imagen 2011
Los lectores de Política y Moda escogieron al polític@ mejor y peor vestid@ de 2011. También, buscamos la mejor anécdota indumentaria y la imagen internacional más impactante. Conoce los méritos de nuestros candidat@s y a los ganadores de esta última edición.
POLÍTICO MEJOR VESTIDO
Alberto Ruiz Gallardón El alcalde de Madrid y diputado popular podría dar lecciones a muchos de sus compañeros de partido que se acomodaron en la dejadez del uniforme político. Con aspecto de empollón repelente, nunca descuida su imagen. Aunque algunos se empeñen en depilar sus cejas, éstas le aportan personalidad. El brillo permanente en sus zapatos también le da puntos para convertirse en el mejor vestido.
Alberto Núñez Feijóo El presidente de la Xunta vuelve a colarse en la lista de mejor vestidos. Su gusto –y el de su estilista- para actualizar el uniforme político con corbatas y camisas de colores alegres se lo merece. También por renunciar a una de las máximas de su partido: la gomina.
J.A. Duran i Lleida El portavoz de CiU en el Congreso es un clásico de las listas de los mejor vestidos. Impecable, presumido y coqueto, cambia de gafas para combinarlas con sus distintos estilismos. Además, lleva lo de ser calvo con mucho respeto y responsabilidad. Vamos, que acude al barbero periódicamente y nos evita ciertas estampas desagradables de pelos sueltos flotando en una cabeza poco poblada.
Iñigo Urkullu Según una encuesta de El Mundo, si las españolas tuviéramos una aventura con un político lo escogeríamos a él. La seguridad del gentleman británico que tan bien imitan casi todos los miembros del PNV encuentra en su actual presidente el mejor modelo. Ya sea con el jersey echado a la espalda de una camisa de cuadros o con un traje, Urkullu convence.
POLÍTICA MEJOR VESTIDA
Elena Salgado La echaremos de menos cuando hablemos de buenos estilismos políticos. A diferencia de la de la ex vicepresidenta De la Vega, la ministra de economía se puso Chula y no permitió que la feminidad quedara excluida de sus tareas sin perder un ápice de seriedad. Su estilo y su elegancia en el mensaje verbal y no verbal son indiscutibles.
Mª Dolores de Cospedal La ya conocida como “la manos tijeras” de la política nacional también se cortó la cabellera tras convertirse en presidenta de Catilla-La Mancha. La secretaria general del PP juega con ventaja. Su atractivo hace que cualquier pieza le quede bien y su estilo, que casi nunca desentone.
Sonsoles Espinosa La mujer del presidente Zapatero ha sido una primera dama del siglo XXI. Ha arropado a su esposo cuando lo ha creído imprescindible y lo ha hecho vestida impecablemente. Desde que en 2004 entrara en La Moncloa, el cambio ha sido espectacular. Aunque siempre se muestre rehacía a la política, sus vestidos en las recepciones de 2011 le han dado una candidatura a la mejor vestida.
Carme Chacón Aunque en su campaña en Cataluña como candidata del PSC se ha descuidado, lo cierto es que el trabajo que todo su equipo realizó para conseguir que la ministra de defensa pudiera llegar a verse como la primera mujer presidenta de España es digno de mención. La coqueta melena rubia, los traje sastre pantalón monocolor y su discreto maquillaje la convirtieron durante unos meses en la Hillary Clinton nacional.
POLÍTICO PEOR VESTIDO
José Blanco Al igual que Chacón, el ministro de fomento se afanó en adaptar su imagen por si encontraba algún apoyo para substituir a ZP. Se quitó las gafas, adelgazó y se puso una chaqueta de cuero. Todo por desprenderse de su imagen apolillada. Al final, su buena intención no sirvió de nada. Sigue siendo él.
Joan Laporta El ahora miembro de ERC, junto con Leire Pajín, fue la figura política del verano. Sus logros profesionales no tuvieron nada qué ver. Se equivocó con el accesorio. Hasta su considerable barriguita en bañador pasó desapercibida al descubrir que el independentista brindaba con “cava” Moët Chandon.
ERC Aunque ya hemos diseccionado a “uno de los suyos”, desde que apartaron a Joan Ridao de la cúpula, este partido necesita urgentemente la ayuda de un estilista. Que le recen a Josep Tarradellas o que apuesten por convocar un miss candidat@. Es imposible prestar atención a nada de lo que dicen con esas fachas. El abandono de la apariencia se interpreta como una falta de respeto hacia el votante. Quizá por eso estén perdiendo tantos.
