Contracrónica de la Diada

No es la cantidad. Como cada año, y como en cada manifestación, baile de cifras sobre los asistentes. Un millón o 350 mil personas, según a quién le preguntes. Así como hay ciegos que logran ver nítidamente, tampoco hace falta ser ciego para estar ciego. A vista de humano que sólo quiere ver para después analizar y opinar con humildad (la objetividad no existe, a no ser que uno decida dejar de ser sujeto), mucha gente. O por lo menos, la suficiente para que nadie con un mínimo de inteligencia crea que ignorando la presencia (causa y mensaje) de la multitud (una parte importante de la sociedad) el problema desaparece. SEGUIR LEYENDO

 

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La noche en que ganó Rajoy

Rajoy posó con el «Súmate al cambio» pero su estilismo no se había adaptado ayer noche a las nuevas tendencias. Su mujer, Viri, tenía la misma cara que cuatro años antes cuando perdieron. María Dolores de Cospedal, de turquesa, se confundía con el fondo. A Soraya Sáenz de Santamaría no se la advertía. Ana Mato estaba super contenta de la muerte con su camisa blanca de cuello bebé. La otra Ana, Pastor, (TVE) se vistió de verde Sexta… Rubalcaba apareció rodeado de chonis que se retocaron el pelo a toda prisa cuando vieron que se encendía el piloto de la cámara. Por cierto, ¿no habían hombres en Ferraz? Elena Valenciano se enfundó un vestido azul con botones como la tarara y transparencias en las mangas. Cayo Lara reivindicó el derecho de los electores a votar con camisetas verdes (¡¡¡NO, POR FAVOR!!!).