Respuesta a Alfons Godall

Disculpas Antiguamente, existía una bella costumbre que consistía en regalar flores a la persona que habías ofendido. La entrega de la flor (delicada y vulnerable) representaba la empatía hacia la sensibilidad y el dolor que, consciente o inconscientemente, se había provocado en el otro (no volveré a dañarte). Aunque se agradecen las disculpas, entienda que no me parezcan del todo sinceras. Inténtelo regalándole una rosa blanca (amistad) a la joven que aparece en la fotografía que retuiteó (por cierto, me encantó el vestido de flores y la rebeca de punto que ella vestía), al resto de féminas cupaires (servirá con una flor para toda la formación) y a los varones de la CUP (tranquilo, a diferencia de usted, ellos poseen inteligencia emocional y una rosa no les resultará una “mariconada”). Después, pruebe a pedirle perdón también a las personas que lo aguantan diariamente y a las que, aunque no lo crea, también ofendió con su comentario: principalmente, a su mujer (si aún la tiene) y a sus hijos (recalcándoles que no sigan su ejemplo).

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Feo Ahora que está tan de moda, le recomiendo que empiece a leer a Kant (le iba a decir que se lo pidiera a los Reyes Magos pero me temo que este año le toca carbón y no del dulce) a ver si solucionamos algo de lo suyo. Defendía el filósofo alemán que lo opuesto a lo bello no es lo feo, sino “lo que causa disgusto”. Porque la fealdad, se lo aseguro y bien lo sabrá usted también, puede resultar muy atractiva y bella. Así que, el concepto de fealdad es tan subjetivo como lo es el de belleza. Y en estas, a mí me puede resultar feísimo (por no decir otra cosa) que alguien haya tenido una cuenta de hasta 5.1 millones de dólares sin declarar en Suiza y, en cambio, a usted el mismo hecho se le antoje encantador. Pero después de tantos años estudiando sobre hedonismo, permítame que sea yo la que decida, y no usted, qué es feo. Y la primera lección que debo darle, si es que usted no aprendió educación o no le dieron suficiente cariño durante su infancia, es que las personas (ni ningún otro ser) pueden ser feas. Feas y viejas son las cosas, las actitudes o las situaciones; jamás el físico de una persona.

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Por ejemplo, esa bufanda no es que sea fea.; es horrorosa. Y nunca se pone uno cremallera debajo de una americana formal.

 

Protocolo revolucionario Me temo que el protocolo al que usted pretende referirse está reñido con la mala educación. Y tanto moral como estéticamente, deja usted mucho que desear. Pero voy a lo esteta, de lo demás ya se ocuparán los de arriba… Enfundarse un traje y atarse una corbata con la absoluta desidia que lo hacen hombres como usted, no es cumplir con el protocolo, desengáñese. Lo que hace usted es seguir al rebaño y maltratar el estilo clásico a diario. Porque ese uniforme que defiende, hace años fue tachado de “feo, indigno, irrespetuoso, grotesco, carnavalesco, infame…” y todos los adjetivos que se le puedan llegar a ocurrir para definir la estética actual de la CUP. Entonces, durante la Revolución Francesa, sólo lo defendían los sans culottes (los revolucionarios). Fue la burguesía la que finalmente, después de Napoleón, se adueñó de ese estilismo y lo impuso como la única vestimenta diplomática y capitalista. Obviamente, por coherencia (le invito a que empiece a familiarizarse con el término), la CUP no quiere, no debe y no puede acatar esa estética porque a usted y a cuatro primitivos más se les tercie. La evolución (indumentaria, cultural, social, económica, laboral….), no lo olvide, le pertenece a la izquierda (la izquierda de verdad, no pseudoderivados). No venga usted a dar lecciones de saber estar. Porque un anarquista, higienista, de principios del siglo XX le daría a usted y a todos los que se mofan de la CUP diez mil vueltas de estilo y protocolo.  Y le informo que la suciedad (y no me refiero a la corrupción) está mucho más impregnada en los partidos tradicionales que en la CUP.

