Se va

Al final no se queda. Y aunque duela, es preferible. Quedarse porque sí (por dinero, los niños, porque España es indivisible…) no alberga grandes expectativas de futuro en casi ninguna relación (profesional, sentimental o territorial). Saber irse a tiempo es de agradecer. Porque los hay que dudan y se pasarían media vida con la puerta entreabierta sin saber si desean comprometerse o desistir, permitiendo el acceso a todo tipo de bich@s y confundiendo al personal. Entraríamos en la categoría de relación tóxica: eres absolutamente consciente de que el vínculo resta más que suma pero te resistes a que nada cambie. Pero eso no es amor, se llama obsesión. SEGUIR LEYENDO

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