La estrategia de comunicación estética de Anna Gabriel (y la bilis de la caverna mediática)

Confieso que analizar “la nueva” imagen de Anna Gabriel en Suiza me genera cierta pereza. Porque aunque la estrategia de comunicación estética emprendida por la exdiputada de la CUP es tremendamente reseñable, significativa e interesante; el ruido cavernícola, partidista y mediático de las últimas horas entorno a la misma sólo genera juicios precipitados, torpes, vacíos y faltones que opacan el verdadero fin del mensaje visual y provocan que la que aquí escribe deba justificar, o incluso pedir disculpas, otra vez por su trabajo (descodificar la comunicación no verbal) antes de proceder al examen. En fin, ahí va: SEGUIR LEYENDO

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Che Guevara: ese que llevas estampado en la camiseta

“Es mejor caminar descalzo que robando zapatillas”

BSO Hasta siempre, comandante por Carlos Puebla

(Perfil incluido en Espejo de Marx, ¿la izquierda no puede vestir bien?)

Deseosos de exhibir tan valioso trofeo, hace hoy 50 años, los asesinos del guerrillero ordenaron a la enfermera que lavara, peinara e incluso afeitara al cadáver. Todo “para que no quedara duda” de que aquel cuerpo sin vida era el de Ernesto Guevara. Cuando llegaron los periodistas y los curiosos a contemplar el cuadro, la metamorfosis ya era completa. Coinciden los biógrafos que, sin pretenderlo, al presentar al caído con el torso desnudo y la cabeza ligeramente levantada, el ejército boliviano acababa de convertir a su principal enemigo en el mayor político del siglo XX. Con una mirada lúcida -motivada, tal vez, por la posteridad que le aguardaba- y una expresión burlona en su boca -quizá divertido por la ingenuidad de sus verdugos-, la última paz que exhaló el alma del muerto contribuyó irónicamente a tan cuidada puesta en escena. Si el símil estaba claro (“el Cristo armado” o el “Cristo Rojo”), que su captor se adueñara de su Rolex y su pipa cumplió, una vez más en la historia, el presagio de la Sagrada Escritura: “Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados.”  Read More

Por respeto a Catalunya, por respeto a ustedes mismos

Últimamente peco de romántica y entusiasta, lo sé. Esta vez quise convencerme de que se nos presentaba una oportunidad única para hacer las cosas de un modo distinto, diferente. Hoy, toda esa emoción e ilusión parece que se ha volatilizado. O por lo menos, algunos nos mostramos reticentes en eso de creer y exponer nuestros sentimientos para que no vuelvan a defraudarnos y dañarnos. El espectáculo de estas últimas semanas ha sido bochornoso. Estéticamente así lo vi: Un vicepresidente con media camisa por fuera del pantalón; diputados corriendo y dando saltitos por los pasillos del Parlament; otros paseando relajadamente con los brazos detrás de la espalda y el jersey echado al hombro como quien sale un domingo a media tarde a darse un garbeo; colegas/compañeros pegándole collejas al President de la Generalitat, una portada de presupuestos posiblemente diseñada por un alumno de primaria… ¿Y aún les extraña que cunda el desánimo? Això es can Pixa! La falta de seriedad en la presencia y actitud transmite incapacidad de gestión. Por favor, por el bien de todos, no lo permitan. Sin decir ni mu, empiecen a demostrar un mínimo de respeto por Catalunya, sus gentes y sus instituciones. Será en ese momento cuando ustedes sean de nuevo dignos de respeto.

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Presupuestos Catalunya 2016-17. Si te dicen que es un almanaque cutre de los que “regalaban” antes los bancos te lo crees. Ya sólo por el diseño, enmienda a la totalidad.

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Presupuestos 2016 EEUU. ¿Hace falta que comente la sutil diferencia entre un ejemplar y otro? #aañosluz

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Y en Australia te los entregan con una bolsa de tela super mona.

 

Respeto Les recuerdo que cuando pisan el Parlament no sólo se representan a ustedes mismos, personalizan a todo el pueblo de Catalunya. La responsabilidad, por lo tanto, es enorme. Su cometido es que con sus actuaciones, decisiones y presencia nos y se honren. Soy consciente de que entretenerse en buscar un estilismo con el que sentirse mejor e identificarse (emociones, pensamientos y esperanzas que nos inundan durante el día o la vida) se antoja desde hace unos treinta años como un lujo egocéntrico. El acto de amor (respeto) que conlleva el hecho de cuidar los sayales (sean ostentosos, humildes o excéntricos) que nos echamos encima de la única propiedad física con la que nacemos se ve que ya no lo valora casi nadie. Aún así, comprobar tanta desidia estética en el Parlament no sólo me provoca estupor por la ofensa (falta de respeto, de amor) a la institución y al país (a los demás); me causa pena, preocupación y asco por la falta de autoestima, motivación y dignidad que se aprecia en los que nos conducen (ustedes mismos). 