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He repasado todas las fotos que aparecen de usted en google y aún no he encontrado ninguna en la que cumpla con el protocolo que supuestamente defiende. No sabe atarse la corbata, ni se abrocha la americana cuando está de pie, los puños de sus camisas no respetan o superan los 2 cm reglamentarios…

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Burgués Sepa que este es el tuit, de toda la serie, que más me molestó. A principios del siglo XIX tuvo lugar la Gran Renunciación Masculina: los hombres renunciaron, por primera vez en la historia, a lucir bellos. Adoptaron una estética sobria y austera. Su capital, desde entonces, ya no lo reflejaría su indumentaria sino que lo harían sus posesiones (esposa, hijas, amantes…). Obviamente, este hecho provocaría más tarde la ira del movimiento feminista. Pero así como la corriente feminista británicogermana decidió emular al hombre y renunciar a explotar su belleza; el feminismo galo y latino convino que la renuncia del hombre a su belleza lo único que había provocado era el empoderamiento de la mujer y que jamás prescindirían de ese gran privilegio. Así que esto no es cuestión de clases sociales (burgueses/obreros), ni siquiera de ideologías (izquierda/derecha). Esto es una clara indicación de una sociedad enferma y acomplejada por el machismo. Sea como sea, su patético comentario lo único que promueve (aunque espero que ya no) es que muchas mujeres se avergüencen de su belleza y feminidad; cuando lo que debería suceder es que a usted y a tod@s los que retuitearon, aplaudieron y apoyaron ese tuit se les cayera la cara de vergüenza.   

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PD. Aquí, mi agradecimiento a todos los que habéis leído y compartido este post. ¡Gracias! Gràcies!  

 

 

 

 

 

PEDRO SÁNCHEZ (PSOE) SE REUNE CON MILITANTES PSN EN PAMPLONA

Que se mueran los feos

PEDRO SÁNCHEZ (PSOE) SE REUNE CON MILITANTES PSN EN PAMPLONAOtra vez, el aspecto de un candidato centra el debate político. Pedro Sánchez, apodado “el guapo”, ha recibido los mismos ataques injustificados que otros representantes públicos por el hecho de haber sido bendecido con un físico agraciado. Y como en todos los demás casos, resulta curioso observar que los comentarios más maliciosos provengan de sus propios compañeros de partido. ¿La belleza está reñida con el liderazgo o es que la envidia también afecta a la casta política? BSO Que se mueran los feos

Recuerdo un estudio que se hizo con bebés que demostraba que los recién nacidos, a pocas horas de llegar al mundo, ya se sentían más atraídos por los rostros que su entorno (sociedad) inmediato consideraba bellos. Y aunque sepamos que la belleza es algo totalmente subjetivo, es cierto que la energía (seguridad) que desprende el que se considera bello es mágica y hace guapo al más feo. No obstante, en determinadas situaciones el atractivo puede llegar a resultar perjudicial. Y por la cantidad de descalificaciones que en política se han oído siempre del que luce con encanto (y
me remonto a la Grecia de los sofistas), cualquier diría que la gobernabilidad de un territorio sea incompatible con la belleza de su líder. Así que aunque los prejuicios sean políticamente incorrectos (rubia, tonta; guapa, tonta; presumido, tonto; sonriente, tonto…), al final son los que nos guían. En la carrera por representar a los socialistas galos en las presidenciales de 2007, los aspirantes masculinos no dudaron en tratar de desacreditar a Ségolène Royal basándose únicamente en su apariencia: “Las presidenciales no son un concurso de belleza” y “no podemos reducir las elecciones a una pugna por ver quien lleva el mejor look”. Edu Madina, hastiado lógicamente de que le recuerden el sex appeal de su rival y, todavía peor, de que le recriminen la ausencia de toda sensualidad en su ser (consejo gratis: debería dejar de vestir como un adolescente. Se puede ser moderno y jovial sin parecer Daniel el travieso en plena pubertad), no debe caer en el mismo error que sus camaradas galos cometieron con la actual ministra de ecología de François Hollande (una bestia que de tanto andar con bellas dejó de comer chocolate para instalarse en el Elíseo).

