Los Reyes Magos

Circula estos días un mensaje de Whatsapp, con mucha sorna, que alerta de que los catalanes, al habernos portado tan mal en 2017, nos quedaremos sin reyes este año… Entiendo que la profecía no afecta a Barcelona. En redes sociales y en algunos medios de comunicación, sabrán que desde el día de Navidad nuestra ciudad se ha independizado de Catalunya y forma parte de Tabarnia…

Una piensa mal y considera que todo forma parte de un maléfico plan para complicarle aún más el camino a los reyes. Si el reto de que un afgano, un iraquí y un iraní crucen fronteras desde Oriente -a lomo de un camello y cargados de sustancias misteriosas-, no es ya hoy un imposible en nuestros días; que lo hagan siguiendo una estrella amarilla crea ciertos recelos entre el bloque del 155. Ríanse, pero el día de Fin de Año la regidora de Ciutadans de l’Ajuntament de Barcelona, Sonia Reina, se quejaba porque en la calle Marina se habían colocado “papeleras separatistas” que finalmente resultaron ser basuras de reciclaje para el plástico instaladas a lo largo del trayecto de la popular cursa dels Nassos que se celebraba esa misma tarde. SEGUIR LEYENDO 

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A años luz de Japón

El presidente del gobierno español ha recibido al primer ministro japonés, Shinzo Abe, en Santiago de Compostela. Junto a ellos, sus esposas. Y si en la tela y el patronaje de los trajes de los mandatarios se disimulaba la ausencia (española) o se destacaba el respeto (nipón) a la cultura indumentaria, en las primeras damas resultaba el hecho aún, si cabe, más evidente. Akie Abe, su blusa amarilla chillón y su zapato plano le han dado un repaso de estilo y frescura a Viri Fernández. Y es que la esposa de Mariano Rajoy, más que de guía turística, parecía que iba de madre de niño de primera comunión.

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Tardà le regala la camiseta amarilla a Margallo

Hace dos semanas entré en un supermercado y tropecé con una mesa repleta de camisetas amarillas. Al levantar la vista, caí en al cuenta que se trataba del uniforme que miles de catalanes utilizarán para reivindicar sus deseos independentistas el próximo 11 de septiembre. Pero pese a que la idea del metro -por aquello de que al contabilizar a los manifestantes siempre surgen polémicas- no está mal y que así deseen alejarse de la roja, el color es feo de narices. Quizá, por eso, Artur Mas ya haya advertido que no participará en la cadena, evitando así enfundarse tal desfavorecedor atavío (yo, aunque fuera indepe, tampoco me la pondría).

Sin embargo, Joan Tardà (ERC) no ha tenido tal efecto en cuenta cuando hoy se ha atrevido a obsequiar al ministro de exteriores con una de esas prendas. Lo que le faltaba a Margallo…., una camiseta amarillo pollo (¡arghhh!).

“Parchís, chís, chís”

“De colores, de colores se visten los campos en la primavera…” En la última rueda de prensa habitual después del Consejo de Ministros de cada viernes, comparecieron, además de la vicepresidenta, la ministra de fomento y la de sanidad. Mientras S3 lució un blazer oscuro con una blusa azul, Ana Pastor hizo lo mismo pero con una roja a juego con el floripondio (¡arghhhh!). Por su parte, y como es costumbre en ella desde que se convirtiera en responsable de sanidad, Ana Mato prefirió la americana verde  y una camisa blanca de cuello Mao. Y alguno dirá, “¡falta la ficha amarilla!”. Eso debió pensar también Fátima Báñez que al día siguiente eligió esta chaqueta para poder completar el tablero. Lo hubieran querido hacer adrede, y no les sale. BSO Parchis – Parchis – La cancion de…

Camisetas verdes y amarillas en el Congreso

Con tanta protesta, cada vez es más común que los políticos españoles (los de la oposición, claro) acudan al Parlamento ataviados con una camiseta. Hoy, en apoyo a los ciudadanos que se han movilizado para defender una sanidad y una educación pública, Cayo Lara y Gaspar Llamazares han lucido la verde y Joan Coscubiela, la amarilla.

Llamazares se la ha colocado encima de la camisa y debajo de la americana cuando ha llegado al Congreso (¡eso quita puntos, pillín!)

 

Cayo tampoco se ha quitado la chaqueta (¿miedo a que el fantasma de la Cámara Baja le recriminara su falta de decoro?)

 

Coscubiella ha hecho lo mismo con la versión catalana. La americana recuerda a la bata gris de mantenimiento o electricistas.