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El pasmo de Soraya Rodríguez

Tal vez la noticia de la abdicación del rey la cogiera tan desprevenida que aún no se ha recuperado del susto. O quizás no se haya recuperado del batacazo electoral del PSOE. Pero ayer a Soraya Rodríguez parecía que se le hubiera congelado la cara (no se trata de un pantallazo para pillarle un mal gesto, estuvo así toda la comparecencia). Estoy convencida de que el efecto se lo producía el maquillaje, pero no descarto que algún tratamiento estético haya sido el culpable. Sea lo que sea, será mejor que no lo vuelva a hacer. Da mucho miedito, ¿no?

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Las europeas

Mis conclusiones estéticas de la campaña para las europeas, las encontraréis hoy en la revista Vanity Fair. Un repaso a los principales candidatos a representarnos en Bruselas: desde Cañete en bici, en plan Verano Azul, hasta la coleta de Pablo Iglesias. Espero que os guste. ¡Un abrazo!

 

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Debate a seis

debateaseisAl encontrarme ayer de viaje, me resultó imposible trasladar mis impresiones sobre el debate a seis en las redes sociales. Así que como de costumbre, trataré de plasmar a continuación mis observaciones sobre la indumentaria, la estética y la comunicación no verbal de cada uno de los aspirantes a representarnos en Europa.

SOSA WAGNER Puedo tolerar la pajarita de Elio Di Rupo porque suele ser siempre lisa (roja), pero ya si el estampado se complica en exceso… Y así estaba ayer el candidato de UPyD, excesivo. No es la pajarita a rayas azules y vainilla, no es el traje vainilla, no es siquiera el calcetín vainilla…, es pretender combinarlo todo y no saturar la pantalla y la retina del electorado. Aunque la intención sea llamar la atención, sería más conveniente centrase en un elemento en concreto. Me pasé todo el rato recordando la peli de Mary Popins, cuando el deshollinador baila con los pingüinos…

RAMON TREMOSA Aunque el nudo estaba bien hecho, la corbata era muy estrecha para el cuello italiano de la camisa blanca escogida. La alianza de oro se contrarrestó con tres pulseras de gomas que llevaba en la muñeca (si tenéis niños cerca, sabréis de qué os hablo…)

GONZÁLEZ PONS El popular, en cambio,  ni llevaba la camisa de su talla ni el nudo bien hecho y eso provocaba una marea de arrugas en sus prendas. Para alguien que tanto presume saber de comunicación, no entiendo que sostuviera un bolígrafo entre sus manos como recurso en su oratoria.

RAMÓN JÁUREGUI Como buen vasco, siempre impecable, salvo en lo de chupar la patilla de la gafa… Arghhhh…

WILLY MEYER Lo cierto es que no iba mal del todo. Camisa azul obrera, sin corbata,  y chaqueta (no era una americana, era algo más desestructurada)… Pero pese a que no se tratara de una americana, se le veía incómodo con ella. Aviso para los asesores: no sucede nada paranormal si el candidato (y más uno de izquierdas) acude a la tele en mangas de camisa (siempre que la camisa tenga una buena calidad). Además, el pantalón gris delataba que «la pseudoamericana» era una imposición de campaña electoral. Muy repeinado para ser él.

JOSEP MARIA TERRICABRAS  El de ERC, lejos del marrón y negro en el que se uniformaron hace unos años, fue el mejor vestido de la noche y sin tener que llevar corbata. La camisa blanca de algodón se notaba que era de excelente calidad. El corte de pelo y el afeitado, excelente.

 

 

 

 

 

 

 

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Cara a cara la saliva de Cañete y el flequi de Valenciano

Aunque durante la emisión del cara a cara entre Arias Cañete y Elena Valenciano ya fuimos comentando nuestras impresiones a través de Twitter, recojo en este post algunas anotaciones sobre la comunicación no verbal de los dos candidatos.

 

intercambio de colores corporativos Mientras la socialista sorprendió a muchos con una camisa azul klein -muy Europa- y reservó el blanco mujer política para los pantalones, el popular se anudó una corbata roja, tal vez para disimular.

no puedo quitar los ojos de ti En el caso de Cañete, la saliva que se acumulaba en la comisura de su labio era tan desagradable como hechizante (imposible perderle la vista a aquella babilla que en cualquier momento iba a salpicar a su rival o a la moderadora). Por su parte, el flequillo de Elena Valenciano distraía bastante cada vez que le tapaba o se le metía en el ojo.

distinguirse Si conviertes tus gafas en el símbolo de tu campaña, no te las quites para el cara a cara. Sé que no son unas lentes de cerca pero es que tampoco se entiende que Cañete se pasara toda su intervención leyendo (incluso, al final, en su mensaje de despedida, recurrió al papel para recordar el nombre de su formación). En Valenciano, el tono melodramático tan explotado por Carme Chacón no encajaba con la actitud chulesca que acostumbra a mostrar. Por suerte o por desgracia, conforme avanzaba el debate, regresó la fiera.

gráficos y cámaras El aspirante popular aburrió con los gráficos (por Dios, que estamos en el siglo XXI) y la socialista, al finalizar cada una de sus intervenciones, no podía evitar mirar a cámara para ver qué mona estaba.

 

 

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Una eurovisión del debate

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Los que ayer se tragaron el debate entre los cinco aspirantes a presidir la Comisión Europea y luego el cara a cara entre Arias Cañete y Elena Valenciano, coinciden en opinar que el formato del primero fue mucho más ameno (el hecho de que hubiera público, que participaran distintas formaciones y que se interactuara con las redes sociales fue decisivo). Pero además, en el debate televisado desde Bruselas resultaba fácil reconocer a cada uno de los candidatos. Y aunque el recurso identificador pudiera antojarse simplón (la de verde, de verde; el socialista, con corbata roja; el comunista, sin corbata…), para un evento como este en el que la mayoría de espectadores no reconocen a los candidatos -debido a que cada país tiene sus representantes-, la estrategia (aunque obviamente podría mejorar bastante) era adecuada.

Tsipras El griego fue fiel a su atavío habitual: sin corbata y con camisa azul obrera.

Keller Tiene unas rasgos faciales muy agradables y su sonrisa contagia optimismo. El blaser no es una prenda que acostumbra a lucir (prefiere piezas deportivas y desestructuradas) pero con ella restaba algo de «ingenuidad» a su discurso. Además de ir de verde, no llevaba casi maquillaje (ella se lo puede permitir). Sin embargo, quisieron remarcarle los pómulos y evitar los brillos con un colorete algo oscuro para su tono de piel (¡esperemos que el make up fuera ecológico!).

Schulz Por lo menos en apariencia, firme ejemplo de en lo que se ha convertido la socialdemocracia en Europa. Apuesta por un estilo clásico pero quitándole la elegancia a la ropa de antaño y estampando su huella desaliñada. Se cuelga la corbata roja para recordar sus siglas.

Juncker La insulsa corbata que portaba dejaba claro que no iba a aportar nada y así fue.

Verhofstadt El día antes había estado en Barcelona y se había reunido con Artur Mas. Por eso, era sospechoso que llevara la corbata preferida del president de la Generalitat. ¿Se la prestó como amuleto? Además de dejar claro que le conviene y mucho pasar por el dentista, en el mensaje final resultó excesivamente agresivo con sus gestos. Le favorece el pelo más corto.