Inés Arrimadas: ¿y si fuera ella?

Es la única candidata con posibilidades reales de convertirse en la primera presidenta de la Generalitat de Catalunya. Es algo que como mujer debo confesar que celebro. Sin embargo, más allá de que su programa contribuya o no a la igualdad de sexos (que ya se encargarán los demás analistas de juzgar las “promesas electorales que jamás se cumplirán”), la imagen de Inés Arrimadas en cada comparecencia colocada por detrás de Albert Rivera esperando su turno para hablar (incluso en suelo catalán) o con Albert Rivera a su espalda (como vigilándola) es deprimente. Aquí va su perfil estético actualizado (el de 2015 fue éste). 

Si la ruptura social significa casarse con un indepe… Si fuera real la ruptura social que C’s asegura que existe en Catalunya, Inés Arrimadas no hubiera encontrado al amor de su vida en la bancada convergente. Y no es un reproche, no se equivoquen. Si fuera ella, en vez de destacar tanto los errores de los demás, pondría en valor mi gran acierto. Porque declarar que amas a una persona que piensa distinto a ti (o, por lo menos, su familia política) es una prueba de inteligencia y el mejor argumento para contrarrestar la falta de diálogo y tolerancia que sus adversarios, muchas veces con razón, le afean a su formación. Al fin y al cabo, ¿qué sería de C’s sino existiera el independentismo catalán? El arte de amar, de Erich Fromm, habla de ese amor tóxico que nos lleva al “te odio porque te amo, pero no te puedo someter”.

Anticatalanismo  “Inés ama mucho la cultura catalana, te lo aseguro”, me recriminó muy educadamente una persona muy cercana a Arrimadas al termino de una conferencia. Pero en política, no sólo basta con ser (que los tuyos sepan cómo eres), hay que demostrarlo (convencer a las personas que sólo te conocen a través de una pantalla de televisión). Y posar con una bufanda del Barça sobre una camiseta de la selección española no es suficiente. Aunque no te guste (yo también preferiría El Cant dels Ocells como himno), que la líder de la oposición se cruce de brazos y no tararee Els Segadors es sencillamente un insulto a todos los ciudadanos de Catalunya. Y me parece fenomenal que acuda cada año a la Feria de Abril vestida de flamenca (junto al de cordobesa, unos de los vestidos folclóricos más bellos, femeninos y favorecedores del mundo), pero también se le agradecería una esperdanya para celebrar el 11 de septiembre y no tanta paella (¿por qué coméis paella? ¿no sería más propio un pà amb tomàquet?). En definitiva, que una cosa es que seas españolista (PP = España por encima de todo) y otra que des la impresión de ser anticatalanista (Catalunya por debajo de todo)…

¿Viste bien? Viste Esade… Viste como una directiva que lleva 15 años en la misma empresa (el calcetín de media para el zapato de tacón me mata). Guste o no, es el perfil estético que casa dentro del electorado de C’s y, por lo tanto, es coherente (lo fue incluso cuando se casó con un vestido de Pronovias, después de que la empresa amenazara con irse de Catalunya si se independizaba). No es un look elegante ni sofisticado (no hay un estilo propio que demuestre cierta sensibilidad por la cultura indumentaria), y mucho menos “clásico” (clásico es cualquier estilismo de Casablanca. Por favor, os ruego que no lo confundáis con rancio). Es el típico uniforme conformista de “qué orgulloso estoy de ser clase media”.

Sus dedos Tiene un cutis perfecto (no necesita maquillarse; le bastaría un poco de rímel y polvos mate para evitar brillos) y unos rasgos faciales muy infantiles (puede permitirse rouge en los labios para empoderar porque además el rojo le favorece muchísimo). Eso consigue suavizar y equilibrar el mensaje agresivo con el que C’s intenta demoler a los separatistas. Pero para analizar el mensaje de la única candidata a la presidencia de la Generalitat, la clave está en el movimiento de sus manos, concretamente en la impresionante contorsión de sus dedos (por eso Polònia pone énfasis en ese detalle al imitarla). Debería intentar reeducar este tipo de gestos para que la obsesión por la perfección, la tensión y la frustración no fueran tan evidentes.

