) con unos Levi’s (acierta en el tono añil de los tejanos ya que es el color original del tejano y transmite seriedad pero los lleva demasiado ceñidos) o con unos chinos claros (un atavío más bien conservador de niño piji). Suele arremangarse (ni de coña como lo hace Obama) y tiene cierta obsesión por llevar suéteres (la calidad vuelve a ser pésima) bajo la americana como si eso le prestara una imagen de académico (y lo que consigue, cuando tira de rojos y azules trasnochados, es un aspecto repelente en plan Zipi y Zape). Es de los que sigue sin comprender que los dos botones desabrochados en una camisa (#pecholobo) es sinónimo de relax (vacacional) y, por lo tanto, nada apropiado para un político en activo.

Suplantación de la identidad Una cosa es inspirarse (aprender de los aciertos de los demás) y otra pretender ser otro (adoptar la identidad de otra persona). En el caso del líder del PSOE es complicado saber quién es él en realidad porque a veces va de Obama; otras, de Cameron; de Suárez; de Rivera; de Iglesias; incluso de Rajoy… “Tengo un estilo pero no me preguntes cuál es porque no lo sé”, ha admitido Sánchez recientemente. Lejos del empecine de algunos por querer atribuir cierta frivolidad al estudio de la apariencia, cuando nos referimos al estilo de una persona estamos hablando de su personalidad. En este sentido, es sumamente inquietante (peligroso) que alguien que aspira a conducir un país no se conozca ni siquiera a sí mismo.

Exteriorizar Un buen asesor de imagen es aquel que logra que los rasgos de su candidato (incluso los negativos) se conviertan en un valor (lo identifiquen, lo hagan especial). Por ahora (y faltan tres semanas para las elecciones), los consultores de Sánchez no han logrado exteriorizar o crear un candidato propio y todas sus estrategias están enfocadas a emular el modo de proceder de los demás: aunque sea reproduciendo la fotografía de un actor.

¿Por qué les gritas? Se puede sonreír con la boca o con los ojos. Sánchez abusa de la sonrisa en la boca, hasta cuando la situación no requiere tal gesto. Eso provoca que, aunque no lo sea, se lo perciba como una persona un tanto bobalicona. Quizá por ello, para combatir esa obsesión suya de gustar a todo el mundo (objetivo imposible) y resultar encantador, se empeña en parecer “duro” en los mítines (frunce el ceño y grita). Alguien debería explicarle que terminar cada frase subiendo el tono de voz de modo exagerado no lo convierte en un líder fuerte. De hecho, el silencio (las pausas en el discurso) resultaría más contundente que intentar convencer al electorado chillando.

 

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