El saludo en los tiempos del coronavirus

Los gobiernos europeos también instruyeron a la ciudadanía en su día ante la epidemia por tuberculosis haciendo que las personas dejaran de escupir y pasaran a sonarse en un pañuelo de tela y se lo guardaran. El gesto lo mantenemos desde entonces. Quién sabe si el coronavirus marcará el antes y el después del comportamiento no verbal social en general y el saludo en particular. SEGUIR LEYENDO

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Rufián, en Perpignan, Cornellà, Santa Coloma y Sabadell

Siempre hubo parsimonia en su discurso, pero desde que le dio por defender el tono moderado que ha-bla-por-sí-la-bas. Y claro, el mensaje se hace largo, espeso, pesado, cansino, eterno y cuando lo completa, ya caducó. Se dirige al oyente como si este tuviera alguna dificultad de comprensión y él se esforzara en aclarar que el hecho de haber abandonado todos aquellos credos que un día dijo defender no representa en su caso incongruencia alguna, sólo refinamiento y madurez intelectual. Con tal altivez (la de siempre, sólo que al principio tenía su gracia), lo mismo defiende que comprarse la ropa en Inditex no está reñido con criticar a Amancio Ortega o que hacerse fotos con simpatizantes de Vox o invitar a su programa a García Albiol no evita seguir luchando contra el facherío patrio. SEGUIR LEYENDO 

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Andrea Levy, los influencers y la incultura

«Menos influencers y más referentes». La petición de Bob Pop debería convertirse en ley. Me daría por satisfecha si por lo menos se aplicara en el mundo de la política. Por desgracia, la cosa no es tan sencilla. Porque la simpleza, mediocridad y egocentrismo de la mayoría que acaban ocupando y anhelando actualmente ocupar cargos de poder y representitividad institucional da para hacerse un perfil en Instagram y publicar a diario decenas de stories pero no para etiquetarlos de #eruditos en ninguna categoría, ni siquiera para la que fueron encomendados en su labor pública. SEGUIR LEYENDO 

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Aparentemente Anna Erra ha dicho

Tardamos entre 20 segundos y 4 minutos en juzgar a una persona que acabamos de conocer y con la que no hace falta ni que hayamos intercambiado palabra alguna. Y en general, juzgamos por las apariencias. De la información que nos llega del mundo, un 87% es visual. Mientras se acerca, quizá la distancia aún no nos haya permitido reconocer sus expresiones faciales, pero su estética (ropa, pelo, accesorios…) ya nos aporta muchísima información (hombre o mujer, clase social, estado civil, profesión, gustos musicales, ideológicos, procedencia geográfica…). SEGUIR LEYENDO 

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