Comunicación de crisis: la concreción

Como cuando llegabas a un examen sin haber estudiado y optabas por meter paja. Con suerte, pensabas, el profe desistiría de leerse las 17 páginas en las que no decías absolutamente nada y te pondría el cinco pelado para evitarse el insoportable sufrimiento de destinar tiempo a una causa perdida. En cambio, el día en que dominabas la materia, bastaba con la misma hoja por la parte delantera y 8 minutos de reloj para saber que aquel día habías estado brillante, de 10. SEGUIR LEYENDO 

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