La foto de Gràcia

 

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Foto de Sergi Alcazar (elnacional.cat)

 

El palito de abollar ideologías... La mano izquierda (la que conecta con las emociones y los sentimientos) del agente le pide calma a la mujer (por favor, no quiero hacerle daño, váyase de aquí). Sin embargo, la supuesta delicadeza del gesto del policía queda absolutamente desacreditada por su mano derecha (la que conecta con la fuerza interior y el pensamiento): no suelta la porra (acariciar un objeto con forma fálica aumenta -alarga- la seguridad masculina). Si se trataba de convencer a la mujer, hubiera ayudado muchísimo más levantarse ligeramente la visera (contacto visual, sinceridad) y mostrar las palmas de las manos (vengo en son de paz). El policía estaba perfectamente cubierto por sus compañeros (sólo en la foto se observan tres) y en ningún caso hubiera quedado expuesto al peligro (un ataque repentino) por mostrar algo de empatía con una ciudadana a la que pretende (debe) proteger (la inteligencia emocional es más persuasiva y efectiva que el miedo).  

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¡NO! La mujer rodea el palo de una señal (mucho más largo que el palito del policía ;)) con sus brazos (este espacio me pertenece) y cruza las manos (no me voy a mover de aquí) a la altura de su pecho (sus motivos son emocionales, del corazón). Los labios están sellados (no voy a hablar con alguien que no se descubre) y la boca se dibuja hacia abajo (pena, tristeza, decepción). Los ojos se dilatan (mirada muy parecida a la de los bebés y que transmite inocencia y ternura) e intentan rebajar la soberbia de alguien que observa desde arriba (no me impresiona).  

Mejor en bici Una bici abandonada delante de un furgón policial (¿»prestada» del Bicing?). Ciertamente, dos modelos antagónicos de entender la vida. (Las latas de cerveza ni se tiran al suelo ni se le lanzan contra nadie; van a la papelera. Tampoco se queman coches y motos de personas que tal vez podrían haberos apoyado y defendido. La violencia y la mala educación siempre desprestigian la causa.)

Superman y Superwoman Encima del furgón, asoma un cartel de una peluquería de hombre. La mirada interesante y de chico duro casa perfectamente con el contexto. En cualquier momento, aquella imagen desciende de los cielos y se planta enfrente del agente para unirse a la bella  causa (por ser para ella verdadera) de la Superwoman.