rajoypor

Seis errores no verbales de la comparecencia de Rajoy

rajoydedoEs de cajón que para mejorar nuestros puntos débiles comunicativos es indispensable no parar de practicar hasta que se conviertan en puntos fuertes. Las inusuales comparecencias del presidente del gobierno español no siguen esta premisa y por eso ocurre lo sucedido ayer. Señalamos algunos errores que Mariano Rajoy debería  corregir para sus próximas apariciones (con suerte, de aquí a un año).

1. Naturalidad: No teñirse el día antes. Mariano Rajoy tiene como costumbre teñirse con un castaño viejo el día previo a un evento importante. Sería aconsejable, además de cambiar de tono de pelo, colorearse una semana antes para que no se note el cambio tanto ni se descubra tan artificial.

2. Franqueza: Camisa blanca. En numerosas ocasiones hemos criticado las camisas amarillentas del presidente. Ayer, la pieza tiraba a gris… Si se quiere transmitir seguridad y sinceridad, la camisa debe ser blanca. Si se está en condiciones (es decir, se tiene la suficiente fuerza política ) incluso se podría optar por una camisa azul o rosa claro. Obviamente, no es el caso de Rajoy.

3. Poder: Ajustarse el nudo. Aunque aún no entiendo como un presidente del gobierno es incapaz de hacerse un nudo de corbata bien hecho, me parece increíble que para una comparecencia pública tan premeditada y estudiada como esta salga ya con el nudo bajo. Se supone que el lazo masculino anudado al pescuezo debe procurar obediencia y respeto, no insensatez y descuido. Y ya no voy a decir nada sobre el resto del atavío porque es lo de siempre.

4.  Dominio: Boli. Las personas que tienen pánico escénico y miedo a hablar en público se sirven de muletillas verbales («¿vale?», «¿sí?») o materiales (sujetar un bolígrafo). Hace unos años ya expliqué que para Mariano Rajoy sería más conveniente utilizar una pluma o un bolígrafo con consistencia (no un pilot, un bic o pseudoderivados). Además, la tinta negra sella un compromiso; la azul, en cambio,  no es oficial. Por otro lado, jamás se debe apuntar a una persona con un boli ni con el dedo (los periodistas, aunque a él se le antojen así, no son un enemigo al que debe apuntar). Para dar paso al turno de preguntas, se levanta ligeramente la mano extendida y con un leve gesto se ofrece la posibilidad de dar voz a la sociedad.

5. Control: Reloj. Abandonar el reloj de pulsera sobre el púlpito para controlar el tiempo de locución es otro recurso que se recomienda para los oradores principiantes. Ya que en primera fila tiene a muchos de sus asesores, debería confiar en ellos para que llegado el momento le avisen de los timings.

6. Firmeza: Soledad. Hay momentos en el cargo que se deben asumir en soledad. Sin duda, son las situaciones más complicadas pero demuestran carácter y capacidad de liderazgo. Salir a la palestra acompañado por la vicepresidencia (con zancos y fular que hacía el doble de ella) no tiene ningún sentido. Su equipo puede apoyarlo perfectamente desde la primera fila.