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Fiel reflejo de la sUciedad. Intentan convencerme de que esta batalla -la de exigir sensibilidad estética (el reflejo externo de una coherencia ética, moral e intelectual) en los cargos públicos- es banal. “Nuestra dejadez estilística es un reflejo de la sociedad que representamos”, me repiten con cierta sorna. Pero la degradación educativa y cultural que sufrimos actualmente no debería ser excusa para nuestros gobernantes. Un líder debe dar ejemplo. Debe proponer, indicar y señalar un camino de mejora, no camuflarse y acomodarse entre la mediocridad.

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CUPable  Desde hace días recibo mensajes retándome a que culpabilice de esta negligencia estilística que nos amenaza a la CUP. No lo voy a hacer porque no es cierto ni es así de simple la cosa. Si bien, reconozco que ha llegado un momento en que es difícil, incluso para mí, seguir defendiendo la coherencia de los cupaires. Sonará a broma pero no lo es y sé que algunos entenderán perfectamente la siguiente reflexión: la CUP cada vez es menos cuqui y los cuquis que no han sido seducidos (aducidos, convencidos) por el nuevo canon de belleza dictado por el Politburó no se atreven a alzar la voz (léase, revelarse contra el nuevo pero ya caduco uniforme de dejadez impuesto: camiseta pancarta y jeans). Porque es sospechoso que en una formación tan plural y rica impere un único estilo. El tema no es baladí: la defensa de la uniformidad (estética e ideológica) anula (mata) los valores de la izquierda y la democracia. Las t-shirts de David Fernàndez fueron una revolución estilística: consciente y coherente. Pero hoy apostar exclusivamente por esa tendencia es tan carca como las feas corbatas de cuadros que se atan los #convergentlovers. El objetivo (llamar la atención, comunicación de guerrilla) ya ha perdido fuelle: visualmente ya no impresiona, aburre y cansa. Para que nos entendamos, “la moda pasa de moda”. Así que si quieren impresionar, progresar, concienciar, revolucionar o asustar a alguien deben ser un poco más arriesgados (valientes) con sus elecciones. Más que asistir a un pleno del ayuntamiento en bañador, atrévanse a defender una falda de caballero (¿hay huevos?). Más que llevar medio cuerpo tatuado, ¿por qué no utilizan maquillaje masculino y se pintan los ojos como los piratas o los bereberes? Más que insistir en que las mujeres podamos vestir como los hombres (feministas del mundo, mensaje captado y superado), ¿qué tal si defendemos también otros patrones femeninos? ¿Qué, hay ovarios? Hoy por hoy, el desarreglo ya no es subversivo (si es que alguna vez, con excepción de las guerras, lo fue). Acudir al Parlament vestidos como cuando tenían 15 años sólo confirma un grado de inmadurez estética supina. Se llama complejo de Peter Pan. Para más información consulten a sus terapeutas.  

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Supuesta izquierda radial les presento a Yohi Yamamoto (uno de los hombres más elegantes, sofisticados del mundo). Cuando averigüen quién es y qué ha hecho, valoren si su armario es tan rupturista como ustedes se creen.

Izquierda radial, les presento a Yohji Yamamoto (uno de los hombres más elegantes y sofisticados del mundo). Cuando averigüen quién es y qué ha hecho, valoren si su armario es tan rupturista como ustedes se piensan.

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Año 1983 (el año que nací yo). Katherine Hamnett se presenta en una cena de gala en Downing Street con esa camiseta reivindicativa (algodón ecológico). Thathcer grita horrorizada pero rectifica: “Por fin algo original”. Ahora de sorprendente ya no tiene nada…

 

Algo mejor No mal interpreten ni utilicen esta reprimenda a su antojo electoralista (no salvaría a más de cinco de los 135 diputados que se sientan en el Parlament). El problema aquí no es que se vistan con camiseta o con corbata. La sugerencia es que dentro de sus posibles y de su estilo, en lo que ustedes crean (modelo alternativo o clásico), lo hagan de la mejor manera posible. Vaya, que se aprecie un cierto esfuerzo en representarnos y en representarse. “La gente nunca había lucido tan fea como ahora. Simplemente consumen demasiado. Estoy hablando de toda esa basura desechable… lo que estoy diciendo es que compren menos, elijan mejor. No se limiten a chupar ropa, porque todo el mundo se ve como clones. No solo coman McDonalds, consigan algo mejor. Coman ensalada. Eso es la moda: algo un poco mejor”, defiende Vivienne Westwood, creadora de la estética punk e impulsora de los Sex Pistols. Sinceramente, creo que este pequeño pero gran país se merece algo mucho mejor. Deseo que ustedes también así lo convengan.  

