La camiseta de una diputada valenciana le cuesta la expulsión

“No nos falta dinero, nos sobran chorizos”. Por este lema impreso en su camiseta, la diputada de Compromís, Mónica Oltra, ha sido expulsada este mediodía del parlament valenciano. Como respuesta, la oposición en bloque ha abandonado la Cámara y ha puesto en entredicho la corbata del actual jefe de gobierno autonómico, Alberto Fabra. Oltra se ha hecho muy popular en los últimos años por el diseño de sus camisetas. En 2009, llevar la cara del expresident de la Generalitat, Francisco Camps -acusado por aquel entonces de haber aceptado como regalos trajes de la trama corrupta Gürtel y hoy ya declarado inocente-, acompañado de un “se busca sólo vivo”, también le valió que la invitaran a salir de la sala.

 

Aunque no soy muy partidaria de las camiseta pancarta en los políticos, la afirmación es una verdad verdadera.

 

En 2009, este otro modelo ya le costó la expulsión.

 

Para el último debate electoral en Canal 9 escogió este modelo en blanco (ojo porque la calidad de la pieza quizá dejó adivinar algunos botones de mando que no interesaban...)

 

Con pocos recursos para grandes campañas propagandísticas, el tema de las camisetas le ha servido a Oltra para darse a conocer. De todos modos, a largo plazo, no es una estrategia recomendable.

 

El color Javier Arenas entra en campaña

El candidato popular a la presidencia de la Junta de Andalucía ha decidido vestirse con colores arena para autopromocionarse. Para pedirle a la Virgen, con cazadora Ahmadineajacket (arena desierto) y para ofrecer un mitin junto a Mª Dolores de Cospedal con americana (arena patio de escuela). Sus más fieles, también siguen la tendencia.

 

Cómo vestir ante el juez

¿Qué ponerse para un juicio? Como en la esfera política cada vez es más común pasar por el banquillo de los acusados vamos a dar algunos consejos  indumentarios para no fallar en esa cita tan especial con el Sr. juez. Por favor, Pepiño Blanco e Iñaki Urdanagarín, tomen buena nota de los errores y aciertos de sus predecesores.

Empecemos por el caso más reciente. Ayer empezó el juicio a Baltasar Garzón. La primera parte de la sesión, el acusado optó por vestir la toga de juez. Después, para responder a la acusación se despojó de ella y defendió su inocencia a cuerpo descubierto (bueno, con traje, claro. Camisa color salmón…). Muy bien pensado.

 

El caso Gürtel ha salpicado también, aunque de otro modo, a Paco Camps.  Nadie puede asegurar que los trajes que utiliza para visitar los juzgados pertenezcan a la lista de regalos indumentarios que habría recibido supuestamente como regalo de la trama corrupta pero lo cierto es que, de momento, no ha renunciado a sus elegantes estilismos. Es más, llegó a justificar sus looks porque “mis conciudadanos querrán que vaya bien vestido”. Tampoco se sabe si el bolso Louis Vuitton que lució Rita Barberá para apoyar a Camps a la salida del juzgado en 2009 fuera el que supuestamente  le compró El Bigotes en unas  Navidades.

Otro bolso de la firma de lujo francesa colgado del brazo de la esposa de Jaume Matas, cuando acudió el ex presidente balear por primera vez al juzgado, fue muy comentado.  En serio, ese día mejor que dejen la ostentación en casa.

Miren.  ¿Ven? Félix Millet, responsable del Palau de la Música, sabe perfectamente de lo que hablo… Los trajes caros los dejó en casa y apostó por un look homeless mucho más práctico cuando tienes que hacer creer que tu no has robado millones y millones de euros.

Aunque para imitar la estrategia estética de Millet hay que saber. El ex presidente egipcio lo intentó y nada. Muy bien lo de parecer un anciano enfermo e indefenso y llegar al juzgado en camilla pero las gafas de sol -de dictador- no ayudan para que la opinión pública sienta lástima por Mubarak.

Para eso, mejor aceptar la derrota con la cabeza bien alta y sin renunciar a la elegancia. Saddam Hussein así lo hizo: traje de lana turca con raya diplomática, camisa blanca de algodón e incluso, pañuelo en el bolsillo de la americana. No llevó corbata porque a los presos, para evitar lesiones, no se les permite. Tampoco, le debieron conceder el poder afeitarse. El dicatdor iraquí supo jugar perfectamente con las imágenes que sentenciaban su muerte.

Y, por favor, simplemente por clase, nada de llevar sus pertenencias en bolsas de basura como en la operación Pretoria. Aunque esta petición va más dirigida a los policías.

Los trajes de Camps salieron caros

Francisco Camps se ha visto obligado a dimitir como president de la Generalitat Valenciana por haber aceptado supuestamente regalos de la trama corrupta Gürtel. Agendado el juicio para este otoño, el popular insiste en que es “inocente, inocente, inocente” y se libera de su cargo para poder defenderse ante la ley. Nunca unos trajes de Forever Young salieron tan caros (valorados en 14 mil euros). Eso sí, desde que en 2009 empezara todo este culebrón mediático, Camps ha ocupado los primeros puestos de las listas de mejor vestidos.

 

A Dios pongo por testigo que nunca más volveré a vestir de traje

El quebradero de cabeza de Francisco Camps ataca de nuevo. El Tribunal Supremo ha decidido por unanimidad reabrir la causa contra el presidente valenciano por un presunto delito de cohecho pasivo al haber recibido regalos de la trama Gürtel.

“Ya que robas, roba bien”, nos aleccionaba un profesor de matemáticas de primaria y ex alcalde del pueblo donde me crié. Tal consejo ha venido una vez a mi mente al enterarme de que el Tribunal Supremo ha decidido por unanimidad admitir los recursos de la Fiscalía y los socialistas valencianos contra el sobreseimiento ordenado por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) el verano pasado por el caso de los trajes de Camps. La decisión del Alto Tribunal devuelve “las actuaciones al magistrado instructor de la causa para que continúe su tramitación” en el Tribunal Superior de Justicia valenciano. Y es que si el líder popular valenciano presuntamente sólo se ha quedado con los trajes (de la firma Milano) es que es un alma pardilla (que no inocente). Si los trajes hubieran pertenecido a Dior o Armani, siempre podría haberse declarado “fashion victim”. Y es que supongo que el trastorno de la locura por ir a la moda está contemplado en nuestro código penal. ¿No?