A Sota

Llevo días pensando en ti. La primera noche después de ver lo que te habían hecho, no pude conciliar el sueño. Abrazaba a Naya e imaginaba cuál hubiera sido mi reacción si a ella un desalmado le hubiera pegado un tiro por protegerme. Nunca sabes cómo podrías reaccionar en una situación de crisis, pero algo me dice que yo también hubiera acabado presa o muerta por defenderte y vengarte. Porque todos los animales -los no humanos, más- somos muy buenos hasta que nos tocan lo que más queremos. Y tú, Sota, debías ser lo más preciado de la vida de tu humano; como Naya lo es para la mía y, quizá, como vuestros humanos lo somos para vosotros, los perros. SEGUIR LEYENDO

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La ambigüedad de Ada Colau

La Ada Colau activista disfrazada de Supervivivienda para denunciar la especulación inmobiliaria; la Ada Colau con camiseta verde de la PAH que mira fijamente a cámara mientras un policía la desaloja; la Ada Colau desmelenada que “nunca entrará en política”; la Ada Colau que presenta la candidatura de Barcelona en Comú ataviada con una levita de inspiración militar y el pelo mucho más corto; la Ada Colau con un agujero en la manga del suéter con el que canta el pegadizo Run-Run; la Ada Colau con el blazer gris que llevó durante toda la campaña municipal; la Ada Colau con camiseta de rayas por la rodilla que viajó en metro para acudir a su primer día en el consistorio; la Ada Colau que se pasea en ropa holgada y amorfa calzando sandalias por el Ayuntamiento; la Ada Colau, con corte garçon y chaqueta de terciopelo dorada, que le pone ojitos al rey Felipe cuando éste le toma la mano para saludarla; la Ada Colau que viaja con fulares y zapatones con plataforma a Nueva York; la Ada Colau que, mientras estuvieron acampados los medios internacionales en la plaza Sant Jaume por el procés, no pierde un día de pelu para que cada mañana le den forma a las puntas de su media melena; la Ada Colau de blusa y americana con hombreras de señorona que exige a los del 155 que excarcelen al govern de la Generalitat para pedirles explicaciones…  SEGUIR LEYENDO

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La (des)unión de Colau y Collboni

Tu amig@, que la noche de fin de año lloraba como un desconsolad@ por lo sol@ que estaba mientras se le consumía la juventud y la copa, te anuncia que se casa. Así, de repente. Sorprendida por la noticia, l@ interrogas a lo Perales. Pero él/ella se hace el/la longui, no te quiere ofrecer más datos. Un “me caso y punto”, rollo “lo importante es que no me voy a quedar para vestir santos”. El día del enlace te presentas en el ayuntamiento y compruebas que aquella persona no es para tu amig@ y que seguramente, aunque ojalá te equivoques, esa unión no pasa de las siguientes Navidades. Ya en el banquete, cuando te acercas a felicitarl@, su gesto es de amargura (por no decir de asco). “Y ahora aguántal@ toda la Luna de Miel, ¿sabes?”, parece decirte. Y tú -una romántica de la vida, del amor y también de la política- te preguntas “¿y pa qué se habrá casado con él/ella?”En fin, ¿no deberían estar más controladas las uniones únicamente motivadas por conveniencia? ¿Ya nadie cree en el amor (ya nadie tiene convicciones)?

A ciegas Aunque exista un vínculo de amistad entre las dos partes, un acuerdo (profesional) se sella públicamente con un apretón de manos (seriedad). Con el intercambio de besos, la mujer suele quedar en desventaja porque el hombre (inconscientemente) tiende a proteger/dominar (Collboni toma a Colau por la muñeca = controla). La alcaldesa cierra los ojos (me entrego a ti a ciegas), mientras que el líder del PSC en Barcelona se muestra divertido (es el que está disfrutando más o prevé sacar más rédito de la situación y/o del pacto).

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Delatador atrezzo. Dos señales en la sala a cual más cachonda: 1) Un extintor para sofocar las llamas (la ingobernabilidad del ayuntamiento) y 2) un potenciador de sonidos (aún así, a la alcaldesa no parece haberle llegado la onda crítica sobre este acuerdo).

SEÑALES

 

Roja En ambas citas (la del anuncio y la de la presentación del acuerdo), Ada Colau apostó por un suéter rojo. ¿Guiño socialista, intento de recordar(se) que sigue siendo roja no como el PSC o exteriorización de la vergüenza que le provoca el pacto? Por su parte, Collboni se quitó la corbata (“ves, tú tranquila, podemos ser mega de izquierdas cuando nos los proponemos…”). 

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La sombra del poder. Evitar (y más en este tipo de acuerdos algo sospechosos) que se proyecten sombras…

(El que asoma por la puerta y os vigila inquisitivo, ¿quién es? ¿Vuestra conciencia?)