¿Naranja natural? Hay gente que se traga un zumo de bote como si fuera natural, sí. Quizá por eso, en La Vanguardia leo un perfil de una “asesora de imagen y experta en comunicación no verbal” que asegura que Inés Arrimadas es “natural”. Sí, tan natural como la melena rizada que abrasa con la plancha y con mil y una técnicas para lograr alisarla (“Me juré que no tendría más el pelo rizado, y efectivamente, me los desricé durante muchos años. Acababa de dar el primer paso hacia la degradación de mí mismo”, Malcolm X). La líder de C’s es una perfeccionista, confesa, y eso le impide ser natural cuando interpreta su personaje de “jefa de la oposición”. Sus asesores, amigos y conocidos aseguran que en las distancias cortas es un encanto de persona y muy divertida (lástima que la mayoría del electorado jamás tenga la ocasión de irse a tomar una copa con ella para comprobarlo). No lo dudo porque cuando se relaja y deja de fingir en algún programa televisivo de entretenimiento (su imitación en Polònia fue sensacional y a Bertín Osborne lo puso en su sitio), consigue empatizar con un gran segmento de la población que, a priori, no la votaría. Pero el nivel de exigencia que se autoimpone (desgraciadamente, no sólo ella sino todas las mujeres) la convierte en demasiadas ocasiones en una especie de ser robotizado que se aprende los discursos al dedillo y que necesita calcular y ensayar cada gesto antes de parlamentar. Pero es justamente cuando dejamos de actuar, sólo cuando somos nosotros (con todas nuestras virtudes y defectos), cuando somos perfectos. Que lo pruebe, en serio. Resulta muy conciliador con uno mismo y con el mundo en general.

 

 

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#loveMuriel

A los ocho años tuve la mala fortuna de perder a dos de las personas más importantes de mi vida. En aquella ocasión escuché una frase que, debido a la confusión del momento y mi corta edad, me atormentó durante mucho tiempo: “Los mejores siempre se van antes”. Con los años comprendí lo que en realidad significaba aquel dicho: siempre se te antojará demasiado pronto despedir a una persona a la que aprecias y admiras. Y hoy, con Muriel Casals, ese es mi sentimiento. Con todo mi cariño, recupero el análisis que hice del estilo de la it iaia catalana en septiembre de 2015.  Lo que no olvidas, nunca muere. #loveMuriel Gràcies per demostrar que a la política li cal més EST ÈTICA !

 

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Muriel Casals: la “it iaia” catalana

A sólo seis días del 27-s, no quería dejar pasar la oportunidad de hablar sobre Muriel Casals, número tres de Junts pel Sí. Y es que, (insisto) compartamos o no su ideario, es una de las representantes femeninas que mejor visten en el panorama político catalán actual. Como siempre que la defiendo en sociedad se arma un gran alboroto, voy a tratar de argumentar a continuación mi afirmación.

1. La arruga es bella. El secreto de la belleza madura es saber envejecer con dignidad. Y para los que no estéis muy puestos en esto de las tendencias, contaros que, hoy por hoy, las firmas de moda más cotizadas del mundo del lujo contratan como protagonistas de sus campañas a las abuelas modelos (mayores de 65 años). Así, Daphne Selfe (86 años) sería la versión madura de Gisele Bündchen. En fin, el independentismo catalán no está  aprovechando lo suficiente la belleza (serenidad, discreción, educación, cultura…) de esta “it iaia”: ¡Madurez, divino tesoro!

2. Ancienne. Sin embargo, algunos están convencidos de que la renovación política conlleva e implica caras nuevas pero jóvenes. De hecho, muchos asesores me hablan de sus “viejos” candidatos (fijándose únicamente en la edad y eludiendo trayectorias, en ocasiones, intachables) como si de muebles se trataran. Y en esas, llegan a la conclusión que ir a Ikea y comprar un mueble nuevo y bonito (hoy, porque mañana ya estará pasado de moda y ya no cerrará la puertecita como el primer día…) les va a solucionar la papeleta… Un navarro me enseñó hace muchos años que “viejos” son los trapos, no las personas. No puedo estar más de acuerdo. De hecho, confieso cierta envidia lingüística (y cultural) cuando un francés utiliza la palabra “ancienne” para referirse a un ex cargo. La sabiduría y la experiencia se transmite a través de la mirada. A sus 70 años, Casals conserva unos ojos vivos y cristalinos (pese a que las lentes progresivas los protejan en el exterior). Sin duda, mucho más despiertos que la mayoría de pipiolos que campean estos días con soberbia y cierto besuguismo por la campaña catalana. 

