Let’s go

Te quieres ir. Estás cansado. Preguntas qué está retrasando la salida y te informan de que Bill Clinton se ha entretenido charlando en la pista. Te das cuenta de que nadie va a ir a avisarlo: él también es un “presidente”. Te arremangas la camisa mientras le gritas “Bill, nos largamos” (“me estoy puteando, como tenga que ir a buscarte te hostio”). No hace caso. Pegas palmadas (me estoy calentando, te voy a hostiar así). Decides salir a la escalerilla para que tu reclamo logre efecto. Y cuando ya has cruzado el umbral de la aeronave recuerdas que ya te habías descamisado y hay cámaras filmándote (intentas ajustar el nudo pero llevas aflojado el #sólounbotón y no tiene sentido). Como ya te han visto, tiras palante y saludas con una sonrisa (“la madre que lo trajo”).

El puto amo.
Vale, ya paro. Pero #loveObama