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Presentación muy deficiente. Más allá de 5º de EGB, ¿quién presenta un documento en un dossier de plástico? Te dan ganas de pillar un pilot rojo y empezar a tachar todo. La consistencia del acuerdo es proporcional a la del formato en el que se presenta. #madremía

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Pero tenía los pies cruzados… Sentarse con los pies cruzados debajo de una mesa equivale a cuando cruzamos los dedos detrás de la espalda o en un bolsillo. El lenguaje corporal de Jaume Asens, tercer teniente de alcalde, se compuso durante toda la rueda de prensa de gestos negativos y críticos (oposición rotunda al pacto con los socialistas).

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Tragarse la pena Si hay que fingir felicidad, es importante conservar el gesto de alegría (se sonríe con los ojos, no con la boca) hasta que ya estés a solas en tu despacho sin ninguna cámara que pueda captar la repulsión que se dibuja en tu rostro.

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El postureo de Parlon en LV

¿Propósito? Sólo el 7% del mensaje que recibimos está conformado por palabras. Todo lo demás (93%) es comunicación no verbal (indumentaria, lenguaje corporal, silencios, entonación…). Nuestra imagen (o 3 fotografías) dice más de nosotros que todo lo leído (suponiendo que los lectores, acostumbrados a 140 caracteres, seamos capaces todavía de soportar toda esa cantidad de contenido escrito y no optemos por quedarnos simplemente con el titular y los pies de fotos…). Una (buena) imagen vale más que mil palabras. Y en política, ese “buena” se refiere a que la imagen tenga un objetivo (transmitir seguridad, seriedad o cercanía). Esos posados “artísticos” (por clasificarnos de alguna manera) sólo podrían tener como excusa que la alcaldesa pareciera más próxima. Sin embargo, ya es una cualidad que posee y que si se exagera, como ha sido el caso, desequilibra (anula y desmerece) al resto de aptitudes que conforman el abecé de una imagen política positiva (seguridad y seriedad=credibilidad).  

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#CompiYogui No está practicando yoga pero por el grado de contorsionismo que adopta el cuerpo de la socialista lo parece. Y después de los mensajes de Letizia a su #CompiYogui, no sería el mejor momento para alardear de ello. Según aclara LV, Parlon reproduce los estiramientos que acostumbra a realizar antes de practicar running. #postureo

Pies de fotoCon ropa con la que utiliza cuando sale a correr“, dice el primer pie de foto… ¿Sale a correr descalza? ¿Con un trozo de gasa roja (guiño corporativo)? ¿Calzada con unos tacones de pulsera (cóctel) y las deportivas en la mano? Además, nos insinúan que Parlon posa resuleta porque hace años hizo cursos de interpretación… Ya en el segundo pie de foto, aclaran que “en su vida diaria, la alcaldesa combina habitualmente los tacones con las zapatillas para hacer deporte“…

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Folclórica Estéticamente, y aunque sea únicamente para posar, el combinar un zapato de tacón con ropa deportiva es de lo más choni. Me recuerda a aquellas folclóricas de los 90′ ataviadas con chándal, tacones de aguja y un abrigo de piel. #arghhhhh  #yosoyparlon

¿Por qué se presta? Ego. En política, como en la vida, el ego suele explicar la mayoría de errores.

Primeras damas En el caso de la mujer política (aunque también se pueda dar el fenómeno en algunos hombres), ocurre con demasiada frecuencia que anhelan ser (aunque sea simplemente por un día) primeras damas. El cometido de una primera dama (figura anacrónica sin ningún sentido en el s. XXI) era eclipsar con su imagen (demostrar el poder de su marido). Los medios de comunicación las han utilizado para llenar las páginas del papel couché. Por fortuna, desde hace una década, la mayoría de mujeres de los candidatos o líderes mundiales han desistido de esta función de mujer florero (entre muchas razones, porque trabajan y son independientes). Así que la prensa se ha ido a buscar otra presa: la mujer política. Y a muchas de ellas (normal) les seduce la idea de que las maquillen, las vistan y le hagan una sesión fotográfica en las que van a quedar “monísimas”. El inconveniente es que la publicación (normal) piensa en sus propios intereses (repercusión/ventas) y no en los objetivos, responsabilidad y representatividad de la política. El caso de Parlon no es el primero ni será el último.

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La postura de Ada Colau…

Pose de la alcaldesa de Barcelona esta misma mañana en comparecencia pública. ¿A qué crees que puede ser debida?

a) La ha poseído el oso Yogui.
b) Lo de sustituir las sandalias por unas bailarinas no le ha sentado bien.
c) Le ha entrado un #runrun
d) Todas las anteriores son ciertas.

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