Vogue aplaude a la mujer del dictador sirio

Vogue américa intenta justificar estos días un reportaje en el que alaba a la primera dama siria. Tal y como está el panorama, vestir a la esposa del dictador Bashar al Assad con sedas y compararla con una rosa del desierto no parece lo más inteligente.

«Glamourosa, joven y muy chic. Es la primera dama más refrescante y atrayente de las primeras damas», asegura el magazine en un reportaje dedicado a la esposa del líder sirio.  Bajo el título de «Una rosa en el desierto», la primera dama de 35 años de edad posa con seda rosa para el fotógrafo de guerra (resulta de lo más extraño, ¿no?), James Matchwey.

En el reportaje se describe el estilo de la mujer del dictador como de astuta modestia, «sin joyas, sólo perlas de Chanel en su cuello. Ni siquiera luce el anillo de casada.»

Ante el debate que se ha iniciado en EEUU sobre la conveniencia de que una revista de moda y femenina se decante o defienda a la primera dama de un dictador, Vogue justifica la publicación de su reportaje ya que se realizó hace un año. Y aunque el argumento resulte insuficiente, seguro que sería el mismo al que recurrirían mandatarios como Berluconi, Obama, Zapatero o Sarkozy para explicar su amistad con el ahora enemigo jefe libio.

PD: La primera dama siria lleva lacadas las uñas en azul verdoso, por favor, Cospedal no caigas otra vez en el mismo error.

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Vogue applauds the Sirian dictator’s woman

Vogue America these days trying to justify a report in which praises to the first lady of Syria. As is the scenario, dress the wife of dictator Bashar al-Assad in silks and compare it with a rose of the desert does not seem as intelligent.

«Glamorous, young and very chic. It is the first lady’s most refreshing and attractive first ladies”, says the magazine in a report dedicated to the wife of the Syrian leader. Entitled «A rose in the desert”, the first lady, 35 years old, poses with pink silk to a war photographer (it is the strangest thing, right?), James Matchwey.

The report describes the style of dictator’s woman as modesty, «no jewelry, only Chanel pearls around her neck. Not even wearing the wedding ring.»

Before the debate that has begun in the U.S. on the desirability of a female fashion magazine and decanting or defend the first lady of a dictator in the current context, Vogue justifies the publication of his report and held a year ago . And although the argument is insufficient, it sure would be the same that would turn heads as Berluconi, Obama, Zapatero and Sarkozy to explain his friendship with Libyan chief enemy now.