Merkel sufre a Pablo Casado

Quién sabe qué lindeza pudo verbalizar Pablo Casado mientras acompañaba su gracia con un gesto bravucón de machito ibérico (movimientos enérgicos con las manos a la altura del pecho, gesto muy parecido al del resto de primates alfa cuando golpean su pecho y se expanden corporalmente, como tomando un espacio y conquistando más territorio del que le pertoca para darse una importancia y protagonismo que nadie que estuviera seguro de sus capacidades de liderazgo, diplomacia o seducción precisaría) y se le escapaba el ademán de chuloplaya (labio levantado por uno de los extremos mientras sonríe en plan «como me gusto»), para agraviar a Angela Merkel en el primer minuto de su reunión…  SEGUIR LEYENDO 

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Sí se puede gobernar por Skype

«Imagínese que yo estuviera ubicado en Lisboa. No se puede ser presidente de una comunidad viviendo en el extranjero», sentenció hace unos días Mariano Rajoy sobre la posibilidad de que Carles Puigdemont sea president desde Bruselas. Lo dijo él, el presidente español que se pasó una legislatura gobernando a través de un plasma. «Con todo mi respeto, no se puede gobernar por Skype», coincidió educada pero sorprendentemente Gabriel Rufián. La sorna del diputado de ERC, que parlamenta a golpe de tuit, se la rió y recogió el programa Al Rojo Vivo (La Sexta) que conduce Antonio Ferreras, padre entregado al periodismo y que durante el procés ha criado a sus hijos por FaceTime. Hasta José Montilla, president al que sería prácticamente imposible recordar si no fuera por la interpretación de Sergi Mas en Polònia, también defiende que «això (governar Catalunya) s’ha de fer des d’aquí».

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Los colores de Europa

Angela Merkel necesita energía extra y, al collar de piedras ámbar que suele protegerle, le sumó ayer en Bruselas el naranja de su chaqueta tres botones. Hollande, por su parte, consideró más apropiado pasar del azul oscuro al negro en su corbata.  Otro que también se dejó llevar por el pesimismo fue Elio Di Rupo que cambió su pajarita roja por la morada.  El nuestro, Mariano Rajoy, llegó con su chaqueta repelente (de momento, que se sepa, solo repele el agua pero quién sabe…) y  ¡lazo nuevo!

Y en Bruselas, tocó el azul

Acabo de ofender a alguien del PPC (no recuerdo el nombre) al decir en un programa de radio que Mariano Rajoy no se cree presidente del gobierno y no cumple con ninguna de las cualidades que se le exigen a un político: seguridad, seriedad y cercanía. A mí el asunto, lejos de gustos ideológicos, me resulta evidente: el jefe del gobierno español no viste acorde con su cargo (es más, él mismo reconoce que su apariencia le resulta indiferente) y que no posee ningún estilo (personalidad). De todos modos, acabada mi intervención radiofónica, conecto para seguir la cumbre informal en Bruselas y descubro esta estampa.

 

Bueno, ya llevamos cinco días seguidos con la chaqueta tres botones de Merkel en colores pastel (¡parece que el enfermo terminal, el capitalismo, está estable!). Hoy ha tocado el azul cielo. Mariano Rajoy intenta meter sus insulsas gafas (no se perciben) en el meollo, pero la canciller alemana, Hollande y Monti parece que lo ignoren (será por el idioma, claro).

Que se mueran los feos

Como muy bien decía mi abuela: “Ni guapa ni fea, del montón.”  Las guapas por ser guapas y las feas por ser feas lo tienen complicado en un mundo tan machista como éste. Y si no, que se lo pregunten a Catherine Ashton, la nueva súper-ministra de Exteriores de la UE.

“Ayer por la noche, los periodistas británicos en Bruselas seguían luchando, bajo un cierto shock, por encontrar un sentido a la estrategia de su Gobierno en la elección de una desconocida sin experiencia para el poderoso puesto de súper-ministra de Exteriores de la UE . Pero, además de su currículo, uno de los comentarios en los pasillos, en las salas de prensa y en las de reuniones, era el aspecto de Lady Ashton, que se sale de los cánones actuales de belleza”, narraba hoy María Ramírez para El Mundo.

Sobresaltada también por el titular –“La Ministra fea”-, no he podido evitar estudiar el texto. Y pese a mi asombro inicial, no es de extrañar que el anuncio de los dos nuevos líderes de la Unión –el de Ashton y el de Herman von Rompuy como presidente del Consejo-  haya derivado en lo que ha derivado. Mientras que el belga parece ser que no tiene ninguna experiencia, la inglesa, además de no poseer un currículum demasiado desarrollado, es mujer y “fea.”

Y es que la paridad es lo que tiene: mete a mujeres tontas y feas por todas partes.  Por mi parte, se me ocurren hombres muy poco agraciados e imbéciles de remate, pero se conoce que a éstos no los ve nadie. Pese a todo, la crónica de la periodista de El Mundo concluye así: “¡Es una broma!, repetían indignados los periodistas británicos, que de pronto ayer deseaban que Javier Solana se quedara en el puesto. Es cierto que el ex ministro español hubiera necesitado una buena hidratante hace unos años y un asesor de estilismo, pero para qué negar, que sus sonrisas y su sabiduría se echarán de menos.”