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Les presento a Vivienne Westwood, otra de las diseñadoras más relevantes del s.XX. Hizo una colección apoyando el “Sí” en el referéndum escocés. También apoyó el catalán. Ustedes, como siempre, en la inopia.

 

Respuesta a Eduardo García Serrano

Ironía y sarcasmo Los sofistas consideraban que la ironía y el sarcasmo eran la forma más elevada de inteligencia. Quizá por ello, los cavernícolas que aún campean a sus anchas por la geografía española (e incluyo aquí la catalana) no hayan entendido el mensaje emitido por Anna Gabriel la semana pasada: “Sóc una puta, traidora, amargada i malfollada”. Y es que para leer entre líneas o disfrutar de un buen guión de Woody Allen, no es que se precise un nivel cultural alto, pero sí se requiere, como mínimo, dos neuronas (una para recibir el mensaje y otra para descifrarlo).

Puta Hay dos modos de prostituirse. Una es vender el cuerpo y la otra, la más habitual en un sistema capitalista o comunista, es vender el alma (la conciencia). Dicho esto, y siempre que sea voluntario, la primera opción no se antoja tan terrible. Sin embargo, a lo largo de la historia, socialmente no se nos ha ocurrido mejor manera de descalificar a una mujer que tachándola de “puta” (zorra, guarra…). Y para recibir el insulto, no importa si la fémina es de derechas o de izquierdas; si tiene posibles o se muere de hambre; si es creyente o atea; si es feminista radical o liberal; si viste según las costumbres impuestas en ese momento o apuesta por indumentarias alternativas… Da igual. Cualquier mujer está condenada a que alguna vez en su vida la llamen “puta”, ya sea directamente o de rebote (“eres un hijo de puta”). Así que vale: todas somos putas y todos sois putos por ser hijos de puta.

De Louise Brooks a las nekanes… En 1920, una famosísima actriz estadounidense puso de moda un corte de pelo que las mujeres parisinas habían adoptado, por comodidad, para ocupar los trabajos que los hombres abandonaron para luchar durante la Primera Guerra Mundial. Aquel peinado, corto y con un marcado flequillo, se convirtió en un símbolo de la liberación y la independencia femenina tanto para la transgresión de las garçonnes (mujeres travestidas que defendían la igualdad de la mujer con un atuendo masculino a lo Marlene Dietrich) como para la de las flappers (estas decidieron reivindicar el cuerpo femenino deshaciéndose del corsé, las faldas largas y empezaron a utilizar grandes cantidades de maquillaje y bisutería, prácticas que por entonces estaban reservadas a las prostitutas). Por supuesto, para los más conservadores de la época sólo se trataba de una muestra más de la depravación que vivía la sociedad… Un siglo después (¡¡¡¡100 años!!!!!),resulta inquietante (escandaloso, ridículo, patético…) que todavía existan individuos como usted atemorizados por aquel característico look capilar. Y me alegra muchísimo ser yo la que le descubra que esa misma animadversión por este peinado en particular -hoy llamadas “flequis” o “nekanes” (lolitas en vasco)- también la sentía y penalizaba la Rusia estalinista… Ya lo dicen, los extremos radicales (ya sean de derechas o izquierdas) son igual de antirrevolucionarios.

 

Cartel propagandístico ruso de 1920 en el que una camarada vestida de rojo se detiene y levanta la mano frente a una flapper. La mujer vestida con ropa sencilla es pura; la otra, una puta.

Cartel propagandístico ruso de 1920 en el que una camarada vestida de rojo se detiene y levanta la mano frente a una flapper. La mujer vestida con ropa sencilla es pura; la otra, una puta.

Harapos propagandísticos  Podríamos llegar a discutir lo de si las camisetas de la CUP son “propagandísticas” o “reivindicativas”, pero afirmar que Anna Gabriel se viste con harapos (ropa o trozo de tela roto, sucio y muy gastado) es de un desconocimiento brutal. Tanto las camisetas como las sudaderas y las parcas que luce son de excelente calidad. Pese a su estilo informal, la inversión que Gabriel hace en su atavío -a diferencia de otros que se dicen de izquierdas- es importante para ser coherente y fiel a sus principios ecosocialistas (hasta la fecha, todas las firmas de ropa que ha vestido cumplen con los requisitos éticos de sostenibilidad medioambiental y defensa de los derechos del trabajador textil).

