La moda reniega de Ann Romney

Cada vez que Michelle Obama cambia de look es noticia. A sabiendas de que todo lo que se pone se convierte en oro (en pocas horas se agota el modelo en cuestión), las agencias de prensa de las firmas se afanan en comunicar a los medios de comunicación que el diseño les pertenece. Pero en el caso de Ann Romney no ocurre lo mismo. Podría pensarse que, de momento, no goza de la popularidad y el atractivo de la figura de la actual primera dama estadounidense, pero eso no tendría por qué eximir a los diseñadores de aprovecharse de las apariciones de la esposa del candidato republicano para publicitarse. Por eso, la posible explicación al silencio de la moda respecto a Ann Romney que más consistencia -y morbo- está generando es la que tiene que ver con un complot de Anna Wintour. Según esta teoría, la directora de Vogue, entregada totalmente a la causa demócrata, podría haber amenazado y pactado con sus anunciantes que no dieran soporte a la aspirante republicana. Aunque tampoco creo que le haya costado demasiados esfuerzos convencerlos, la mayoría de diseñadores son más bien de izquierdas.

Romney no se conforma con el rojo, también quiere el azul

A juzgar por su corbata rayada en rojo y azul, Mitt Romney buscaba, en el último cara a cara de las presidenciales estadounidenses, el favor del voto demócrata. Barack Obama ciertamente no aspira ya a convencer a ningún republicano, así que el azul primó en su lazo.  Con respecto al estilismo elegido por sus respectivas esposas, ninguna de las dos me convenció. Y aunque bien me pese, si debo elegir a una, el Oscar de la Renta  de Ann Romney me gustó algo más que el diseño de Thom Brown que lució Michelle Obama.

La reina Michelle Obama

Si la figura de la primera dama se ideó en EEUU para competir con las soberanas europeas, Michelle Obama no es solo la actual monarca. Esta noche ha demostrado con creces que es la mejor reina que ha tenido hasta el día de hoy EEUU. Apabullántemente cómoda y relajada se ha mostrado la esposa del presidente Obama durante su discurso en la convención demócrata ante una masa enfervorecida con ella que no ha parado de jalear su nombre, confesarle su amor y (a sabiendas que sería el vestido el que finalmente decidiría el duelo con su adversaria Ann Romney) alagar la elección de su atuendo. Un modelo nada pretencioso (a diferencia del precioso Óscar de la Renta rojo intenso (1900$) que lució la esposa del candidato republicano la semana pasada) en gris y rosa, hecho a medida por  la diseñadora neoyorquina Tracy Reese (aún no tengo el precio exacto, pero sus diseños suelen rondar los 400$). Pero además de la sutileza con la que quiso evidenciar las diferencias entre una first lady republicana y una demócrata, Michelle Obama dejó claro que su estilo es inimitable. Atreverse a desnudar sus hombros tonificados y fuertes y apostar por creadores poco convencionales (María Pinto, Peter Soronen, Feith Tracy, Narciso Rodríguez, Takoon…) son solo dos de las aportaciones estéticas que la han convertido en la más innovadora de las primeras damas de la historia. Eso y, también, por supuesto, pisar con los pies en la tierra y recordar a qué partido defiende y en que siglo está: los zapatos los compró en su tienda online preferida, J. Crew (257,80 euros).

 

Ann Romney le dice «no» a Vogue por apoyar a Obama

La aspirante a primera dama republicana ha sacado las uñas. Aunque empezó nerviosa su discurso en la convención republicana que se celebró esta semana, la confianza y fuerza que le otorgó el vestido rojo de Oscar de la Renta (1.900 $) parece haber hecho efecto. Según recoge la prensa estadounidense hoy, la esposa de Mitt Romney se ha negado a aparecer en un reportaje de Vogue ya que la directora de la prestigiosa revista de moda, Anna Wintour, es una demócrata declarada y comprometida. De hecho, hace unas semanas, Wintour recaudó 500.000 dólares para la campaña de Barack Obama en una cena celebrada en casa de la actriz  e icono de moda Sarah Jessica Parker. Aunque la candidata a first lady republicana quiera hacerse la difícil con Vogue, lo tiene francamente difícil. Basta ver el Diablo viste de Prada para comprender que Wintour domina el mundo.

Las candidatas republicanas a first lady

Las próximas elecciones americanas se decidirán, más que nunca, por la percepción que las futuras primeras damas sepan ofrecer de sus maridos. Por eso, no es casualidad que los distintos candidatos republicanos hayan lanzado diversos vídeos en los que sus esposas tratan de convencer al votante de lo magnífico que es su chico. Cada una con su estilo, pero el pelo oxigenado y la piel pálida  parece ser un requisito indispensable en las conservadoras para poder enfrentarse a Michelle Obama.

A sus 62 años, Ann Romney -esposa del ex gobernador de Massachusetts- con su estilo casual chic (blusas y faldas con pequeños detalles estampados) trata de humanizar a Mitt Romney que sigue pareciendo una persona fría, distante y totalmente alejada de las preocupaciones de la clase media. El argumento más poderoso para la pareja son sus 42 años de matrimonio.

Porque precisamente de estabilidad no puede presumir uno de los adversarios de Romney, Newt Gringrich. Su tercera esposa, bautizada como la Dama de Hielo (es la que más miedo da), fue su amante durante 6 años. Anteriormente, también fue infiel a su primera esposa con la segunda. Así que Callista Gringrich (45 años) intenta convencer a un electorado ultra católico de que las fechorías de su marido son cosas del pasado. Su corte de pelo -una especia de casco- está siendo bastante imitado. Le gustan los colores llamativos y su marca de cabecera es Tiffany: allí la pareja tiene una línea de crédito de 500.000 dólares.

 

Por su parte, Karen Santorum (esposa de Rick Santorum, el de los chalecos, y madre de 7 hijos) asegura que el espíritu santo habla a través de su marido. Su estilo modesto dice que lo consigue comprando en los hipermercados…