En Chile, acusaron a Camila Vallejo de poseer una belleza endemoniada. De Adolfo Suárez se repitió hasta la saciedad (hasta hacerse verdad) que ganó las elecciones gracias al voto femenino. Los responsables de campaña del PSOE, retiraron los carteles electorales de Trinidad Jiménez vestida con una chupa de cuero por considerarla “demasiado guapa”. (…)

 

 

ségolène royal      suarez    camilavallejo

 

Demasiado bueno para ser verdad

Dicen que los prejuicios y clichés nacen siempre a causa del miedo y el temor que nos produce lo desconocido. Quizá la intransigencia política con la belleza tenga más que ver con el hecho de que la perfección hace poco creíble al candidato. Por eso, nos hicieron partícipes de que Kennedy tenía una pierna más corta que otra o que Barack Obama tira los calcetines al suelo cuando se mete en la cama. Vamos, una forma sutil de decirnos que pese a la imagen idealizada como presidentes de EEUU, eran de carne y hueso. Y eso que los americanos, norte y sur, como nos llevan años de luz de ventaja en comunicación política no verbal andan ya más acostumbrados a mandatarios de portada de dominical; pero aún así, ¿a quién no le crea desconfianza, en los tiempos que vivimos, algo que reluce en exceso? El presidente mexicano Peña Nieto, con su tipín tan medido, lo tendría complicado en España. Y no es una suposición porque ahí tenemos el ejemplo de lo que le costó llegar a la Generalitat de Catalunya al president Mas. Caricaturizado como el príncipe de Shrek (guapo: malo), el líder de CiU poseía una imagen demasiado americanizada para el electorado catalán; ahora que lleva las gafas y se está quedando calvo, mucho mejor. Por esta regla de tres, pensaréis muchos, Miquel Iceta arrasará en las próximas elecciones. Tampoco es eso, a los de belleza despistada se les exige, por lo menos, unos mínimos de elocuencia y arte en la oratoria (no me preguntéis por el caso de Rajoy, ahí aplicamos otra regla: de lo malo, lo mejor -¿o era lo peor?- ).

Por no alargarme más, no condenemos a la belleza en política. De momento, ya nos han ofrecido mucho más de lo que cabía esperar de la clase política actual;)  

kennedy  obama

peñanieto  mas

 

Los secretos de belleza peor guardados

Recomiendan los catalanes que para una saludable memoria hay que comer “cues de pansa”. En el caso de los ayudantes de Gordon Brown tendrán que comprarlas a kilos. Cada vez que salen de casa con una capeta “top secret”, la extravían;  la última poseía los trucos de belleza del primer ministro inglés.

Según revela hoy el diario The Sun, un ayudante del primer ministro británico Gordon Brown se olvidó en un taxi londinense una mochila con diferentes documentos; entre ellos, uno que describe los secretos del maquillaje del mandatario. La nota detalla los trucos que los asistentes de la residencia de Downing Street utilizan en distintas zonas del rostro del dirigente laborista: entre ellas, una espuma para darle cierto brillo, y otros mejunjes y polvos.

Pese a que un portavoz de Brown ha restado importancia al episodio alegando que todos los políticos se maquillan antes de intervenir en la televisión, el suceso se ha convertido en la anécdota de la jornada.

El documento señala que la rutina de maquillaje del primer ministro incluye la aplicación de una base y de un delineador de ojos -otra cosa es que con ello se obtengan resultados positivos-. Los secretos de belleza del político laborista incluyen también instrucciones para el uso de los productos. En el texto extraviado, los asesores recomiendan “extender bien” las cremas o que el maquillaje deba aplicarse “de manera uniforme. Como pintando una pared”. Además, aconsejan que también se maquillen “las orejas” para que no haya contraste.

The Sun
recuerda también que las cuentas de Brown nunca especificaron gastos en cosméticos.