3. Savoir faire. Economista, Casals se doctoró en 1981 con la tesis La indústria tèxtil llanera i la guerra 1914-18. Dicho esto, que su segundo apellido es Couturier y que nació en la Provence (aunque nazcas por casualidad, el savoir faire francés se te pega), el dominio y calidad de los tejidos que escoge en cada una de sus apariciones es notable y deja en evidencia a toda aquella que se atreva a ponerse a su lado (Forcadell, Rovira…).

4. La “it iaia” catalana. Es curioso que tanto Muriel Casals como Manuela Carmena (alcaldesa de Madrid) se antojen más actuales que algunas jovencitas recién llegadas a la primera línea política. Si Carmena apuesta por el hipster madrileño, Casals es fiel a prendas desestructuradas, sobrias y fáciles (influencia gala) lo que la hacen lucir más sofisticada. Le encantan las piezas de punto y los vestidos camiseros de algodón. La comodidad también la calza.

5. Más Christine Lagarde que Rosa Tous. La mayoría de estilistas de este país odian el peinado de Rosa Tous (no sólo porque lo han emulado hasta aburrir todas las mujeres que no sabían qué hacer con su pobre y canosa melena, también porque el corte de pelo se puede hacer con gusto). Y aunque algunos os empeñáis en comparar el peinado de Casals con el de la joyera manresana (algo que me saca de quicio), no es el mismo estilo. El de la candidata de Junts pel Sí es más francés, a lo garçon.

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Inés Arrimadas (la niña, la nena)

Tiene 35 años pero sus facciones dulces, su constitución frágil, su timidez y el machismo que aún nos condiciona en pleno siglo XXI hacen inevitable que la candidata de C’s a presidir la Generalitat de Catalunya sea para muchos “la niña”/ “la nena” de esta campaña. Después de años en que la única representación femenina recaía en la figura de Alicia Sánchez Camacho, todas  deberíamos celebrar la mejora (con independencia de la inclinación política que nos gobierne).

Consistencia Un líder debe transmitir seguridad (cualidad socialmente, todavía en el siglo XXI, vinculada a la fuerza del hombre) y es ahí donde precisamente flaquea Arrimadas precisamente y simplemente por ser mujer, joven, tímida y delgada. A través de la indumentaria, este aspecto se corrige con prendas de texturas y formas que aporten consistencia a la persona. Si bien la candidata de C’s lo intenta, las hombreras exageradas y los tejidos sintéticos toscos no son la solución porque lo único que logran es desproporcionar zonas concretas del cuerpo.

Señorona En su equipo (porque el mismo problema tuvieron con Albert Rivera) son conscientes de que la otra cualidad que precisa un líder para resultar creíble es la seriedad (madurez). Pero una cosa es trabajar la imagen aniñada de Arrimadas y otra vestirla y maquillarla como una señorona. En el cartel de campaña, casi no se la reconoce… Es un “así será dentro de 15 años”.    

Low Cost Los vestidos tubo son uno de los mejores estilismos para una política de derechas -bueno, de centro, lo que tú quieras- es perfecto porque conjuga en una sola pieza elegancia, profesionalidad y poder de seducción. Pero puede darse el caso de que te los enfundes pretendiendo emular a Claire Underwood en la Casa Blanca y no pases de ser la bella secretaria de un aburrido notario en un triste pueblo de Cáceres. ¿Qué es entonces lo que falla? Cuanto más sencilla es la prenda, mejor debe ser el patronaje y la calidad del tejido. Si te vas al Lefties o eliges modelos de Mango (o pseudoderivados) que acabarán pisoteados a final de temporada en el burro de saldos, es complicado hallar un ápice de sofisticación. Así que o te vas de pijishopping madrileño con Begoña Villacís (Purificación García, Adolfo Domínguez, Hoss Intropia, Bimba&Lola, Uterqüe…) o aprendes a comprar (seleccionar) en Inditex y Asos sin que se note (que es lo que consigue la estilista de House of Cards con muchos de los maravillosos atavíos de Robin Wright).

