Contracrónica de la Diada

No es la cantidad. Como cada año, y como en cada manifestación, baile de cifras sobre los asistentes. Un millón o 350 mil personas, según a quién le preguntes. Así como hay ciegos que logran ver nítidamente, tampoco hace falta ser ciego para estar ciego. A vista de humano que sólo quiere ver para después analizar y opinar con humildad (la objetividad no existe, a no ser que uno decida dejar de ser sujeto), mucha gente. O por lo menos, la suficiente para que nadie con un mínimo de inteligencia crea que ignorando la presencia (causa y mensaje) de la multitud (una parte importante de la sociedad) el problema desaparece. SEGUIR LEYENDO

 

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