¿A sus pies?

Existe una cierta animadversión hacia la chancla, la sandalia o cualquier otro calzado que descubra en exceso el pie. Este rechazo se debe a que no todos los que las defienden saben de los cuidados que deben procurar a sus pinreles al liberarlos tras un largo y arduo invierno retenidos en calcetines y zapatos cerrados. Callos, juanetes, uñas amarillentas y demasiado largas, talones agrietados, pies negros… ¡Arghhhhhh! Sin embargo, una bonita sandalia (tanto para ellas como para ellos) en un pie con una cuidada pedicura puede resultar de lo más elegante (por ejemplo, unas menorquinas).

PD. Los flip flop sólo se toleran en (o de camino o vuelta a) una playa o una piscina. Hablo en serio.

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