Naranjitos El hecho de que tu formación se haya decantado por el naranja como color corporativo debe afectar. Y es que muchos de los miembros más visibles de C’s están empeñados en incorporar toda la carta de pantone al uniforme político como reflejo de su supuesta modernidad y heterogeneidad (y hay tonalidades que en la ropa se dan de hostias, con perdón). Este chute de colorinches, por muy xupi optimista que pueda antojarse, infantiliza (algo que precisamente en este caso concreto no conviene) y provoca cansancio visual en el espectador (so much y desconecta… es lo que sucedía con Mª Teresa Fernández de la Vega).

Los Otros Pero del exceso de color pasamos (más en invierno) a rosas empolvados, beiges, grises tristes, burdeos y jerséis negros de cuello cisne. Con esa timidez que la caracteriza, un cutis de porcelana y tonos y texturas deprimentes en la vestimenta, podría funcionar como la doble de Nicole Kidman en la película de Amenábar.

Russian Red En general, jamás se le recomienda a una mujer política que utilice un carmín de un tono subido porque resulta demasiado agresivo -amenazador- en diplomacia. Pero en su caso, al tener unos rasgos y unas facciones dulces e incluso algo aniñadas, le ayuda porque la fortalece. Siempre que usa el rouge para los labios, acierta.

Y yo con estos pelos… Sabes que tu pelo (pobre, fino y débil) no da para más pero insistes en llevarlo largo. Más de una vez, te ocurre que te miras al espejo y parece que te haya relamido una vaca… Por eso, le favorecen muchísimo los recogidos. Tiene una cara y unas facciones preciosas; así que como si le da por raparse, estará guapa igual. Pero aunque la solución más sensata sea cortarse un palmo la melena -se verá más abundancia de cabello (lo que transmite solidez)-, yo de ella me enteraba antes de dónde se vende esa fantástica “pastilla fortificante de pelo” con la que el departamento de prensa de C’s pretendió justificar en su día el milagroso renacimiento capilar de su líder, Albert Rivera

 

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Tymoshenko recupera su aura angelical para anunciar su candidatura

La ex primera ministra ucraniana, excarcelada en febrero tras dos años en prisión acusada de abuso de poder, anunció ayer su candidatura a las próximas elecciones. Para la rueda de prensa ante los medios, Yulia Tymoshenko volvió a apostar por el blanco angelical que tan buenos resultados le dio antaño para alcanzar el poder. Y es que en sus últimas apariciones públicas desde que fuera liberada aún no se la había podido ver con su color fetiche, prefiriendo, quizá por respeto a la situación delicada que atravesaba su país, confiarse a la sobriedad del negro. Tymoshenko, además del abrigo con cuello bebé,  lució un recogido bajo. Sin embargo, ni las piezas de ropa ni sus complementos llevan ya el sello de sus firmas de lujo preferidas: YSL, Dior, Valentino… No está el tema en Ucrania para ostentaciones… De momento.

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Evelyn Matthei, feminidad en la derecha chilena

Puedo asegurarle a mis queridos lectores chilenos que hasta el peor vestido de sus candidatos a los comicios del próximo domingo es para nosotros, los españoles, mejor ejemplo de imagen que la mayoría de nuestros representantes. Dicho esto, hoy voy a detenerme en la aspirante Evelyn Matthei. La ex ministra de trabajo es famosa por su variado guardarropía, un extenso armario en el que predominan los trajes chaqueta de falda o pantalón y los zapatos de tacón. Los cortes estructurados de las prendas, como el de su media melena rubia (le favorece y rejuvenece más cuando la lleva a capas), sugieren un carácter conservador y tradicional. Sin embargo, esta aparente coherencia ideoestética de Matthei debe ser siempre perfectamente milimetrada: sus facciones angulosas y su constitución delgada transmiten, con demasiada facilidad, lejanía y frialdad. A todo esto se le une, una comunicación excesivamente dura (incluso cuando a veces sonríe).

Consciente de todo ello, la aspirante a presidenta juega con el colorido y los estampados para suavizar su imagen.  Su pasión por los trapitos la han llevado incluso a ser nombrada icono de moda en 2012 y lejos de tomarse el premio como algo superfluo para su carrera política, la candidata de la Alianza recibió encantada los honores enfundada en un ajustado vestido rojo. Una prueba más de que Matthei, a sus sesenta años,  conserva el  genio (carácter) y la figura. No obstante, y vistas las encuestas y los constantes ataques de sus propios compañeros,  quizá no toda la derecha esté preparada para feminizar el traje político.

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