Sólo por esto ya valió la pena que Baños no contestara a Vox

Como salía de Catalunya Ràdio no pude ver en directo por televisión “la declaración” de Antonio Baños. Es público y notorio (perdonad, desde que me paso el día visualizando juicios se me está pegando una terminología más propia del siglo XIX, como “escorzo” que también me hace mucha risa) que amo a Baños. Es decir que cuando todos mis contactos de wasap me pusieron en sobre aviso de lo que estaba aconteciendo en la sala del TS, morí de amor. “Por dignidad democrática y antifascista no voy a contestar a Vox”, anunció (y yo añadí: “y por dignidad estética”). SEGUIR LEYENDO

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Análisis visual de la bronca de Beiras

Dios Zeus Ojo con expulsar al dios Zeus… Si os ha parecido que ya estaba algo cabreado, como lance un rayo nos condena a todos (y sospecho que con mucha razón) al castigo eterno. No es la primera vez que el líder de la izquierda galega increpa a un miembro del PP. En 1993, ante Fraga, Xosé Manuel Beiras protagonizó el remake gallego de Nikita Krushev aporrenado el estrado de la Asamblea de Naciones Unidas con su zapato y, en 2014 empleó su propio puño (como hoy) para exigirle a Feijoo “decencia” tras conocerse que el presidente de la Xunta había compartido yate con un narcotraficante.

El mejor vestido Incluso en este momento de gran agitación (ese arrebato que nos da a los gallegos cuando defendemos algo desde las entrañas), su bella coherencia ideoestética sigue empoderándolo. La calidad y combinación de tejidos, espectacular. Porque señores de izquierda, porque señores de derechas, porque señores sin corbata, porque señores con corbata…; lo de Beiras es estilo. Además de conciencia ideológica (algo que no abunda), la estética bohemia requiere mayores cuidados que el vestir clásico. Así que, amigos de la nueva política, no intenten imitarlo sin la supervisión de un adulto. El mejor vestido de este país y de Europa.

La verdad bajo el brazo Se acerca al escaño del portavoz del PP para abroncarlo con un dossier bajo el brazo. Pese al enojo, no la suelta en ningún momento (llevo la verdad bajo el brazo). En cambio, ante la invasión de su espacio vital, el popular se escuda tras sus notas (se siente violentado, normal) y empieza a doblar los folios por la parte superior (aunque sea inconscientemente y en una situación de tensión, su inconsciente revela que sería capaz de arrepentirse -traicionar- sus palabras= no cree fervientemente en lo que dice). Cuando Beiras se aleja, el popular recoge sus hojas y las ordena (necesidad de reafirmarse y equilibrarse tras la debilidad sufrida y cometida).

Golpe en la mesa Es una expresión que transmite fuerza y agresividad, sin duda. Pero como siempre os digo, un gesto debe leerse en conjunto, no de forma aislada. Si Beiras hubiera estado apoyado sobre una mesa, el gesto se interpretaría como un “porque lo digo yo”. Al estar de pie y llevar la otra mano ocupada, se evidencia un empecinamiento infantil (llevo razón, llevo razón…). Todo el lenguaje corporal que acompaña al golpe en la mesa (asentir con la cabeza y reclinarse hacia delante) confirma su tesis (es sincero, cree en lo que está diciendo verbalmente= “están insultando a los ciudadanos”).

La palma de la mano Si mostrar las palmas de las manos transmite verdad (no tengo nada que esconder), cuando se hace en horizontal es señal de ruego (demanda). Beiras le exige de forma verbal (le repite “pida disculpas”) y no verbal (palma en posición de mendigo = “te estoy dando la oportunidad de rectificar y pedir perdón”)  porque considera realmente (sea o no sea así) que el popular ha “insultado a los ciudadanos”. Mientras, el popular, con el codo apoyado en la mesa (realmente cohibido), empieza a ventilar la mano derecha de dentro hacia fuera. Este gesto podría significar el deseo de que la amenaza (Beiras) se aleje; pero al hacerlo cuando oye la palabra “disculpas”, toma forma de excusa (“a otra cosa mariposa” o “me la suda”).

Y puerta (pero con educación) Sería políticamente incorrecto justificar el comportamiento de Beiras. Se supone que en política, uno debe actuar con diplomacia (civismo/cinismo). Pero antes de que algún analista sugiera “agresividad” o “enloquecimiento” en el comportamiento de Beiras, que tenga muy en cuenta la forma en que abandona el parlamento: abre la puerta, encuentra a una mujer al otro lado, y pese al acaloramiento, le cede el paso. Si alguien estuviera a punto de perder los papeles y comportarse como un primate (lucha a cuerpo), tampoco se acordaría de ser un caballero.

Teatro Últimamente el postureo de las nuevas hornadas lo pervierten todo. Por ello, este episodio podría catalogarse también de teatro. Si fuera así -algo que por su comunicación no verbal descarto totalmente-, nos hemos perdido a un fantástico actor.

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