Si los carteles del 21D importaran

Un cabeza de lista en prisión y otro, en Bruselas. Pero pese a la excepcionalidad, los carteles siguen siendo tan aburridos como de costumbre (hemos superado el siglo de la imagen, no impresionáis a nadie presentando una fotografía del busto más que reconocible de vuestro candidato). Y las polémicas sobre el diseño, tan absurdas: Els Comuns aseguran tener la exclusividad del degradado gráfico (en política, la ambigüedad). Si buscan originalidad e impacto en la cartelería, deben insertar en google “propaganda republicana Guerra Civil”. Triste que el pasado de este país, incluso gráfico, se antoje siempre tan actual. Del bloque indepe gana ERC; de los unionistas, C’s. SEGUIR LEYENDO

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La ambigüedad de Ada Colau

La Ada Colau activista disfrazada de Supervivivienda para denunciar la especulación inmobiliaria; la Ada Colau con camiseta verde de la PAH que mira fijamente a cámara mientras un policía la desaloja; la Ada Colau desmelenada que “nunca entrará en política”; la Ada Colau que presenta la candidatura de Barcelona en Comú ataviada con una levita de inspiración militar y el pelo mucho más corto; la Ada Colau con un agujero en la manga del suéter con el que canta el pegadizo Run-Run; la Ada Colau con el blazer gris que llevó durante toda la campaña municipal; la Ada Colau con camiseta de rayas por la rodilla que viajó en metro para acudir a su primer día en el consistorio; la Ada Colau que se pasea en ropa holgada y amorfa calzando sandalias por el Ayuntamiento; la Ada Colau, con corte garçon y chaqueta de terciopelo dorada, que le pone ojitos al rey Felipe cuando éste le toma la mano para saludarla; la Ada Colau que viaja con fulares y zapatones con plataforma a Nueva York; la Ada Colau que, mientras estuvieron acampados los medios internacionales en la plaza Sant Jaume por el procés, no pierde un día de pelu para que cada mañana le den forma a las puntas de su media melena; la Ada Colau de blusa y americana con hombreras de señorona que exige a los del 155 que excarcelen al govern de la Generalitat para pedirles explicaciones…  SEGUIR LEYENDO

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Ibas a votar a Iceta pero…

Llegas decidido al colegio electoral. Lo tienes claro: vas a votar al PSC. Iceta te cae bien, parece majo. Y dada la complicada situación que atraviesa Catalunya, crees que la centralidad de los socialistas (no votarías nunca a la izquierda, pero te incomodan formaciones de derechas como C’s y PP) hará que la cosa se estabilice y que el gobierno de Madrid se relaje.

Tomas la papeleta, la introduces en un sobre y esperas pacientemente en la cola para ejercitar tu derecho. Levantas la mirada de tu teléfono móvil cada vez que percibes que los que te preceden avanzan y, en una de esas, adviertes que la presidenta de la mesa y un vocal llevan un lazo amarillo en la solapa de su suéter y americana. Conoces bien su significado y sabes de compañeros, amigos y familiares que lo lucen desde hace más de dos meses; pero no le das mayor importancia a ese detalle estético. Sigues a lo tuyo, abducido por el universo paralelo que proporcionan las redes sociales donde la información, desinfomación y emociones exacerbadas (te amo u odio) campan a sus anchas acerca del candidato, líder y jornada electoral sin ningún tipo de filtro. Lamentablemente, se te acaba la batería y tienes que entretenerte con la anodina realidad. Tu mirada regresa al lazo amarillo que lucen las personas que en unos minutos recogerán tu voto y lo depositarán en la urna, pero entonces algo inexplicable sucede en tu interior. Esta vez, el lazo amarillo emana una serie de estímulos adoctrinantes hacia tu cerebro que te obligan a romper el sobre que sostienes en la mano. No sabes qué sucede. Intentas controlarte pero, sin saber cómo, brujería, abandonas la fila y corres a buscar otra papeleta con una lista de carácter marcadamente separatista que defienda la libertad de los presos políticos y condene el 155.

No existe ningún estudio tan específico (por no decir ridículo) que demuestre que la apariencia del presidente y vocales de mesa influya en nuestro voto en el último minuto. SEGUIR LEYENDO

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Tous, Santi Vila y otras joyas del procés

Hace más de quince años que en el sector de la moda y el diseño de este país (me refiero a los profesionales, a los que viajan como mínimo tres veces al mes a París, Milán, Nueva York, Amberes, Londres o Japón) se escucha la misma chanza: “Tous, la marca de los pobres”. Y es que el anhelado osito que Rosa Tous consiguió convertir en objeto de deseo entre las clases populares -obreristas (alienados en clase media) y nuevos ricos (alienados en nunca seréis clase alta)- copiando la cajita azul de Tiffany servía para detectar ipso facto la falta de gusto, carácter y conocimiento de sus clientes.

Hoy, debido a una cuestionable campaña de marketing -léase una falta de filosofía, ética y principios no sólo empresariales, también personales (más allá del mantra económico “lo que nos haga ganar más dinero)”-, llevar un producto de Tous es posicionarse políticamente con el unionismo y el 155. Así, este mismo lunes, cuando los reyes recibieron en el Palacio Real al presidente de Palestina, los medios de comunicación interpretaron los pendientes que colgaban del lóbulo de las orejas de Letizia como un guiño de apoyo implícito a la marca catalana que está tratando de desvincularse desesperadamente del independentismo y de todo lo que huela a secesionista por miedo a que la campaña navideña se vea afectada negativamente. SEGUIR LEYENDO

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Mira, capitalismo animal

A partir del 1 de junio de 2018 no habrá más calesas tiradas por equinos en el centro de la ciudad. Lo ha anunciado la tenienta de alcalde, Janet Sanz, en su perfil de twitter: “Barcelona es una ciudad amiga de los animales. Esta decisión encaja con el objetivo de la campaña Prou tracció a sang en contra de los caballos como transporte dedicado al ocio en Catalunya”. Pero la medida la toma el consistorio tras las protestas provocadas por el desplome en plena vía pública y posterior sacrificio del caballo Neret, de sólo seis años, en agosto de 2015.

En los últimos años, conforme la gente ha empezado a reconsiderar las relaciones entre humanos y animales, tales prácticas han empezado a recibir cada vez más críticas. De repente damos muestra de un interés sin precedentes por la suerte de las mal llamadas formas de vida inferiores, quizá porque estamos a punto de convertirnos en una de ellas. En el momento en que el hombre ha creído que domina la naturaleza, los animales han sido conquistados, esclavizados, tratados como rebeldes y diseminados por la fuerza. Han desaparecido los animales no humanos libres del sistema, igual que han desaparecido los animales humanos libres del sistema. SEGUIR LEYENDO

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