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El nuevo corte de pelo de Hillary Clinton vaticina su candidatura

Desde sus tiempos como primera dama, la ex secretaria de estado de EEUU está condenada a que cada pequeña modificación en su peinado tome relevancia en el plano político. Por eso, el hecho de que Hillary Clinton lleve ahora el pelo otra vez corto es una muestra irrefutable, según los medios americanos, de que luchará por ser la candidata demócrata a las elecciones presidenciales. Al debate sobre el cabello de Clinton también se ha sumado el diseñador Óscar de la Renta que ha declarado que los famosos coleteros que lucía la secretaria de estado se debían a que por seguridad no podía acudir a ninguna peluquería en sus viajes internacionales.

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El nuevo corte de pelo de Hillary Clinton, muy tendencia esta temporada, seguramente ha sido creado por su estilista francesa.

Kate: «No, ¿esa soy yo?»

A juzgar por la expresión de la duquesa de Cambridge parece que una de sus réplicas en muñeca tipo Barbie no le agradó lo más mínimo. Fue ayer durante una visita en su gira por Escocia cuando una niña le mostró orgullosa su Kate Middleton de juguete. La esposa del príncipe Guillermo al ver aquello no pudo reprimir ni su gesto ni sus palabras de espanto: «No! Oh no, ¿esa soy yo? ¿Se supone que debo ser yo? ¿Mi cabello realmente luce así?». Menos mal que la niña, propietaria de la muñeca de plástico, calmó a la duquesa al asegurarle que era mucho más bella la versión original que la copia.

El abrigo rojo que lució Kate era de Armani. También, como en cada una de sus visitas a Escocia, decidió tener un detalle con las tradiciones y apostar por una bufanda tartán.

La muñeca que indignó a Kate.

 

Las «indemnizaciones en diferido» hacen mella en la piel de Cospedal

En mi opinión, María Dolores de Cospedal es una de las políticas más guapas del panorama político español. Incluso, quitando la moda de los broches XXL, viste bien y acorde. Sin embargo, desde «las indemnizaciones en diferido» a Bárcenas que la secretaria general del PP no levanta cabeza. El cansancio se está empezando a manifestar en su piel en forma de manchas e hinchazón de ojos. No sé yo, pero antes de un envejecimiento prematuro del cutis, más valdría volver a la oposición. ¿No?

Fotos de este mismo fin de semana.

 

El haberse oscurecido el cabello tampoco ayuda. Los reflejos rubios le aportaban mucha luz.

Beppe Grillo, neomoda

Me preocupa que periodistas y analistas españoles no paren de repetir el parecido entre el italiano Beppe Grillo y el gallego Xosé Manuel Beiras. Porque a mi modo de ver (quizá tenga que ir al oculista) en poco se asemejan.  Quizá el parecido lo encuentren en su cabello blanco a lo Zeus, a su edad madura,  y a su gran complexión corporal. Más allá de ahí, no encuentro coincidencias. Porque la ropa informal, aunque no sea la propia del político oficial (gracias a Dios), poco tiene que ver: uno va de currante (dejadillo) y el otro de bohemio (desestructurado). Y créanme,  no es lo mismo.  En cuestión de estilo, se nota quién es el cómico y quién el profesor.  Y eso no es bueno ni malo, es «diferente». Adjetivo que algunos siguen temiendo como al diablo. Hoy, día de elecciones en Italia, los medios se refieren a la «antipolítica» y «antimoda» de Grillo como del apocalipsis. Y digo yo, si el antiguo sistema está acabado y aspiran a representarlo trajes como los de Berlusconi, no será tiempo de cambiar las tendencias: neopolítica, neomoda.

A Evo Morales no se le arruga la camisa

Dos expropiaciones en quince días… Si Cristina Kirchner se puso torera para hacerlo con Repsol YPF, el presidente de Bolivia recurrió a «sus mejores galas» con Red Eléctrica Española: traje oscuro de dos piezas con aplicaciones de color café de inspiración Tiwanakota y camisa cuello mao también con detalles indígenas bordados en puño y pecho. Un estilismo que seguramente pertenece a su diseñadora de cabecera, Beatriz Canada Patiño (compatriota afincada en Nueva York y pionera en el uso de camélidos para sus creaciones) y que cuesta un riñón y medio (no, él no acude al outlet de nuestros queridos mandatarios). Pero aún así,  la indumentaria de Morales sirve para que los españolitos lo infravaloremos (como si la diplomacia nacional pudiera dar lecciones estéticas a nadie).  Ya lo hicimos en su primera visita a nuestro país (2006) cuando se reunió con el rey y Zapatero vistiendo una chompa (jersey de rayas de fibra de alpaca mundialmente conocido desde ese día). Su atuendo se nos antojó una falta de respeto hacia nuestras costumbres (comprensible) pero que para él y para su pueblo significó no ceder ni avergonzarse de su propia y rica cultura. Como bien nos disculpó José Saramago ante la polémica surgida por la indumentaria de Evo Morales, todo se debe a  «la soberbia estúpida de los pueblos civilizados». Evo Morales (al igual que Hugo Chávez o Rafael Correa) será un populista y se le podrán criticar mil historias, pero a él no se le arruga la camisa.

Nadie puede negar que el atuendo es coherente con su ideología, su contexto y su personalidad. Hasta la expropiación, según el gobierno español, no es una amenaza.

 

De la ya conocida como la "chompa de Evo" se han vendido miles de copias a través de Internet.

 

A veces, se enfunda una chupa. También con pieles de su país. Eso sí, su ropa, por la calidad de los tejidos, no está al alcance de cualquiera.

 

Sin miedo a nada, si hay que bailar con las cholitas se viste para la ocasión.

 

Y así uno consigue que Barbie también se vista de cholita.

Incluso en 2007, el traje ceremonial que utilizó el día antes de jurar la Presidencia de la República se convirtió en patrimonio cultural. El gorro con los cuatro puntas que señalan los cuatro puntos cardinales, la túnica multicolor y el bastón de mano tallado con cabezas de corderos e incrustraciones de oro, plata y otros minerales de diferentes zonas de Bolivia.