Las apariencias NO engañan “Nuestra manera de vestir es una señal inequívoca de nuestra personalidad”, asegura en la introducción de su editorial. Y no es que no se deba juzgar por las apariencias; es que, como en todo, hay que saber (disponer de las herramientas y conocimientos adecuados) para no errar en la sentencia. Porque qué atrevida es la ignorancia… El uniforme de Gabriel y de algunas mujeres de la izquierda puede incomodar y provocar a sus adversarios pero es una estética consciente (lo hacen con intención) y, por lo tanto, resulta coherente (efectiva). Pero usted que se define como falangista, sepa que hasta a su admirado Jose Antonio Primo de Rivera se le caería la cara de vergüenza de ver las “fachas” con las que se presenta. Conocedor de la importancia de la imagen, Primo de Rivera descartó el negro de los fascistas italianos de Mussolini y se decantó por el azul mahón ya que “recordaba el atavío de los obreros industriales”. En ese intento por acercarse a la clase trabajadora, el líder de Falange Española también estipuló que las mangas de la camisa se llevarían “arremangadas y el cuello abierto sin corbata”. Cuando se conoce el uniforme original falangista, se comprende que el que se utilizó durante la dictadura franquista (el de las JONS, con la boina roja carlista y la corbata negra) distaba significativamente del original. Fue a raíz de esta “customización” en su vestuario, perpetrada por Franco, cuando los mismos falangistas empezaron a distinguir entre “camisas viejas” (afiliados antes del 18 de julio de 1936) y “camisas nuevas” (llegados tras el golpe de Estado y la implantación de la dictadura y, por tanto, sospechosos de oportunismo político). Colóquese ideológica y estéticamente dónde le convenga; pero por favor, no se atreva ni siquiera a insinuar que su estilo rancio y zarrapastroso es clásico porque usted está exento completamente de la cultura, sensibilidad y elegancia que se precisa para ello. Aún así, reconozco que su imagen casposa casa estupendamente con una mentalidad enfermiza y misógina. Ya ve, en algo le acabo dando la razón: las apariencias NO engañan. 

 

Raül Romeva no es Varoufakis

Te rapas la cabeza y vives una experiencia casi mística. Empiezas a replanteártelo todo: “¿Esas gafas combinan con esa cabeza despejada?” o “¿Qué haces con esos hippyprogres que no aprecian tu sensibilidad estética ni tu lista de bachata en Spotify?” Total, que rompes con el pasado y te vas a encabezar Junts pel Sí. Porque ese cuerpo y ese estilo pijiprogre catalán, con un punto hortera de profe de baile, bien merece un estado propio. Y es que las anatomías de Mas y Junqueras ya no estaban para seducir a las grandes masas…. Aunque desengañémonos, Romeva tampoco es que sea Varoufakis.

1. Ni un pelo de tonto. Sólo hace falta recuperar un par de imágenes de Romeva con pelo para comprender cuál es su principal atractivo: haberse rapado. Porque aunque llevara la misma ropa y tuviera (casi) el mismo cuerpo, con cabellera ese hombre no despertaba la libido de nadie. Era un Joan Herrera fibrado, sin más. A ver si cunde el ejemplo y todos esos hombres indecisos con cuatro pelos colgando se animan y se pasan la máquina o la cuchilla de una maldita vez…

2.  No es Vaoroufakis. Por favor, tampoco nos flipemos. Esa calva es más parecida a la de Duran i Lleida que a la de Varoufakis. Romeva posee mejor físico y viste muchísimo mejor que el heleno pero la actitud y el poderío que transmite el ex ministro de economía griego son inimitables.

3. Está bueno. Nada, hace castells y baila salsa. Tiene un cuerpazo y presume de él porque puede. Se gusta, se gusta mucho. Eso está muy bien pero todo tiene un límite: que no dé la sensación de que él mismo se excita al mirarse y al tocarse…. Arghhhh…  Y esas camisas generosamente desabrochadas para que sepamos que se depila… A ver, no vas a ser el president pero eres un político, no Jesús Vázquez.

4. Anfibio. Cuando se rapó, se cambió las gafas (menos mal). Esa patilla amarilla (ahora cuela como guiño indepe) está tan incrustrada en su craneo que parece que en cualquier momento se va a tirar a la piscina (con o sin agua, vayan con ojo los de CDC) y hacer los 200 m mariposa. No es una montura muy de izquierdas ni de gauche divine…. Pero, en fin, en política siempre va bien saber cómo mantenerse a flote.

5.  Vestuario. Salvo algún tropiezo, viste muy bien. Estilo pijiprogre catalán con toque hortera profesor de lambada -va implícito en el baile (un saludo para mi hermano y sus colegas y amiguitas de clase de salsa que dejarán de hablarme durante una larga temporada). Sabe lo que compra (moda independiente) y cómo combinarlo. Camisas, camisetas de diseño, jeans, americanas desestructuradas, inclusión de color estratégicamente escogido, calzado de firmas ecoéticas y sorpresas varias como cuando lució cuello mao con sahariana para una entrevista en TV3 (ahí sí, #loveRomeva).

 

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