Juan López de Uralde Como el líder de Equo sigue sin aclarar con qué ropa viste (si se trata de ecomoda), es poco probable que logre la confianza de nadie. Los náuticos y los polos no tienen demasiada pinta de cumplir con su política verde. La camiseta de franela blanca bajo la camisa de cuadros tampoco ayuda.
POLÍTICA PEOR VESTIDA
Ángeles González Sinde Insufrible. La ministra de cultura le ha hecho un flaco favor a la moda española. Si los modelos que ha paseado durante este año son la representación de la moda patria, que les retiren las subvenciones a los diseñadores nacionales inmediatamente. Sus excentricidades vuelven al cine, menos mal.
Leire Pajín Si durante la campaña de las generales había redimido sus errores estilísticos y se hablaba ya del “milagro Pajín”, su vuelta a las andadas nos ha hecho recordar sus peores momentos de este año. A diferencia de la mayoría, nunca criticamos su figura pero sí su falta de criterio para escoger sus estilismos y la talla de las piezas que se enfunda.
Alicia Sánchez-Camacho La líder popular catalana ha seguido abusando de prendas excesivamente ceñidas, nada recomendadas para la actividad política. Sus poses y gestos son bastos y sus opciones estilísticas no la ayudan a controlarse. La americana blanca podría andar sola. Aunque sus asesores se empeñan en domesticarla, ella se muestra desconsiderada con los consejos: “Chorradas como aclararme el pelo.”
Helena Rakosnik La mujer del presidente de la Generalitat de Catalunya tomó tras la victoria de su marido un protagonismo que no le pertenecía. Paseándose por pasarelas, eventos sociales y páginas de revistas hemos podido comprobar que el gusto y la discreción no son santo de su devoción.
ANÉCDOTAS INDUMENTARIAS
Ana Botella La posibilidad de convertirse en la alcaldesa de la capital o tanta laca en la melena le debe haber afectado a la cabeza. El pasado sábado acudió al partido de fútbol entre el Barça y el Real Madrid con un abrigo con cuello y puños decorados de pelo. Sea o no falso, la concejal de medio ambiente quedó retratada.
Mariano Rajoy “Vístase para el puesto que quiere, no para el que tiene”. Tal consejo no lo debió tener en cuenta el líder popular cuando este verano accedió a posar para la portada de una revista femenina en bermudas. Las piernas lechosas del nuevo presidente aún provocan pesadillas en muchos.
Alfredo P. Rubalcaba El empecinamiento de sus asesores provocó que la imagen del candidato socialista se debilitara por primera vez ante la opinión pública. Los tejanos, y menos los que recuperó del baúl de los setenta, no eran para Rubalcaba.
El Rey No ha sido un buen año para el rey Juan Carlos. Las gafas de sol no sólo ocultaron un golpe con una malvada puerta en su ojo izquierdo, también los achaques de la edad y los disgustos que conlleva el ser padre y yerno.
Elena Valenciano Fuimos los primeros en detectar que Elena Valenciano llevaba en el hombro un tatuaje de una mariposa chuchurrida. Nada acostumbrados a que los políticos se permitan este tipo de adornos, enseguida los más importantes medios nacionales se hicieron eco de la noticia.
IMAGEN INTERNACIONAL
El gobierno japonés La crisis desatada tras el terremoto y tsunami hizo que el gobierno nipón adoptara el mono de trabajo azul cielo de los técnicos de Fukushima como su nuevo uniforme político. Con el gesto quisieron dejar claro que ellos también eran un funcionario más al servicio del pueblo.
Angela Merkel La canciller alemana es la mujer más poderosa del mundo pero su feminidad nunca ha tenido cabida en esa posición. Un bolso naranja de Longchamp o sus chaquetas de botones teñidas de lila morgue son las únicas concesiones de color que le ha permitido a la crisis.
Elio Di Rupo Año y medio ha estado Bélgica sin formar gobierno. Pero su nuevo primer ministro ha llegado con fuerza, por lo menos si nos referimos a indumentaria. Sus pajaritas coloradas destacan entre tanta corbata desaliñada.
Kate Middleton Sólo ella puede enfundarse un lujoso vestido de novia de Sarah Burton para Alexander McQueen y después, a las horas, sustituirlo por un vestido de Zara, como si nada. La duquesa de Cambridge apuesta fuerte por la ropa low cost y aunque muchos de sus compatriotas no lo entiendan, es de agradecer que en tiempos de crisis los de arriba también se aprieten el cinturón.










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